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jueves, mayo 19, 2011

CARA DE SANTO, UÑAS DE GATO: EN BUSCA DE ALFONSO CHASE


Alfonso Chase Brenes (Cartago, Costa Rica, 1945)

1979 fue un año intenso en mi vida: ingresé a la Universidad de Costa Rica con buenos deseos de aprender; me matriculé en la Escuela de Filosofía; me operaron de la vista en un fallido intento por mejorar mi capacidad visual y finalmente me leí varios libros (en contra de las recomendaciones médicas).

El libro que más me impactó en aquel momento fue Los juegos furtivos de Alfonso Chase. No podía concebir que ese texto fuera escrito por alguien de 21 años (Chase lo publicó en 1967, a los 22). Había mucha madurez y sincronía con su tiempo. Narrado en segunda persona y con discurso elíptico parecido al "stream of consciousness" de Joyce, también tenía juegos eróticos ambiguos y un pulso político que se combinaba muy bien con la vida interior del protagonista...

 Alfonso Chase en 1999, año en que recibe el Premio de Cultura Magón.

Y en consecuencia, me cayó la lápida de Cayo Julio Céasr encima. Me di cuenta de que en ese año 79 yo tenía la misma edad que había tenido Chase a la hora de escribir su novela y yo aún no hacía nada de valor. La decepción fue total. Me cayó la depresión directo desde el Parnaso y pasé varios días flotando en el más autocomplaciente desencanto. Pero tenía que asegurarme de que no fuera algo aislado, una excepción a la regla, un one hit wonder, lo que Chase había hecho. Hurgué de inmediato en mi biblioteca y encontré otro de sus libros no leídos: Mirar con inocencia.

No tengo que decirles la impresión que me causó. A la fecha sigo creyendo que ese libro contiene algunos de los mejores cuentos que se han publicado en Costa Rica. Ahí arribita, junto a la obra de Salazar Herrera y el Max Jiménez de El jaúl. Además, como es usual en Chase, su obra lleva casi siempre un bonus track implícito. En este caso era el excelente esfuerzo por recrear literariamente el vernáculo costarricense de los 70. Un digno precursor de El emperador tertuliano... de Rodolfo Arias.

Libro que recopila los primeros cinco libros de poesía del autor.

Entonces me entró el mismo obstinado desasosiego que le entra a tanto joven escritor con deseos de mejorar. "Tengo que conocer a Chase", me dije. Necesito que él me ayude a escribir mejor.

Pero la ocasión no se dio.

No tenía amigos en el medio literario, no tenía contactos profesionales y Castalia -la célebre residencia del maestro- estaba más allá que Asgard para los mortales comunes. Y sin embargo, de pronto, se presentó una posibilidad. Uno de mis amigos más cercanos me dijo que lo conocía porque la madre de Chase vivía en Guadalupe, en el barrio Santa Cecilia, el mismo barrio de mi amigo. Entonces lo agarré del cuello por no habérmelo dicho antes y lo hice comprometerse a contactarnos. Mi amigo, algo más pequeño que yo, se asustó de verme tan "literariamente proactivo".

Fui a una armería poco conocida en San José (frente a la actual Plaza de la Cultura) y gasté medio salario en una espada toledana. Esas que vienen llenas de vericuetos rococó y fingen ser abrecartas. La hice envolver en papel de regalo y me fui a casa a redactar una carta. Decir lo que puse en esa carta (yo que siempre he sido tan cursi) sería provocarles un ataque de risa mayor, porque todo lo que se imaginan estaba presente: lisonjas, elogios, piropos y adulaciones. Ninguno de ellos era inmerecido, pero el tono sí era un completo confite azucarado. Un bombón francés resultaba seco e inane a la par de mis palabras para Alfonso.

Mi amigo, el idiota que no había dicho nada, se comprometió entonces a entregarle la carta al maestro. Pasaron días sin que recibiera noticia de la carta y la espada. Luego pasaron semanas y finalmenete meses completos. Mi amigo siempre se disculpaba diciendo que no había visto a Alfonso o que no había tenido chance de ir donde la mamá. Sea como fuere el caso, nunca supe más de la carta o de la espada y mi amistad con el guadalupano se enfrió por buen tiempo.

 
Cara de santo, uñas de gato, 1999, donde aparecen algunos de sus mejores cuentos.
X
Pasaron los años y yo ingresé en 1985 al Taller Eunice Odio, junto a Gabriel Sánchez y José Luis Amador, poetas también admiradores de la obra de Chase. Y en una de tantas tertulias lo conocí. Hombre moreno, misterioso y de habla y gestos pausados; un inteligente conversador que sabe cautivar  a su público. Si mal no recuerdo, Alfonso estuvo alguna vez de visita en El Eunice Odio, pero lo mejor era topárselo en algún lugar de San José, en Chelles u otro lugar de tertulia, para conversar informalmente.

A pesar de todo esto, no lograba contactar al maestro para una sesión privada de corrección de poesía... pero insistí... ... y mucho.

En 1987 me matriculé en un curso libre de la UCR que él daba. Fue bueno, pero lo mejor era escucharlo hablar de la poesía costarricense y de sus glorias y caídas a través del siglo XX. En una de tantas clases le presenté un libro de poemas (que ya no existe) y le pedí una opinión. Me dijo que estaba bien y que tal día a tal hora me recibiría en Castalia... creo que esa noche no pude dormir de la emoción.

Uno de los libros más atípicos de Alfonso Chase.

El día y la hora convenida, toqué las puertas de vidrio de Castalia, pero Alfonso no respondió.

Me fui con el rabo entre las patas a tomarme en solitario unas cuantas birras.

Varios días después, estando de vuelta en clases, Chase se disculpó y me dio otra fecha para caer por Castalia. Esta vez fue igual que la primera. La razón es que el hombre se mantenía muy ocupado, por un lado, y por otro su memoria de agenda no es la óptima para vivr una vida de compromisos tipo Yanquilandia, aunque sea mitad gringo. Por eso, hube de intentarlo una tercera vez.

Chase en San José, ciudad que ama intensamente.

¡Y Eureka! Se abrió la puerta de Castalia a una salita pequeña pero llena de cosas mágicas: estatuas, tapices, libros y más libros. Alfonso me condujo por un extenso pasillo que llevaba a una especie de comedor, cocina y salita de estar. El pasillo era pared limpia a un lado y estantes llenos de libros al otro. Un túnel libresco de profundidad incalculable. Pero finalmente llegamos a la salita del fondo. En la pared junto a la mesa de trabajo, fotos de  de Max, Eunice y Yolanda. Otras de Marianne Moore, García Monge y alguien más que ahora no recuerdo. Sobre la mesita de trabajo una vieja máquina de escribir negra. Algo antediluviano y bien engrasado. Un monstruo de Giger a la espera de morderte los dedos tan pronto la tocaras. A la derecha unas flores (verdaderas) dentro de una vasija de vidrio verde. Un cenicero y una botella de licor.

Chase me acercó una silla a su mesa de trabajo y empezamos a hablar de autores. Creo que le gustó mucho que yo tuviera una formación literaria tirando mucho a fuentes yanquis (Burroughs, Ginsberg, Ashbery, O´Hara, Olson, Sexton, etc.). La conversa se puso muy amena y el maestro descorchó su botella. Nos sirvió en jarritos de metal lo que parecía ser aguardiente importado o algo parecido. Luego vino el terror de ir revisando mi poemario (Anabiosis) poema por poema.

Alfonso Chase en la presentación de la reedición de El más violento paraíso, (2010).

Cuando la sesión de esa noche terminó yo había perdido un libro de poesía completo, pero a la vez había adquirido unos diez años de experiencia literaria. Siento sinceramente que después de esa noche empezé a escribir a tono con la segunda mitad del siglo XX. Aprendí poco a poco a no depender de los signos de admiración para ser enérgico, o de las myúsculas gratuitas para resaltar o de cualquier otra tontera que los novatos siempre usamos para (según nosotros) dejarnos oír. La mejor poesía era sutil y no gritona. Pero no es que el maestro me corrigiera solo novatadas. Sus consejos pasaron por todo lo necesario, desde el exceso de signos de admiración antes mencionados hasta el sentido profundo de una verdadera ars poética.

Me despedí de Alfonso a eso de la una de la mañana y salí a coger un taxi. El maestro se iba por otros rumbos a hacer sus famosas rondas nocturnas. Porque nadie como Alfonso Chase sabía como se desarrollaba la noche en San José. Solo Chase sabía plasmarlo en cuentos, poemas y novelas de vibrante intensidad. Muchos lo saben ahora, pero él fue el primer nyktálopos real de nuestra cultura literaria. Insisto en eso: ahora somos muchos los que lo hacemos, pero él fue el primero entre nosotros en develar los secretos de la diosa Nyx.

Alfonso Chase presenta la segunda edición de El más violento paraíso. Lo acompañan Alexánder Obando y Rodrigo Soto quien también presenta la novela. (10 de febrero de 2010).
 
Conforme va pasando el tiempo me doy cada vez más cuenta de la importancia de Alfonso Chase en los últimos 50 años de literatura costarricense. Introdujo el exteriorismo centroamericano en nuestra poesía, mientras que rejuveneció la novela nacional con recursos nuevos o renovados de la tradición europea. Todo esto va sazonado con un diletantismo literario poco usual entre los escritores locales. Diletantismo que además todavía está en práctica. No es infrecuente que llamen a Chase durante el mes de octubre para preguntarle quién es ese nuevo loco que se acaba de ganar el Nobel de Literatura. No he sabido de una ocasión en que Alfonso no les supiera informar.

Finalmente, hay un gran aservo en la obra de Chase que necesita ser rescatado por medio de la reedición. Me ha dolido ver que ni por medio de Google pude conseguir una imagen de Los juegos furtivos para ilustrar esta entrada. Así, libros como El tigre luminoso, Obra en marcha y nuchos otros de sus poemarios deben volver a ver la luz por medio de ediciones justas. Porque mientras eso no sea así, seguimos en el juego de ser una cultura que lo ignora todo de puertas para adentro.

Alfonso, como muchos ya saben, acaba de salir del hospital convalesciente de un viejo mal que lo aqueja.

Ojalá tengamos Chase para mucho tiempo más.


Alfonso Chase y Alexánder Obando después de la presentación mencionada.
x 
P.S. Hablando con el amigo guadalupano unos diez años después, el infame me confesó que nunca tuvo el valor de entregarle la carta a Chase por pura vergüenza. Me dio tanta chicha que no le pregunté por la espada. Solo me dieron muchas ganas de clavásela en el cuello.

Portada de la primera edición de Los juegos furtivos (cuando las portadas eran discretas, hermosas y no chillonas). (Cortesía de Geovanny Debrús Jiménez).

47 comentarios:

Gustavo Adolfo Chaves dijo...

Linda memoria. Comparto la necesidad del rescate editorial. Yo hace rato que quiero entrevistarlo. Ojalá me dé tiempo.

FRANK RUFFINO dijo...

...Ya te relaté el pasado año en este espacio, que hará cosa de tres o cuatro años, estaba este homínido ateo en el Bar Limón, de mi amigo asturiano Juan Puertas, a eso de las 12 md, y yo, como de costumbre ya beodo, percibí una sombra pasar detrás de mí, al voltear pude apreciar la inconfundible silueta de este nibelungo ser que es Alfonso Chase. Bueno, el señor escritor y poeta se dirigía hacia el ameadero. Le dije a don Juan:

-Sabe, Usted, Don Juan, quién es ese personaje?

-No, no lo sé, por qué? -espetó.

-Pues don Alfonso Chase, nada menos y nada más que el Premio de Cultura Magón, mas sin éste sería aún más grande -como Eunice, Yolanda, , Chavela, José León...-.

-Ah, -dijo sorprendido.

A los cinco minutos salió el espíritu del orinal, se apostó contra la barra y puso un cerrito de moneditas de a diez o cinco pesos.

-Cuánto le debo señor?, -dijo.

-Nada, -contestó Puertas, ya alertado de semejante figura fantasmal de la literatura nacional escogiendo su bar para mear.

Al pasar de vuelta para salir por la puerta sur, lo emplacé:

-Don Alfonso, Frank Ruffino, mucho gusto en conocerlo vivito y coleando, dije, y le estiré los cinco.

-Igualmente Ruffino, un gusto, -respondió.

Después el asturiano sexagenario pasó toda la tarde y la noche relatando a sus clientes la fama de su bar, donde Otilio Ulate Blanco se emborrachaba con él y lo sacaban en camilla, hacia su casa, al mismo lado del Bar Limón, siendo el ex presidente ya un viejecito.

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.

Sentenciero dijo...

Qué más decir, Álex. Enternecedor homenaje. Los dos tomos de su antología del relato costarricense son fundamentales, nadie debería estar diciendo que no los tiene o no los ha leído, son una obra de primer orden para entender esto a lo que nos aproximamos casi siempre a ciegas.

Jorge dijo...

Interesantes aristas y facetas del poliedro....

Yo, humildemente estuve ahí, no sabía ni entiendo por qué Castalia, pero estuve ahí, Radio Reloj estaba a la par, las montañas de libros me dieron MUCHA MUCHA envidia. esa vez Alfonso habló de poesía nacional, y hablamos del libro sobre la idolatría capitalista de Franz Hinkelammert, sí lástima que ese ámbito desapareció para dar lugar...a qué? no me ubico, creo que a los altiplanos contrastantes de la Plaza de la Democracia, como nuestra "democracia"...

Gracias Alex.

Cristian Marcelo Sánchez dijo...

Estimado Alexander: Muy buena reseña del maestro. Recuerdo cuando leí su poemario "Cuerpos", una obra deliciosa. Pero no solo es Alfonso, aquí en Costa Rica parece que seguimos la tradición del olvido, del ocultamiento.
Un abrazo fraterno

Jesús "Txus" Bedoya dijo...

Tuve la suerte de encontrarme en la biblioteca de Santa María una vasta cantidad de libros de Chase, tengo que empezar a entrarle, ya que no he leído más que su cuentario "Ella usaba bikini" y el poemario que había comprado en aquella venta de garaje en su casa, "Jardines de Asfalto".
Aunque no le haya leido lo suficiente, considero que Chase ha aportado demasiado a la literatura costarricense, su labor de biografo y de compilador es tremendamente importante para mi generación, la cual necesita de esas obras frescas para entender de manera completa nuestra literatura.

Esteban dijo...

A Chase le debo, para bien o para mal, la confirmación de mis inquietudes literarias, el haber invocado esos fantasmas que aún me persiguen y contra los que hasta ahora me enfrento. Cuando estudiaba biología en la Universidad Nacional llevé su curso de Generales sobre Creación Literaria: fue divertido, fue enriquecedor, fue un duro proceso de toma de conciencia de lo que uno puede llegar a hacer y sobre lo que definitivamente todavía no logra hacer. Después del curso me lo topaba de vez en cuando y siempre intercambiamos algunas palabras (recuerdo un día que pasó por el comedor y me preguntó qué estaba leyendo, no olvidaré la cara que puso cuando le mostré "El castillo", de Kafka, jeje)No lo volví a ver desde que salí de la UNA, excepto creo que en un recital en el CENAC donde defendió una concepción de poesía más allá de un oficio, como la describía el título de la presentación. Siempre polémico para este pueblucho, siempre interesante, siempre dispuesto a enseñar, me alegró su Magón tanto como me entristece su salud. Espero que se recuperen tanto él como su obra, con nuevas ediciones (decentes, no tan descuidadas como las últimas que han hecho de varios libros la ECR y la EUNED)

Esteban

Esteban dijo...

A Chase le debo, para bien o para mal, la confirmación de mis inquietudes literarias, el haber invocado esos fantasmas que aún me persiguen y contra los que hasta ahora me enfrento. Cuando estudiaba biología en la Universidad Nacional llevé su curso de Generales sobre Creación Literaria: fue divertido, fue enriquecedor, fue un duro proceso de toma de conciencia de lo que uno puede llegar a hacer y sobre lo que definitivamente todavía no logra hacer. Después del curso me lo topaba de vez en cuando y siempre intercambiamos algunas palabras (recuerdo un día que pasó por el comedor y me preguntó qué estaba leyendo, no olvidaré la cara que puso cuando le mostré "El castillo", de Kafka, jeje)No lo volví a ver desde que salí de la UNA, excepto creo que en un recital en el CENAC donde defendió una concepción de poesía más allá de un oficio, como la describía el título de la presentación. Siempre polémico para este pueblucho, siempre interesante, siempre dispuesto a enseñar, me alegró su Magón tanto como me entristece su salud. Espero que se recuperen tanto él como su obra, con nuevas ediciones (decentes, no tan descuidadas como las últimas que han hecho de varios libros la ECR y la EUNED)

Esteban

Jorge dijo...

Un libro olvidado de Chase, quizás esté en la Biblioteca Nacional, ese vetusto lugar, me refiero a Arbol del Tiempo, fue hechizante y raro leerlo a los 15 años...

FRANK RUFFINO dijo...

Mae: lo invito a leer de nuevo mi contratexto "Otras elecciones pertinentes", celebrado por el crítico y profesor de literatura, el puñetero* William Venegas.


http://poetafrankruffino.blogspot.com/

*Porque siempre dice "puñeta".

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.

P.D. De ilustración me pongo ante las cámaras, borracho, hasta el olote. Soy dipsómano: en esta cultura del guaro y del delirio tipos francos como yo hacen la diferencia: no me da ninguna pena decir que soy alcohólico!!!!!!!!!!!!! upipiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!

J.P. Morales dijo...

AlexOso, de haber sabido hubiera escaneado Los juegos furtivos y pasadote la imagen. Tengo la primera edición por ahí, de hecho la leí hace hará tres meses. En efecto, es un parteaguas, en la misma línea que inauguró mi amada Yolanda años antes y que no se desarrollaría hasta los tiempos de Chase, precisamente. Como apuntó Memo, los tomos de narrativa que editó son fundamentales para entender la literatura tica de segunda mitá del siglo XX. Yo tuve la oportunidad de llevar una general con Chase en la UNA hace casi diez años. Yo aún no era lector ni escritor y sin embargo me encantó el curso, imagínense ustedes. Recuerdo que siempre, cuando nos despedía a las tres de la tarde, decía "Pueden ir a ver la hora santa". Amaba oírlo decir eso, jejeje. En el 2009 él dio una conferencia en la UNA sobre Calufa. Me acerqué a él con El hombre que se quedó dentro del sueño para que me lo firmara y le dije "Profesor, yo fui alumno suyo, ¿se acuerda de mí?". Hacía siete años que no nos veíamos, por lo que yo no estaba muy optimista, pero para mi sorpresa me dijo "Sí claro, sólo que en ese tiempo no tenía barba ni pirucho". Sobra decir que se siente uno muy bien en presencia de este señor, toda una biblioteca andante. Ojalá se recupere pronto, rajado. AbrazOso Alex.

Germán Hernández dijo...

¡Muy bella semblanza!

Oportuna y bellamente escrita, Chase es muy afortunado, nosotros también somos muy afortunados.

La reedición de sus obras completas son evidentemente una deuda que la Editorial Costa Rica tiene con la cultura costarricense, cón Chase y con sus lectores.

Saludos presiOsO!!!

Wílliam Venegas dijo...

Uno lee esta entrada... y punto. Yo, al menos, no quiero distraer. Lo que sí es que me voy a leerla de nuevo. Solo escribo para dejar mi agradecimiento.

FRANK RUFFINO dijo...

Estimados amigues de este gran espacio de Alexánder el Grande:

Aquí en Tiquicia hay que convocar a todo el mundo por las redes sociales para marchar todos exigiendo a los diputados que le quiten los impuestos al alcohol. Ya no puede uno ni tomar: aquí, en Náralit, una birra cuesta 1100 pesos. Es una barbaridad, estos políticos son absurdos y más brutos como ellos solos, al menos los de la antigua Roma daban pan y circo gratis a las masas idiotizadas (mucho vino y cerveza gratis, junto a la carne de los animales y cristianos que caían en el espectáculo: se hacían unas parrilladas de vértigo, oh, qué lindo hubiera sido estar allí!).

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.

P.D. Alfonso Chase es un gran escritor y persona. Aún después de muerto su espíritu recorrerá todos los laberintos de la cultura tica. Espero le falte mucho para salir de la vida, pero que cobrará existencia después de ella, es algo tan seguro como que estoy jumas.

Geovanny Debrús Jiménez dijo...

Divertida forma la que tenemos de admirar a los escritores cuando somos bien pollitos. Esta crónica tuya es la que yo tuve con Habib y toda esa legión literaria del país. A Chase y Habib los sigo admirando y considero mis amigos, a Habib casi como mi padre. Ambos me regañaron lo suficiente como para mejorar. Así perdiste un libro y yo varios. Las memorias...

Sabrás Alex, que tengo la primera edición de "Los juegos furtivos" de 1968 de la ECR, una reliquia que guardo con cariño. La he escaneado y te la envío por correo, pero además prometo subirla a la web por medio de CulturaCR.NET, para que esté disponible para más personas.

Geovanny Debrús Jiménez dijo...

Por cierto, se me olvidó contarles que la ECR tiene como obras próximas a publicar dos libros de Chase: "Mirar con inocencia" y "Narrativa costarricense Tomo I", un ensayo que no le conozco, así que supongo es una obra nueva de compilación y ensayo literario.

FRANK RUFFINO dijo...

Estimado Alexánder:

Espero publiques mi último comentario (cuando se me aclara la mente después de semejante vapuleada de alcohol y birras, y leo algunos comentarios de mi autoría me desternillo de la risa, esto, aunque haga el más absurdo ridículo (me autoproclamo “príncipe de lo absurdo) . Así es mi humor, negro por los cuatro costados, y a este mortal le sirve así para continuar...).

Ya estoy más sereno y pude leer tu semblanza del escritor y Premio Nacional de Cultura Magón 1999, Alfonso Chase, sin el cual, lo creo a pie juntillas, la literatura nacional de la segunda mitad del Siglo XX no se entendería cabalmente, peor aún: estaría descabezada, aunque tengamos felizmente el legado de un poeta como Jorge Charpentier García (+), otro de los grandes y bien merecidos magones (tú serás uno de los próximos magones). Sin ellos estaríamos fritos. Bien contada tu historia personal del pre-encuentro/encuentro con este escritor de difícil acceso por su personalidad hermética y misteriosa, rasgos que han acrecentado su fama hasta ser una verdadera leyenda viviente, tal vez, el último de los escritores de peso que lleguemos a conocer.

Ya ves: sin buscar lo encontré un día en el Bar Limón cuando pasó a utilizar el orinal. Nunca pensé en conocer a Don Alfonso, mas fue muy agradable mirarlo y estrechar su mano (él publicó un artículo sobre mi "Viaje de ausentes", esto en la Prensa Libre, hará cosa de cuatro o cinco años donde me llamó "Poeta planetario", jolines: eso sí que fue un honor!). Se dice que "quien espera desespera": pasaron años para tu encuentro con el escritor. Ahora me queda la duda si Chase recibió tu espada envuelta en papel de regalo, si pudo leer tu misiva...

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.

Germán Hernández dijo...

Bueno Geovanny, por rajón ahora me tiene que mandar esa versión escaneada a mi, y a todos los que comentamos en esta entrada....

german.hernandez@live.com

Estoy esperando

FRANK RUFFINO dijo...

Debrús amigo: mandame también los "Juegos Furtivos" a mi correo: poetafrankruffino@hotmail.com

Esta entrada de Obando me está creando una obsesión con la poesía de Chase y su misteriosa personalidad, más por ignorancia es esta fijación comprensible con este talento nacional: de él solo he leído "Jardines de asfalto", aquí lo tengo. Es una gran obra poética.

Debrús: Nada tengo contra ti, aunque hice un comentario en la última entrada de Willey donde te llamaba "enlunado", mas era yo el enlunado por acción etílica. Disculpa, disculpa...borrón y cuenta nueva hasta donde me dure la sobriedad, cosa de dos o tres días a lo sumo, en los que aprovecho para hacer fuertes ejercicios físicos a fin de mantener mi cuerpo sano y preparadao para mis próximas bacanales.

Abrazos,
Frank.

FRANK RUFFINO dijo...

Alexánder y amigues:

Este poema lo escribí hace unos días directamente en mi blog, como casi todo lo que pongo ahí. Lo dediqué a mi amiga Patricia Brenes Trejos, ahora lo pego aquí y también extiendo la dedicatoria a Don Alfonso Chase. Esta ha sido una de tus mejores entradas de "El más violento paraíso". Te felicito, amigo.

NIRVANA PARA UN OTOÑO

a Patricia Brenes Trejos, al escritor Alfonso Chase, con Amistad

Escucho mi vida,
alguien dice sin hablar
ni llamarme por el que seguro
debe ser mi nombre
sin nunca atinar el propio.
El pescado friéndose
da sus últimas palabras
en honor del mar,
melancolía en el yigüirro
para recordarme que existe
en el naranjo del solar,
le devuelvo un verso, respiro,
entro a casa y suena el radio
lleno de seres
gritando por su espacio,
queriendo derrotar
al silencio anónimo
de la Muerte que anticipa
sus pasos mucho
antes del último hálito,
eso es lo seguro,
viene la convulsión
a quitar la calma,
la paz después de la vorágine,
también vengo, me voy,
vendré cantando
sobre una nube
y no recordaré mi antiguo,
ridículo ser que perdió el tiempo
fingiendo el alma,
bebiendo sin pausa,
codiciando a la mujer;
llorando su miseria:
muy pocas veces era feliz
porque la distancia
robaba todo su ser,
y el dinero fue escaso
por así quererlo,
malgastándolo en otros
a manos llenas
cuando debía guardar
y ser próspero.

Y ahora aquí de nuevo
felizmente olvidado de mí mismo,
todavía sin un nombre preciso,
sin siquiera pudiéndome
alguien señalar,
cómodamente
instalado en el aire
acompañado por el león,
durmiendo cuando
se me place sobre
el lomo de un dragón,
cortando mi cuerpo enrarecido
a ras del mar en las aletas
de los grandes tiburones del sur,
arremolinado
en este volcán arenoso
que me echará
de nuevo al mundo,
caído en su ceniza,
suspendido por el viento,
germinando en una planta,
llevado por el río, quizá,
hacia la sustancia sin memoria
reunido con otros sin rostro
perdidos de sus nombres,
y nadie en este limbo
pregunta la hora,
ni dibuja un círculo
en el calendario
por el cumpleaños de alguno,
ni debe hacer tres tiempos diarios,
ni se retuerce la mente
por conseguir el pequeño dinero
a cualquier costo,
nadie vive ahí
- se existe-,
solo se dejan llegar y estar,
cosas y seres silenciosos
sumidos lentamente
sin suscitar
el más leve sonido,
acumulándose
hermanadamente
en el final otoño
sobre la hierba.

**“
© “Nirvana para un otoño”, 5 de mayo de 2011. Del texto inédito: “Náralit: poemas y antipoemas”.

Imagen: Hoy, al escribir este texto.

FRANK RUFFINO dijo...

Gracias Alexánder por permitirme publicar mi poema aquí y dedicárselo a tu homenajeado, que muy bien merecido lo tiene. Espero por algún medio se lo hagas llegar, bueno, por el más expedito, lógico: su correo electrónico.

Abrazos,
Frank.

P.D. Creo, ahora sí que me voy a la cama a reponer muchas cosas que pierdo en mis infernales borracheras de dos o tres días.

Habib Succar Guzmán dijo...

Gracias Alex, un bonito homenaje, me conmoví.

Marco L. Méndez dijo...

No hay duda que nuestra decadencia cultural se debe en gran parte a la gran cantidad de estudiantes, pero no de discípulos.

Maestro es el que le traspasa a su discípulo parte del alma y el discípulo el que la sigue engrandeciendo.

Max Jiménez


En boca de unos amigos también he escuchado interesantes anecdotas sobre Alfonso Chase, al que esperemos todavía lo tengamos de pie. Lo mismo a usted Alex, como a todo poetiman valioso por la experiencia y lucidéz que irradian.

De ciertos Abe Simpson mejor ni hablar. Saludos.

Habib Succar Guzmán dijo...

Alex: acabo de estar con Chase en su estudio (estaba Memo también) y le mostré tu blog y el homenaje y se lo leyó con mucho entusiasmo y sorpresa por las portadas, los detalles, todo... Está muy agradecido y me pidió que te lo dijera, cosa que hago complacido. Saludos,

CulturaCR.NET dijo...

Petición cumplida, un abrazo, revisen sus correos.

Frank, no vi el comentario que mencionás, pero tranquilo, yo no soy muy susceptible. Lo que tenemos que hacer es tomarnos un par algún día. Mejor aún, ir a visitar a Alfonso, cuando se puede, lo dejen y él se deje.

FRANK RUFFINO dijo...

Gracias Debrús, gracias Alexánder. Ya guardé el envío en una carpeta especial.

Bueno, y por qué no de esa visita o más bien peregrinaje hasta Chase, cosa posible pero poco probable: desde hace un tiempo me decanto por las visitas sin cuerpo, ahí, donde una partícula cuántica de nuestro espíritu y consciencia puede entrar sin que nos atajen los tontos y absurdos hándicaps humanos. Es cuestión de practicar un poco y tener fe en la oculta ciencia, ahora llego a saber cosas mucho antes que los medios de comunicación y que los clarivendes!

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.

FRANK RUFFINO dijo...

...Clarividentes, quise decir (ven, ven”!).

Marco Tulio Aguilera dijo...

Chase fue el tico que promovio que me dieran el Premio Aquileo J Echeverria en 1975. Estuve en CR el año pasado y no pude verlo. escandioti@gmail.com
Marco Tulio Aguilera

Marco Tulio Aguilera dijo...

Saludo a Chase

Alexánder Obando dijo...

Gustavo, Alfonso no se está muriendo, y sin embargo es oportuno socarle a sacarle el jugo al maestro. Para luego es tarde.

Alexánder Obando dijo...

Frank:
Linda manera de narrar una memoria. De veras que sería bueno que recopilaras estas cosas.
Abrazo.

Alexánder Obando dijo...

Sentenciero:
Concierdo con vos de que es indispensable leerse esos dos tomos. He oído por ahí que trabaja ya en el tercer tomo. Si es así, la gran beneficiada es la cultura de Chquitolandia.

Alexánder Obando dijo...

Jorge, Castalia estaba en el sótano de una gran casona, 25 mts al norte de los que ahora es la esquina SE de la Plaza de la "Democracia". Castalia es (según la mitología griega) una fuente donde se abreban las musas.

Alexánder Obando dijo...

Cristian deberíamos todos exigirle a la ECR la reedición de las obras de Chase. Sería de un enorme provecho para esta nueva generación.

Alexánder Obando dijo...

Jesús, ¿y si te dijera que en mi opinión has leído lo más modesto de Chase? Te recomiendo las obras que cito en la reseña.

Abrazo.

Alexánder Obando dijo...

Esteban, lamenro que no te pueda responder al no tener un correo tuyo. Pero bueno, tu anécdota es la de cienes de personas cuya vida se ha enriquecido en lo literario al conocer a Alfonso.

Alexánder Obando dijo...

Jorge:
A los veinte yo leía las obras de Chase con el mismo asombro que vos a los 15. Él siempre es un hallazgo.

Alexánder Obando dijo...

JuanPablo, a vos no te tengo explicar: vos sabés lo que se siente en presencia de Chase. Uno se dice para sí: "no es cualquier escritor" "Es alguien especial", por más cursi que eso suene.

Alexánder Obando dijo...

Totalmente cierto, Guega. Es una deuda pendiente de la ECR.

Alexánder Obando dijo...

El agradecimiento es para vos, William. ☺

Alexánder Obando dijo...

Geovanny, yo ya no soy pollito y sigo admirando mucho a Alfonso Chase. Con cariño, con respeto, y todavía con una buena dosis de asombro.

Alexánder Obando dijo...

Geovanny:

¿Podrías averiguarnos de qué se trata el tomo I de Narrativa costarricense? ¿Es una reedición de su célebre antología, o es la continuación?

Alexánder Obando dijo...

Gracias a vos Habib por haberle transmitido este modesto homenaje. Ya muy bien sabemos que Alfonso es un grande, pero es necesario seguirlo divulgando.

Alexánder Obando dijo...

Marco, lo cierto es que esos Abes Simpson son los que se quieren robar el oxígeno que le pertenece a personas como Alfonso.

Alexánder Obando dijo...

Marco Tulio, siempre bienvenido a este espacio donde concordamos en el respeto y cariño hacia Chase.

Geovanny Debrús Jiménez dijo...

Alex, intentaré averiguar, saludo.

Habib Succar Guzmán dijo...

La Narrativa Contemporánea de CR (1975) que publicó Carmen Naranjo cuando era ministra de cultura, 2 tomos, es fundacional y en aquel entonces, "demostró" que había una narrativa en CR, cosa que algunos dudaban... Yo propuse su reedición en el año 2002 en la ECR, luego Chase como siempre se atrasó con el papeleo y de camino, nos peleamos, luego yo mismo puse obstáculos para la reedición aunque la verdá la verdá, Chase nunca movió un dedo para hacerla y menos pensar en el III tomo que le pedí también, actualizando el último cuarto del siglo XX...