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lunes, abril 05, 2010

CRÓNICAS DE PITTSBURGH: Día 2.

En esta sala, conocida como The Lower Lounge, se llevó a cabo la conferencia. En lugar del piano había un señor muy gordo con una boina negra, y todo el salón estaba reacondicionado, claro, para el congreso.


10:00-11:00
Abro los ojos y me doy cuento que estoy dentro de un mausoleo. La cama king size tienen un respaldar más alto que el ego de Óscar Arias (tal vez un metro ochenta). El abanico, las persianas y el viejo sillón de felpa roja y respaldar alto me hacen sentir que estoy en una peli de los años 40. La pregunta que de inmediato me invade es ¿por qué los aviones no pueden ser tan cómodos? Recuerdo el cuento En contra de los aviones de mi colega Juan Murillo y decido que puedo hacerle unos cuantos aportes de terror a su texto. El baño es de marfil y azulejos blanco-crema. El cagatorio es un trono digno de Shrek. (Respiro con tranquilidad). Este hotel, llamado The Pittsburgh Athletic Association es un hotel-club de lujo en términos ticos. Yo podría vivir en mi habitación en lo que me queda de vida. Pero vuelvo a la realidad y recuerdo que hay una conferencia a la que asistir y libros que distribuir. Bajo a la recepción donde un antiquísimo señor me recibe. (Tal pareciera que los ancianos de la cuarta edad me persiguen en este viaje). Pregunto por la conferencia y el señor afirma no saber nada. (Me vuelve a entrar el pánico tipo carrito de golf en Houston). Salgo a la calle y me encuentro dentro de otra película: Ghostbusters II. El edificio de enfrente es una mole gótica que parece tener un demonio encima. Más adelante descubro que se llama The Catherdal of Learning y que de veras es un edificio gótico. El nombre me hace recordar La Plaza de la Cultura y La Plaza de las Garantías Sociales. Definitivo: en todo lugar se cuecen habas cursis.

"La Catedral del aprendizaje" (cualquier semejanza con el INA es mera coincidencia). A la izquierda se puede ver mi hotel y a la derecha la aguja de la catedarl universitaria.

11:00-12:30
Cruzo la calle sudando mientras trato de balancear mi valijita de trabajo con los quince libros que llevo encima (5 de la Antología LGBT, 5 de EMVP y 5 del poemario APS). El sudor (debido a la "pre"diabetes) aumenta catastróficamente. La siática, el mareo de caminar perdido, todo vuelve. Entro al piso principal de la "Catedral del aprendizaje" y me topo con la sala de estudios; un modesto lugar así:

Sala de estudio de The Cathedral of Learning. Callado, ominoso, frío y espectacularmente bello; camino perdido por entre las columnas de este "crucero" gótico.

Debo distraer a varios estudiantes para pedirles direcciones. Las palabras del Dr. Daniel Balderton, organizador de la conferencia, se cumplen a cabalidad: los pittsburghueses son personas cálidas y muy amables. No encontré una sola excepción. Todos los chicos, empero, me dan señas diferentes. Divago por el edificio como la llorona buscando a su bebé. Los libros me hacen sentir un Sísifo gordo perdido en Sinus Iridum. Tras subir y bajar pisos en ascensor (las gradas eran demasiado para este pobre tibaseño) me informan que estoy en el edificio equivocado. Siento que de nuevo estoy sentado en un carrito de golf. Cruzo la calle hacia un edificio llamado William Pitt Union. Ahí es la conferencia, pero todavía me falta errar un poco más antes de llegar a mi destino final. Entro al edificio y tras identificarme con un guarda de seguridad me indica que el Lower Lounge, sede de la conferencia se encuentra en el sótano. Bajo las gradas y entro a un multi-restaurante de tamaño notable. Está a lleno de güilas en "shorts" sandalias y camisetas de todo tipo. Yo ando con saco de vestir y estoy, claramente, fuera de lugar. El malparido guarda me acaba de perder otra vez. Finalmente descubro que el Lower Lounge, pese a su nombre está en el piso principal.

12:30-14:00
Llego a la conferencia a la hora del almuerzo. Los organizadores están apenados, pues al no recogerme en el aeropuerto también me perdí las instrucciones de bienvenida. Hay una mesa donde se vende libros y dejo los míos en consignación. Éricka, la encargada es una rubia de edad mediana y  personalidad solar. Ella se constituye en mi primer cliente. Subimos al quinceavo piso a almorzar un menú variado pero de inclinación latina. Conozco a Gabriel Giorgi, un joven profesor de NYC que moderará la mesa redonda del día siguiente sobre antologías LGBT. Otra personalidad solar: muy simpático. Me sirvo pollo frito con otras carajadas varias. Encuentro la mesa donde se ha sentado Gabriel y digo en español: "Buenos días todos". Saludos discretos. Frente a mí hay una persona muy joven y de rostro redondo. Su acento es argentino, pero su voz no me permite decidir si es hombre o mujer. Pienso que la acabo de cagar porque hay una mujer en la mesa y mi saludo no fue lo suficientemente políticamente correcto. Hablan de cosas varias: el terremoto en Chile, las experiencias de viaje, etc. Para mi asombro voy descubriendo que la persona de cara redonda es de identidad masculina. Su nombre es Mauro y también tiene un poco de barba bajo la papada. Digo para mis adentros: "Este va a ser un congreso un poco diferente". (Understatement of the year).

14:00-17:00
Daniel Balderston hace gran honor a su apellido (Balder's town) pues es jovial, inteligente, culto y muy ameno. Su hablar pausado en los diversos idiomas que maneja son un detalle de personalidad y no una deficiencia de proeficiencia lingüística. Arturo Matute tiene la cara de un chico travieso. Es el asistente de Balderston y trabajan muy bien juntos. Empieza la sesión de la tarde. De repente me doy cuenta de que estoy en la conferencia equivocada... ¡¡TERROR!!... ... pero pronto me calmo y empiezo a analizar la cosa. Los asistentes son en su mayoría especialistas en temas LGBT. Unos académicos y otros activistas. Estoy como pez fuera del agua. Le toca el turno a Julieta Paredes, una indígena aymara que se corta el pelo a los lados mientras que en la parte central del cráneo se lo deja crecer largo, hasta formar una cola en su espalda. Es enegética, combativa e insumisa. Intersantísismo luchadora contra el patriarcado y el gran capital. Participan otros presentadores del Uruguay, Cuba, Argentina, México, Perú y del Ecuador. Pero fue la representante boliviana la que más me impresionó por su candidez y fuerza de convicción. En este punto me sentí muy pequeño. Estaba entre miembros de las ligas mayores.

Otro ángulo del crucero del primer piso de la Cathedral of Learning

17:00-19:00
Cena en el Department of Hispanic Languages and Literatures, Center for Latin American Studies. Y, claro, tenía que ser en la Cathedral of Learning, treceavo piso, para más señas. Cogemos un elevador hasta el catorcreavo piso y bajamos uno por las escaleras. (En EE.UU. muchos edificios no tienen servicio de elevador al treceavo piso por superstición o por moda). La cena es de nuevo variada con toques latinos. Julieta me presenta a Marta, otra amiga boliviana que trabaja en el departamento de Estudios hispánicos. Otra mujer muy simpática y conversadora. (¿Será algo que comen en Pittsburgh que todos se comportan como ángeles de luz? ¿Cuál será el oscuro secreto que se esconde bajo el paraíso de esta ciudad?) Marta le recuerda a Julieta que antes de beber vino hay que "chapear". En Bolivia esto significa hacer los honores correspondientes a la Pacha Mama. Se alejan un poco, dicen algo y las veo vertir un poco del vino en el suelo. No alcanzo a escuchar lo que dicen, pero el detalle es conmovedor. El Dr. Balderston nos llama a varios para presentarnos con el Dr. Juan Duchesne-Winter y que le hablemos de nuestras antologías. Siendo especialista en literatura hispana y posmodernismo, el Dr. Duchesne y yo entablamos una amerna conversación. Pronto me confiesa que está leyendo EMVP, comentario que me deja mudo. Sucede que la biblioteca de la Universidad de Pittsburgh se precia en ser una de las más completas del mundo en cuanto a literatura latinoamericana, por lo que ellos tienen casi todo lo que se produce en nuestro continente. Juan Duchesne me felicita por mi libro y dice que le va gustando mucho. El azucar alto hace que entre en delirio y bailo por el treceavo piso de una catedral gótica.

19:00-24:00
De nuevo en mi habitación. a estudiar un poco lo de mis presentaciones mañana. No logro hacer mayor cosa. Debo volverme a confesar que mi mayor éxito lo logro cuando asumo las cosas "literariamente" y no "intelectualmente". Dejo de estudiar, firmo una copia de EMVP para Juan Duchesne y me pongo a ver viejos episodios de That 70's Show. No paro de reírme hasta la medianoche.

13 comentarios:

Sentenciero dijo...

Qué te puedo decir... Precioso todo este relato.

Óscar Fernández dijo...

Impresionante la Catedral del Aprendizaje! Ya quisiera nuestra aldea tener un centro así, no para obispos, si no para el conocimiento. La descripción de las personas del congreso muy interesante, seres brillantes como su especialidad en el tema de derechos. Indignante que un profesor de EUA tenga y aprecie tu obra, cuando aquí algunos "profesores" no saben más allá que lo estudiado en su época de estudiantes. Por último Álex no te quepa duda de que vos estás en las grandes ligas, tanto literariamente como divulgador y promotor de derechos LGBT.

Alexánder Obando dijo...

Gracias, Memo. Me alegra saber que alguien lee esto. Dudé mucho en subirlo al pensar "¿a quién le va a interesar mis andanzas en un congreso en Pennsylvania?, pero ya ves, hay quien lo lee.

Gracias otra vez.

Alexánder Obando dijo...

Óscar: de nuevo me alegran el corazón. ¡A alguien sí le interesan estas notas de viaje!... ¡Qué bien! Ya vos y Memo Barquero me han dado suficiente energía para continuar redactando los tres días restantes del viaje. Otra vez gracias.

CAQ dijo...

Me reí un montón con la narraciòn de hechos!!!

Mucha suerte en la conferencia... y güevón, ¡dejá de perderte!

un abrazo

Carlos.

Asterión dijo...

Yo vengo aquí solo para que pensés que somos tres tristes pelotudos a los que les interesa este relato.

Un abrazo

Juan Murillo dijo...

Es lógico que no lo esperaras, pero es probable que ahí encontrés a algunos de los más inteligentes lectores de tu obra; o por lo menos algunos de los que la leerán con más cuidado.

Fabio Zoroa dijo...

Saludos Alexánder. Cuando iba leyendo la descripción del argentino que te encontraste, por alguna razón ya sabía que era Mauro Cabral, no le conozco de frente, solo por referencia, pero por alguna oscura razón sabía que era ese pibe. Aquí una entrevista:
http://bbimbi.blogspot.com/2006/06/revista-imperio-g-entrevista-mauro.html
Saludos,

Maria M. dijo...

si me apunto a lo que dijo Guille. Me he reido cantidad. de todo esto es lo que mas me ha interesado, saber como estas je je!! espero las otras partes.

Jorge dijo...

...En una sala de estudio como esa es experiencia increíble hasta leerse la teleguía! Bellísimas fotos.

J.P. Morales dijo...

Mae Alex solo usté se va a una conferencia a otro subcontinente sin saber exactamente dónde es, JAJAJA. Bueno pero como ellos no te recogieron, el burrismo está perdonado. Mae qué jeta esa catedral... me lleva puta, y yo dándole en un aula de biología de la UCR T_T. Bueno, pero al menos hay donde. Muy interesantes las personas que conociste y sorprendente que el señor este... se me fue el nombre, estuviera leyendo tu mamotreto. Felicidades.

FRANK RUFFINO dijo...

Estimado Alexánder:

Más de uno (sobre todo los que confiesan odiar los blogs) debe estar relamiéndose... pero de la envidia devorándose tus crónicas con una lupa dentada y con doble té de tilo.

Y no es para tanto: Si te reíste tú mismo hasta tarde es porque para ti todo eso es pan comido, la catedral, el hotel... Que estás desde hace mucho a la altura de todo edificio gótico literario en donde no imagino escuchar el desentonante e imperativo timbre de cuervo del nonagenario Alberto Cañas con su "monagillo" Corrales echándole viento en las bolas con un abanico a tan sacro maestro. Ya es otro tiempo, tu tiempo: el salón de las antigüedades debe recibir nuevas adquisiciones.

No, para nada, sea a lo que fueras a Pittsburg es solo la antesala del castillo del éxito, último reducto donde entrarás pronto dando grandes pasos sobre una alfombra púrpura, que se me ocurre, debe ser de ese color porque lo tuyo no tiene la fácil aprobación de las masas ignorantes, y ya, si el destacado académico Dr. Juan Duchesne-Winter leía tu obra antes que los jurados de los Premios Nacionales “Aquinoleos” del 2001 (todavía, tras nueve años, esta camarilla de tarados santulones metidos a juzgar literatura no han osado abrir tu novela), cosa que me consta porque involuntariamente, y por situaciones del destino y de una juerga etílica de cinco días con sus noches en el reducto del manco, fui testigo ocular de ese crimen cultural.

Hermano: "Acuérdate de mí cuando estés en el paraíso".

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.

Germán Hernández dijo...

Sabrosas crónicas!!!!

Pero, todavía no me imagino como el toilette del avión te quitaste y volviste a poner los pants para desaserte de los calzonillos!!!!!

Gracias y destornillado de la risa