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viernes, agosto 07, 2009

LAS MUSAS Y LA SANTÍSIMA TRINIDAD


En la cultura humana el concepto del trío o tríada tiene una profunda resonancia arquetípica. Es decir, está presente en el inconsciente colectivo de casi toda empresa y quehacer humano.

Las razones de esta presencia también son múltiples, empezando por lo más obvio y elemental: la Tierra, el sol y la Luna como eje de nuestro entorno inmediato; la familia nuclear básica: padre, madre e hijo; Las edades del ser humano: juventud, madurez y vejez; los momentos del día: mañana, tarde y noche; las fases de la Luna: creciente, llena y menguante (los antiguos tomaban la luna nueva como ausencia de luna)… y claro, debido a este triadismo multipresente, las religiones del hombre también han creado sus tríadas escatológicas: La Santísima Trinidad cristiana (Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo); la Sagrada Familia (Jesús, María y José); la concepción hindú de Dios como tríada [Trimurti] (compuesta por Brahma, Vishnú y Shiva); la Diosa Triple del neopaganismo Wicca (doncella, madre y anciana, a su vez provenientes del antiquísimo culto lunar cretense, pasando por la cultura helenística); y en el Avesta del zoroastrianismo los dioses que se deben adorar son tres: Ahura Mazda, Mithra y Burz, en opsición a los demás dioses tomados como malignos. Tod esto sin mencionar otras tríadas menores como las Parcas o las Furias.

Dicho lo anterior, hemos querido hacer de demiurgo y crear nuestras propias tríadas para definir un poco cómo ha sido nuestra formación literaria.

Para este efecto hemos escogido tres tríadas: la que nos ha influido profundamente en cuanto a formación y estilo literario; la que se nos ha quedado pegada al corazón sin necesariamente influir formalmente en nuestro trabajo literario; y la tríada espiritual y temática, es decir, el trío de escritores cuya obra nos ronda como un fantasma perpetuo y en noches terribles nos hace caer de rodillas (del puro gozo).

Aclaro y afirmo la naturaleza completamente arbitraria y lúdica de esta empresa. Su función es solo reflexionar, a manera de scherzo, sobre aquellas fuentes de donde venimos y de las que nos seguimos abrevando.

Bueno, ¿y por qué tres tríadas? Porque estas son mis musas, y las musas griegas [canónicas] eran nueve, es decir, tres veces tres:

Tríada Formativa:
Samuel Beckett
Reinaldo Arenas
William Burroughs

Tríada Afectiva:
Arthur Rimbaud
Konstandinos Kavafis
Federico García Lorca

Tríada Espiritual y Temática:
William Shakespeare
Ray Bradbury
Edgar Allan Poe

En fin las musas, nuestros lares y penates literarios, dan para hablar y pensar. ¿Cuáles serán los suyos?
Nota: Ilustración de encabezado: El abrazo de amor de El universo, la tierra (México), Yo, Diego y el señor Xólotl, Frida Kahlo. Ilustración de abajo: el símbolo Wicca de la Triple Diosa lunar.

9 comentarios:

Asterión dijo...

Particularmente soy muy afecto a los análisis mítico-simbólicos relacionados con asuntos numerológicos, cabalísticos. Lo que me gusta de ellos, más que la idea de extraer una "verdad", es precisamente su carácter lúdico, su poder metafórico y creativo.

Este ejercicio me parece interesante, y a lo mejor resultaría provechoso que uno lo hiciera y lo tuviese presente y además lo revisara cada cierto tiempo, pues es una manera de posicionarse frente a la tradición. Lo pensé de repente y no se me ocurre por dónde empezar.

No recuerdo bien si era un texto de Barthes o de Freud, pero uno de ellos tejía un círculo, sumamente complejo, donde se estabelcían las influencias, el tipo de vínculo y los alcances. Muy tuanis. Veré si lo consigo.

Saludos.

Juan Murillo dijo...

Es notable que tu triple tríada solo tenga dos autores en español, eso va a ser muy útil para tus biografos y críticos.

Yo por más que rebusco no lo tengo claro...La verdad es que conforme vamos avanzando en las lecturas todas te van marcando. No podría escoger entre todo lo leído lo que tengo más cerca del corazón. En una época fue Cortázar, pero luego las novelas me desilusionaron. Luego Borges, pero finalmente el estilo y la reinicidencia temática me empacharon.

Yo diría que en mi caso, lo que más me ha marcado no son autores, ni siquiera obras, sino unas pocas páginas aquí y allá, alguna descripción deslumbrande, una introspección poderosa, un personaje inolvidable y real, una puesta en escena impactante. Creo que esas páginas las encuentra uno muy de vez en cuando, pero cuando las encuentra ya no las olvida. Finalmente de los libros que leemos, solo van quedando esos puntos brillantes que nunca logramos olvidar.

Alexánder Obando dijo...

Asterión y Juan:

A mí también me gusta el carácter lúdrico (y a veces lúbrico) de estos "juegos". Para serles franco, toda apuesta a una terna de tríadas músicas no son más que una fotografía en el tiempo, pues uno tiene diferentes influencias en diferentes momentos. Para ser más honesto, tendría, tal como cavila Juan, que pensar en obras y partes de obras más que en autores.

Y siguiendo esa lógica, creo que a esto se reduce lo más significativo de mis influencias:

-"El color del verano" de Arenas.
-"Las crónicas marcianas" de Bradbury.
-"Los perros, el deseo, la muerte" de Vian.
-"The Wasteland" de Eliot.
-"Plutonian Odes" de Ginsberg.
-"Poeta en Nueva York" de Lorca.
-"The Wild boys" de Burroughs.
-"The Tempest" the Billy el Ghost Writer.
-"Anábasis" de Saint-Johm Perse.
-"Final de juego" de Beckett.
-"Termina el desfile" de Arenas.
-"Arcadio" de William Goyen.
-"Music for Chameleons" de Capote.
-"Rhinoceros" de Ionesco.

Y probablemente quedan muchos otros por fuera. Quizás lo único inusual como escritor costarricense sea la poca influencia de autores de habla hispana y la gran influencia de la poesía y el teatro en mi narrativa.

Uriel Quesada dijo...

Yo también soy reacio a las listas, quizás porque van variando y lo que fue importante en una época deja de serlo en otras, o incluso para siempre. Si pienso en mi propia formación recuerdo haber dicho alguna vez que siempre pensé ser un autor “cómico”, de esos que sueltan chistes cada dos palabras. Ya adulto creo que he encontrado una veta en una literatura más contenida, lo cual no estoy seguro si es ganancia o pérdida.
En fin, yo vuelvo muy poco a libros que me han gustado, y he de admitir que admiro con una sombra de envidia a esas personas que incluso pueden recitarte poemas de memoria o narrar partes de libros como si los tuvieran en sus manos. Para aliviar un poco los malos sentimientos me aprendí de memoria la primera página de “Cien años de soledad”, pero ya cuando llego a la parte del río de aguas diáfanas que se deslizaban entre piedras blancas, pulidas y enormes como huevos prehistóricos pierdo el hilo y no sé lo que estoy diciendo.

Pero como estamos aquí para confesar preferencias o libros que nos han señalado la ruta, aquí van algunos:

--“La conjura de los necios”, de John Kennedy Toole (va siendo hora de que lo relea en la edición original en inglés)
--“El marino que perdió la gracia del mar”, de Yukio Mishima.
--“Poesía completa”, de Constantinos Cavafis.
--“El corazón de las tinieblas”, de Joseph Conrad, aunque de JC debo incluir muchos otros libros, en especial sus novelas cortas y cuentos. Ha sido tan importante para mí que incluso aparece como personaje en “El gato de sí mismo”.
--“La muerte de Iván Illich”, de Leo Tolstoi.
--“Memorias del subsuelo”, de Fyodor Dostoievsky.
--“Viaje a La Habana”, de Reinaldo Arenas
--“El corazón es un cazador solitario”, de Carson McCullers.
--“La tía Julia y el escribidor”, de Mario Vargas Llosa (ya sé que puede ser una de sus peores novelas, pero a los 15 años uno necesita que le señalen el camino y esta obra lo hizo)

Creo que ya van nueve y todas son de formación excepto Cavafis.

Avilio's Island dijo...

Estimado Alexánder,

Con algo de precaución, aquí va mi tríada:

--Los libros que (no)leí,

--Los libros que (no) he leído,

--Los libros que (no) leeré.

Probablemente alguno se me escape.

Saludos.

Alexánder Obando dijo...

Uriel:
Si hay algo de cierto en estas tríadas es que un libro que nos ha afectado mucho como escritores bien puede ser una obra menor. Lo que pasa es que uno le pudo sacar más jugo al mismo o bien nos llegó en un momento clave de nuestra formación.
Y gracias por compartir tu lista: ha sido muy elucidante.

Avilio:
Me ha hecho mucha gracia la cautelosa retórica con que has abordado tu respuesta. Quizás sea lo más sensato y justo. Un abrazo.

Sentenciero dijo...

Álex, qué difícil hablar de triadas e influencias y esas cosas, sin parecer un imbécil cinco años después porque ya la lista es otra. Pero bueno, me aventuro: Cortázar (con todo y novelas), Rafael Alberti, Juan Carlos Onetti. Claro, y el Beckett novelista, y los sonetos de Quevedo, y Dostoievski, y Arlt, y Flannery O'Connor... para qué seguir, al final es una cuestión de sumas y restas.

Germán Hernández dijo...

Una de las triadas más interesantes, y que es constitutiva de occidente, es la supuesta composición tripartita del ser humano:

alma - cuerpo - espíritu

este invento griego, trascendió, al punto que impregna al cristianismo helénico-judaico del siglo primero hasta nuestros días...

Lo menciono por que esta tan abvia en la cultura contemporanea que la pasamos por alto...

Alexánder Obando dijo...

Sentenciero:
Mientras estemos vivos seguiremos sumando y restando.

Guega:
Para mí la que mencionás no es una tríada tan obvia. Yo al menos no veo mayor diferencia entre alma y espíritu. Supongo que eso será más evidente para un teólogo o para un filósofo... ;)