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miércoles, junio 10, 2009

EL MARTILLO DE MAHLER


Gustav Mahler ha sido considerado por muchos como “el último gran sinfonista”, título injusto porque Dmitri Shostakovich, a su vez ferviente admirador de Mahler, hizo de la sinfonía un género propio y apropiado para el siglo XX.

Sin embargo, son las sinfonías de Mahler las que primero vienen a mente cuando hablamos de mega-obras titánicas y poderosas, de obras que rebasaron por mucho la tradición vienesa de la sinfonía, convirtiéndose a su vez en novelas de la vicisitud humana más contemporánea.

Pero no solo esa tónica ominosa y semiesquizofrénica es la que ha dado a Mahler un color tan de nuestra época. Debemos considerar también su particular forma de orquestar, y muy particularmente su gusto por crear recursos nuevos, especialmente percusivos para la orquesta.

“El martillo de Mahler” es un recurso inventado por el austríaco y estrenado en su sexta sinfonía. Consiste en golpear una mesa de madera con un mazo (también de madera) gigante. El resultado es musicalmente devastador pues subraya un tutti de apenas una o dos notas que la orquesta no podría realzar sin este apoyo excepcional.

He aquí el martillazo en mención durante un ensayo de la sexta:

Nótese en esta otra grabación como el martillazo hace vibrar el escenario. Por cierto, esas como cafeteras a la derecha en la mesa de los percusionistas son cencerros de vaca, otro recurso que Mahler utilizó en esta sinfonía con gran acierto:
Aquí otra grabación donde se utiliza una variante. La mesa es recubierta de tablas de madera para crear un sonido aún más seco. ¡Cuidado con las astillas!:
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Finalmente una secuencia de cuatro videos con todo el movimiento cuya duración es de más de media hora. Un recurso tan estrambótico invita a ver su contexto, y solo en él podemos apreciar la fuerza dramática que este recurso, aparentemente antojadizo, genera en en la sinfonía. Sin embargo, para aquellos de ustedes que aman la cultura “prete a porté” le señalamos los momentos cumbres. Los cencerros hacen su tenue aparición en el video 2, minuto 1:40, mientras que el primer golpe de martillo ocurre en ese mismo video 2, minuto 5:10. Recomendamos que se escuche desde unos cinco minutos antes para entrar de pleno en el "ambiente" del recurso. También encontramos en el minuto 7:00 del video 2 un golpe con atado de palillos, recurso mahleriano que más adelante devendría en las escobillas de la batería percusiva. Finalmente, el segundo golpe de martillo se encuentra en el video 3, minuto 2:19. Este tercer video tiene un sonido excelente. Recomendamos que se escuche desde el principio. En él vuelve además el onírico recurso de los cencerros de vaca:
Como dijimos, un recurso tan llamativo puede caer presa de los charlatanes. He aquí una obra de Aaron Copland que requiere un “martillo de Mahler” con una caja de resonancia de… ¡dos metros cúbicos! El percusionista hasta debe subir una escalera para poder tocar tal “tambor”. El insulso efecto aparece después del minuto 3:35 de la grabación:

10 comentarios:

Juan Murillo dijo...

¡Malleus maleficarum!

Ahora los dj usan ondas subsonicas en los sintetizadores con los mismos propósitos. Claro no es tan divertido.

Asterión dijo...

Mi sueño de una sinfonía sería tener efectivamente una orquesta y un coro que llegue a mil ejecutantes, al menos, jeje... Eso si sería la mùsica del fin del mundo.

Este efecto de Mahler es muy bueno. La versión con varias tablas, más seco, no me gusta. Y en la obra de Copland, bueno, es absolutamente ridículo. Máxime que la obrita es como de cámara y justa para la entrada de los niños al aula.

Saludos.

Avilio's Island dijo...

Gracias por esos martillazos de Mahler, Alexánder. No hay como escucharlos en el auditorio; ni la más refinada y onerosa de las tecnologías logra reproducir la calidad de la ejecución "en vivo", ni la calidez de la presencia. Por supuesto, como probablemente usted, sufro de adicción a los discos, a escucharlos una y otra vez en casa, cómodamente, y seleccionar partes de aquí y de allá, de obras predilectas. Tuve la suerte de escuchar a Rostropovich dirigir la primera sinfonía de Shostakovich y la quinta de Prokofiev: estremecedoras (aunque la primera de Shostakovich está lejos de contar entre mis predilecciones).
Asterión, para la octava de Mahler hacen falta muchos músicos, pero muchos. Con el coro, pueden (según el tamaño del escenario) llegar a tocar mil (de ahí su apodo). En septiembre la tocaron acá en Seattle para iniciar la temporada. Con un escenario grande como el que tienen en Benaroya Hall, hizo falta sin embargo extender el escenario hasta como la segunda fila. No tocaron mil (sí unos ochocientos): qué grandioso estruendo. De nuevo, hay que estar allí, o, para acercársele, gastar una fortuna en esos monstruos que imitan bastante bien. A Richard Strauss le fascinaban también las orquestaciones gigantes.

Saludos,

Avilio

Luissiana Naranjo dijo...

Disfruté esa trama de ritmos y martillazos como si fuese un viaje guiado en las escalas musicales, bello.

Y sin duda, muchos invisivilizan a Shostakovich porque le cobran un precio histórico y político, ser un víctima moral de Stalin. Se le admiran sus sinfonías(en la II Guerra Mundial), pero la crítica, lo desvasta por convertirse en uno de los símbolos oficiales de la música soviética.
Gracias por traernos unas lecciones de Mahler...

Asterión dijo...

Avilio, le decía a Álex que por eso precisamente mencionaba lo de los mil intérpretes, por la octava, por lo apoteósico que es Mahler. Le contaba que siempre asumí que era una forma de llamarla, pues así la pretendió Mahler, pero que nunca había sido tocada por tal cantidad de personas. Me he puesto a buscar y veo que sí hay bastantes ejecuciones, sobre todo recientes, por lo que tendré que conesguirme una de esas versiones.

Claro, imagino que escuchar 800 músicos en vivo es una experiencia única.

Avilio's Island dijo...

Alexander, con tu permiso, aquí estoy de nuevo.

Asterión, de las versiones de la octava, si me permites algunas recomendaciones, elegiría tres: la del sello Naxos, una grabación bastante reciente, económica y buena. Me gusta este sello por la gran variedad de compositores, obras, períodos; y también porque la buena calidad de sus discos no depende de intérpretes superestrellas. Otra grabación, esta un poquito menos reciente, es la dirigida por Simon Rattle. Aquí la puedes encontrar por muy buen precio. Rattle las ha dirigido todas las sinfonías de Mahler, magistralmente, para EMI; el sonido es límpido en cada una, y la ejecución impecable. La tercera de mis recomendaciones tiene más de treinta años y la dirige Georg Solti: con una gran orquesta, como la Filarmónica de Chicago, y excelentes voces solistas, esta versión no tiene pérdida. Dos detalles acerca de esta última: el precio (ronda los veinte dólares, y –lo que a mí no me importa mucho, sobre todo con ejecuciones memorables—es una grabación analógica, no digital). Al cabo, dada la cantidad de voces e instrumentos, después de todo no debería esperarse demasiado de la fidelidad de la grabación de una obra masiva como esta. Y sin embargo la de Rattle...

¿Les parecería justo el trueque de sus libros por alguna sinfonía?

Gracias, Alexander, por prestar tu blog a mis digresiones.

Saludos,

Avilio

Asterión dijo...

Avilio, muchas gracias por tus recomendaciones.

Yo la que tengo es la de Sony Classics, dirigida por Michael Gielen. Sony tiene muy buena variedad, con intérpretes destacados y muy baratas. El problema, claro, es que son grabaciones algo viejas y con bajo volumen.

En cuanto al trueque, al menos yo sí me apunto.

Saludos.

Alexánder Obando dijo...

Juan:
Esas ondas de las que hablás se han hecho muy comunes en la música "trans" y "techno", por lo que sus ritmos suelen ser muy adictivos.

Asterión:
A mí tampoco me gusta la opción con tablas encima de la mesa. El sonido no tiene la profundidad que me imagino que Mahler quería. Y claro, la intentona de Copland es, como vos bien señalás, claramente ridícula.

Avilio:
Escuchar esta sinfonía en vivo sigue siendo uno de mis grandes sueños. Ya he escuchado la primera dos veces: una en San José con una interpretación que superó por mucho la mediana calidad habitual de la Orquesta Sinfónica de Costa Rica y otra en el Hollywood Bowl en Los Ángeles con Carlo María Giulini, una interpretación sorprendente. Y finalmente en Cinicinnati pude escuchar la 9a en toda su macabra gloria. Pero la 6a... me sigue eludiendo. Ya imaginaba que ese martillazo en vivo debe ser totalmente electrizante.

Luissiana:
Yo creo que esa desidia por Shostakovich murió en buena parte con el derrumbe del imperio soviético y la declaración de muchos amigos de que Shosta era (en privado, claro) opositor al régimen. Pero bueno, del estalinismo ya queda poco mientras que las grandes sinfonías de Dmitri crecen día con día. Gracias por pasar por el barrio.

Avilio:
Por favor, no te disculpés por pasar por aquí. Soy yo el honrado con las visitas de ustedes. Concuerdo con vos en lo de las grabaciones de Naxos, son muy buenas, y en cuanto al trueque también me apunto. ¿Cómo lo llevaríamos a cabo?

Avilio's Island dijo...

Alexánder y Asterión,

Me entusiasma la idea del canje. ¿Qué les parece si en vez de enviarles dos discos idénticos, uno para cada quien, o dos versiones distintas de la misma sinfonía, les envío la sexta trágica y la octava multitudinaria? Voy, ahora que han empezado mis larguísimas vacaciones y sin empleo temporal aún, a ponerme a comparar versiones; consultaré además esos libracos de grabaciones clásicas, para más información, y así no predominen sólo mis muy subjetivas preferencias. Luego les daré información más detallada acerca de las grabaciones que les recomendaría, a menos que tengan ya definidas sus predilecciones al respecto. Y más adelante, cuando tenga en mano los discos que ustedes hayan seleccionado, apuntamos direcciones y otros detalles para envíos. ¿Qué les parece?

Por algún extraño maleficio, mis dos computadoras, kaput, una dos días antes que la otra. Estoy escribiendo ahora desde la oficina, pero este edificio lo cerrarán pronto, pues ya llegó el verano. Trataré de mantenerme al día con la computadora de mi esposa, cuando ella no la use, mientras ande yo "descomputarizado".

Saludos,

Avilio

P.S. En mi comentario anterior escribí "Rattle las ha dirigido todas las sinfonías de Mahler, magistralment". El pronombre se escurrió por alguna sinrazón, inconsultamente.

Alexánder Obando dijo...

Avilio y Asterión:

Creo que lo mejor es que cada uno escoja lo suyo. Estoy casi convencido de que Asterión quiere la octava y yo la sexta, que es, de alguna manera su obra más extraña. Tengo la versión de Naxos, pero siempre he añorado la grabación de Rafael Kubelik para Gramaophone. Ahora bien, sé que las grabaciones de Gramophone son todo menos baratas, por lo que me conformo con cualquier grabación de la 6a o de la 9a.

Un abrazo a mabos y espero que tu compu se arregle pronto.