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martes, diciembre 30, 2008

MIS MEJORES NO LECTURAS DE 2008 (O de cómo aprender no leyendo)

Este año se cierra con evidente déficit. Debimos haber leído unos 20 o 30 libros, como en los buenos tiempos, pero son precisamente los tiempos lo que cambian. Ahora leemos si la vista está clara, si los ojos no arden, si el enfoque está aceptable o si la tarde nos brinda una buena luz para leer. Antes, bastaba con tener un poco de tiempo libre, mismo que se lograba aun dentro de los horarios menos aquiescentes.

Por eso este año de 2008 está lejos de ser glorioso en cantidad (no es aquel 1977 en que nos deleitamos con 50 libros); pero, si hay algo que lo caracteriza como bueno es la calidad de los textos, no su cantidad.

La falta de vista nos ha llevado pues al refugio de los audiolibros en la red. Comprarlos en línea sale caro y venturoso, por lo que nuestra opción más clara ha sido el obsequio de aquellas obras maestras que ya se encuentran en el dominio público. Claro que eso reduce, al menos por ahora, nuestro ámbito de lecturas, pero lejos de afectarlas negativamente nos retorna a la cueva de los Cuarenta Ladrones, los assasi, los fumadores de jachís; nos empotra en medio del foro Romano mientras Adriano anuncia un nuevo viaje por los confines del Imperio; y nos lleva, sin alas y sin más aditamentos, hasta los procelosos moors de las hermanas Brönte, un mundo lleno de lluvia, viento, páramo e infinita soledad en medio de la nada.

Yo soy lo que he visto y lo que he vivido, nada más. Así reza un viejo proverbio vikingo esculpido en algún monumento de la Helsinki contemporánea. Del mismo modo, yo, Alexánder, no me siento más de lo que he leído y lo que he soñado. Y cuando se trata de lectura en audiolibro llevamos la ventaja agregada de que se puede soñar despierto pero con los ojos cerrados.

Algunos me dirán que es tedioso y aburrido, y llevan algo de razón, pero este inconveniente desaparece como desaparece el español clásico de la mente moderna al leer el Quijote. Es decir, al principio es un handicap de lectura, pero tan pronto avanzamos en la obra, se convierte en uno de sus elementos más interesantes.

Entonces, brindo a ustedes con el mismo gozo de la lectura visual mis mejores no-lecturas de 2008.

-- A Connecticut Yankee in King Arthur's Court. Una comiquísima excusa para meditar sobre los errores y horrores de la humanidad. Twain definitivamente poseía más ingenio que el que le hemos endilgado. Su parodia sigue siendo invaluable.

-- The Jungle Book. No me sentí cómodo con la idea de que la lectora del texto fuese una adolescente, pero una vez iniciada la lectura sentí como una voz juvenil le agregaba magia y candidez a un relato lleno de aventuras, búsqueda y descubrimiento de la vida. El libro de la selva es una gran bildungsroman, y releerla exalta en nosotros los colores más intensos de nuestra infancia.

-- The Canterville Ghost. La risa es incontenible cada noche que el pobre fantasma trata de asustar a la impasible famila Otis. Poco nos avisa su comienzo del apretón de corazón que nos provocará al final. La prosa de Wilde es tan cristalina como acertada en cada línea.

-- El ingenioso higalgo Don Quijote de la Mancha. ¿Qué se puede decir aquí que no se haya dicho ya? Esta versión de Educaragón (via Leer escuchando punto com) es extraordinariamente clara y amena. El lector es un maestro en eso de "hacer" voces. Nadie se queda dormido con este señor. Reconocemos que no hemos terminado la audición, pero no importa, cada capítulo se disfruta más que el anterior.

Hubo también lecturas en papel:

-- Running with Scissors de Augustus Burroughs es esencialmente otro bildungsroman del tipo me-cogieron-a-los-doce-años-y-viví-con-mi-amante-y-nos-drogamos-mucho-hasta-que-lo-abandoné-a-los-quince. Un libro que trata de escandalizar en un mundo donde eso ya no resulta escandaloso sino aburrido (salvo para El Hocico de la Oscuridad, empotrado allá en la colina Vaticana).

-- El arte más íntimo (Exquisite Corpse) de Poppy Z. Brite. Aunque esta es una de mis autoras predilectas, creía ya haber leído lo mejor que ella podía dar. Pero, con la excepción de una fuga bastante inverosímil, la novela es un buffet de terror corporal de lo mejor, es decir, no hay mejor escritor de horror que el que te hace sentir como parte de la (es)cena. Poppy Z. Brite sigue alquilando una habitación enorme en el hotel de mis preferencias.

-- Drawing Blood es otro manjar de la Brite. Su segunda novela, se centra en el mismo espacio de la primera, pero los protagonistas ya son otros. Si te gustan los artistas jóvenes, la subcultura gay, los fantasmas, el terror, la música rock, la magia y el gore, esta novela no te va a decepcionar. A mí, claro, me dejó flotando en la dimensión de lo macabramente convulso. Me atrajeron tanto sus temas como la extraordinaria pluma-escalpelo de Poppy Z. Brite.

-- Otras lecturas. También le entramos a un par de poemarios y una serie dispersa de cuentos, pero dejémos la lista aquí para hablar solo de lo más extenso y sobresaliente.

Para más información sobre los audiolibros recomiendo se visite el blog 100 palabras por minuto de nuestro amigo Juan Murillo. La entrada correspondiente se titula El futuro del libro no es el Kindle sino el audiolibro.

También me gustaría saber cuáles de ustedes tienen audiolibros que podamos compartir en el 2009.

Por cierto, la ilustración que encabeza esta entrada es un estante repleto de audiolibros. ;)

A todos, un feliz año nuevo.

9 comentarios:

Sentenciero dijo...

Álex, de verdad gracias por traernos tu testimonio de audiolectura, que me ha parecido asombroso y descarnado, auténtico hasta más no poder: si los tiempos cambian, si el cuerpo cambia, los procedimientos no pueden ser los mismos. A la Brite no la conozco, pero ahora queda en esa pantanosa lista de los que hay que leer.
Saludos, ¡Feliz Año!

Asterión dijo...

Si es el turno de las confesiones de fin de año, debo decir que mi ritmo de lectura ha disminuido bastante. No son aquellos años entre los 16 y los 21, cuando probablemente leí la mayoría de lo que he leído. Pero también debo decir que este fue un buen año, pues las lecturas han aumentado, probablemente por el acicate cómplice de las reseñas, que me hacen sentir adolescente de nuevo.

Deseos de un verdadero nuevo año para vos, apreciado Escatonauta.

Juan Murillo dijo...

Eso Alex, que se encienda como la pólvora la afición al audiolibro. Este año me tire mientras manejaba:

Moby Dick de Melville
The Heart of Darkness de Conrad (por tercera vez)
The Narrative of Arthur Gordon Pym, of Nantucket
The Turn of the Screw de James (por cuarta vez)
Bartleby the scribner de Melville (por segunda)
Un chorro de cuentos de Poe, Ambrose Bierce, Hart Crane, Kate Chopin, Katherine Mansfield, Chekhov, Gogol y Mark Twain -por algun extraño motivo las relecturas se me facilitan en audio-.

De Mark Twain escuche uno que era sobre Twain aprendiendo a andar en bicicleta y tuve que parquearme para no estrellarme porque las lágrimas que me sacaba la risa no me dejaban ver por donde iba.

¡Feliz Año!

Warren/Literófilo dijo...

Audio libro solo puedo decir: Ew, mejor compro los chistes de Gorgojo o de Nel López antes de escuchar una novela...

Jairo Rojas dijo...

Lo siento amigo aún no he incursionado en el mundo audiolibro, pero por lo que cuenta y dejando atrás el prejuicio parece divertido. No conocí a Poppy Z. Brite, también se oye atractivo

Alonso Víquez dijo...

Audiolibros... mmm, no soy iniciado tampoco pero podría probarlo. Blog ameno, felicidades.

Alexánder Obando dijo...

Sentenciero, gracias por tus sentidas palabras. Es bueno saber que alguien entiende como uno se siente con cosas que para algunos son obvias pero para otros no tanto.

Juan, de una manera u otra vos inspiraste en mí el gusto por los audiolibros. Y me puse a pensar: "si él los disfruta, pudiendo leer de la manera convencional, ¿por qué no le he de hacer yo que ya casi no tengo otra opción?" La respuesta era sencilla: superar la pereza cósmica y el "ew" warreniano (ver su comentario) para así acceder, de nuevo, a la forma y el estilo en que se originó esta magia sin para llamada literatura.

Asterión, llevás toda la razón al señalar la temprana juventud como el momento en que leemos más. Es como el "chart" de brillo de una supernova, pasa de cero a máximo en unos poco años y luego va descendiendo progresivamente el resto de la vida.

Querido Warren, lamento mucho tu decisión, pero si es esa, entonces suerte con Nel López y Gorgojo. Si esa es tu onda, también te recomiendo a Porcionzón, Doña Yaya y Opo Marín, es decir, lo mejor de lo peor en comedia nacional.

Jairo, el audiolibro te lo recomiendo si titubear. Solo tenemos que superar el hábito de quedarnos dormidos si nuestra vista no trabaja, y creo que eventualmente me darás algo de razón.

Alonso, bienvenido al blog. Esperamos tenerte como visitante frecuente. Espero que también le des una oportunidad a los audiolibros. Saludos y gracias por tu visita.

J.P dijo...

Saludo, Alexander, te saludo y te sugiero la lectura que hace David Barnes de The Canterville Ghost, puedes encontrarla en este sitio http://librivox.org/the-canterville-ghost-by-oscar-wilde/

Librivox.org es un sitio muy interasente, donde puedes encontrar diversos audiolibros en varios idiomas.

He puesto un link en mi blog delicuescencias.blogspot.com que direcciona al tuyo, espero que no te moleste.

Saludos.

Alexánder Obando dijo...

Gracias J. P. Ya tenía noticia de librivox, de hecho ya me hice fan de ese sitio. Pero agradezco la recomendación como si fuera la primera vez.

Con respecto al link, me parece muy bien porque de eso se trata el blog: de compartirlo con todos los que tengan intereses afines.

Saludos y estamos hablando.