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miércoles, diciembre 01, 2010

BIRDS IN THE NIGHT / PÁJAROS EN LA NOCHE. Luis Cernuda

 Vicente Aleixandre, Luis Cernuda y Federico García Lorca.


BIRDS IN THE NIGHT

El gobierno francés, ¿o fue el gobierno inglés?, puso una lápida
En esa casa de 8 Great College Street, Camden Town, Londres,
Adonde en una habitación Rimbaud y Verlaine, rara pareja,
Vivieron, bebieron, trabajaron, fornicaron,
Durante algunas breves semanas tormentosas.
Al acto inaugural asistieron sin duda embajador y alcalde,
Todos aquellos que fueran enemigos de Verlaine y Rimbaud cuando vivían.

La casa es triste y pobre, como el barrio,
Con la tristeza sórdida que va con lo que es pobre,
No la tristeza funeral de lo que es rico sin espíritu.
Cuando la tarde cae, como en el tiempo de ellos,
Sobre su acera, húmedo y gris el aire, un organillo
Suena, y los vecinos, de vuelta del trabajo,
Bailan unos, los jóvenes, los otros van a la taberna.

Corta fue la amistad singular de Verlaine el borracho
Y de Rimbaud el golfo, querellándose largamente.
Mas podemos pensar que acaso un buen instante
Hubo para los dos, al menos si recordaba cada uno
Que dejaron atrás la madre inaguantable y la aburrida esposa.
Pero la libertad no es de este mundo, y los libertos,
En ruptura con todo, tuvieron que pagarla a precio alto.

Sí, estuvieron ahí, la lápida lo dice, tras el muro,
Presos de su destino: la amistad imposible, la amargura
De la separación, el escándalo luego; y para éste
El proceso, la cárcel por dos años, gracias a sus costumbres
Que sociedad y ley condenan, hoy al menos; para aquél a solas
Errar desde un rincón a otro de la tierra,
Huyendo a nuestro mundo y su progreso renombrado.

El silencio del uno y la locuacidad banal del otro
Se compensaron. Rimbaud rechazó la mano que oprimía
Su vida; Verlaine la besa, aceptando su castigo.
Uno arrastra en el cinto el oro que ha ganado; el otro
Lo malgasta en ajenjo y mujerzuelas. Pero ambos
En entredicho siempre de las autoridades, de la gente
Que con trabajo ajeno se enriquece y triunfa.

Entonces hasta la negra prostituta tenía derecho de insultarlos;
Hoy, como el tiempo ha pasado, como pasa en el mundo,
Vida al margen de todo, sodomía, borrachera, versos escarnecidos,
Ya no importan en ellos, y Francia usa de ambos nombres y ambas obras
Para mayor gloria de Francia y su arte lógico.
Sus actos y sus pasos se investigan, dando al público
Detalles íntimos de sus vidas. Nadie se asusta ahora, ni protesta.

"¿Verlaine? Vaya, amigo mío, un sátiro, un verdadero sátiro.
Cuando de la mujer se trata; bien normal era el hombre,
Igual que usted y que yo. ¿Rimbaud? Católico sincero, como está demostrado."
Y se recitan trozos del “Barco Ebrio” y del soneto a las “Vocales”.
Mas de Verlaine no se recita nada, porque no está de moda
Como el otro, del que se lanzan textos falsos en edición de lujo;
Poetas mozos de todos los países hablan mucho de él en sus provincias.

¿Oyen los muertos lo que los vivos dicen luego de ellos?
Ojalá nada oigan: ha de ser un alivio ese silencio interminable
Para aquellos que vivieron por la palabra y murieron por ella,
Como Rimbaud y Verlaine. Pero el silencio allá no evita
Acá la farsa elogiosa repugnante. Alguna vez deseó uno
Que la humanidad tuviese una sola cabeza, para así cortársela.
Tal vez exageraba: si fuera sólo una cucaracha, y aplastarla.

Luis Cernuda (1902-1963). De su poemario Desolación de la quimera (1962).

10 comentarios:

Germán Hernández dijo...

Que hermoso toparse aqui con Cernuda. Por mucho, el poeta de la generación del 27 que más aprecio y del que más he aprendido.

Y ni qué decir de este maravilloso poema, agrio, llano y coloquial, cuando la amargura se le había juntado al poeta en su largo exilio de la patria y del amor...

Saludos!!!!

Asterión dijo...

Excelente encontrarse con este texto de Cernuda:

"¿Oyen los muertos lo que los vivos dicen luego de ellos? / Ojalá nada oigan: ha de ser un alivio ese silencio interminable / Para aquellos que vivieron por la palabra y murieron por ella, / Como Rimbaud y Verlaine."

Saludos

tetrabrik dijo...

la cosa es saco y corbata my friend.

un abrazo

juan carlos olivas dijo...

Estimado Alex,
Este poema, en especial la primera estrofa me hizo recordar que la postreridad no siempre es buena compañera. Incluso da asco pensar en este tipo de homenajes hechos por tipos a los cuales muy poco les interesa el arte. Creo que refleja una realidad muy cabrona pero cierta.

Un saludo cordial!

Byron Espinoza dijo...

Hermoso texto. Hasta el día de hoy era desconocido para mí, pero ahora creo que volveré a él, una que otra vez.

Justo el final (mismo que Gustavo adjunta aquí casi en su totalidad) me gustó más que el resto del poema.

Lo de los homenajes y re-invindicaciones póstumas, pues... Qué difícil!

Alexánder Obando dijo...

Germán, gracias. creo que fueron vos y gerardo los que me enseñaron el aprecio por Luis Cernuda. Las funciones básicas de la amistad en su mejor momento.

Alexánder Obando dijo...

Gracias, Asterión. la parte que señalás es quizás la más memorable.

Alexánder Obando dijo...

Los viejos tiempos, Luigi.

Alexánder Obando dijo...

Hola Juan Carlos. Tenés razón, la parte más asquerosa de los chupasangres culturales es cuando se posicionan como amigos de lo que en verdad han despreciado toda la vida.

Alexánder Obando dijo...

Byron, gracias por tu comentario. Cernuda es un grande.