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domingo, enero 24, 2010

LA CASA DE DIONISOS: El dios de (nosotros) los paganos tiene su propio hogar.

Haga clic en la imagen para ver la nebulosa completa.

La Nebulosa del Águila es un cúmulo estelar abierto. Posee varios centenares de estrellas y grandes concentraciones de gas y polvo interestelar. Se encuentra a 7 000 años luz de la Tierra, todavía dentro la Vía Láctea.

Recordemos que la luz viaja a 300.000 kilómetros por segundo. Así, la luz que viene de nuestro sol tarda 8 minutos en llegar a la Tierra habiendo recorrido unos 150 millones de kilómetros. La luz que viene de esta nebulosa "cercana" tarda entonces unos siete mil años en llegarnos, casi nada dentro de los parámetros de la astronomía.

Esta región se conoce como una región HII entre los astrónomos; valga aclarar, una región rica en hidrógeno ionozado, polvo, otros gases y (presumiblemente) también materia oscura. Todos estos elementos la convierten en un criadero de estrellas: lugares donde la enorme cantidad de materia empieza a concentrarse por efecto gravitacional y pronto hay reacciones atómicas que crean nuevos cuerpos estelares.

Estas regiones, entonces, son las responsables de la vida en el universo. Aquí suceden las violentas interacciones de materia y energía que da vida a nuevas estrellas, nuevos sistemas planetarios y, por supuesto, nuevas formas de vida planetaria... En síntesis: aquí nacemos nosotros.

 "Los Pilares de la Creación".

Estos "dedos", ubicados hacia el centro de la nebulosa (con unos 30 grados de inclinación hacia la izquierda), son llamados informalmente por los astrónomos Los Pilares de la Creación. Aquí es donde se cree que nacen las nuevas estrellas a partir de grandes concentraciones de materia que eventualmente generan reacciones atómicas. Los dedos tienen unos pequeños glóbulos a manera de excrecencias o granos en las puntas que, según los científicos, son protoestrellas o condensaciones circulares de materia que están a punto de generar "nueva vida". Cada uno de estos granitos es más o menos del mismo tamaño que nuestro sistema solar.

"La aguja".

La aguja, otro "dedo" dentro de la nebulosa, se encuentra a la izquierda, hacia abajo de "Los Pilares de la Creación". Hoy queremos verla como una de tantas epifanías de Dionisos que nos relatan los cultos antiguos. Porque si hay un dios, ese dios es el universo. Y si el universo es Dios, entonces el universo es Dionisos.

Pues bien, ya sabemos de dónde venimos.

Y ahora... ... ¿sabremos hacia dónde vamos?

No lo creo.

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Nota: Las imágenes fueron tomadas hacia 1995 con asistencia del telescopio Hubble. Haciendo clic en cualquiera de ellas se verá en tamaño grande. (Para más información, las páginas de Wikipedia están llenas de portales y enlaces sobres esta nebulosa y otras bellas herejías del universo).

7 comentarios:

J.P. Morales dijo...

Una prueba más de lo pequeños (¡ÍNFIMOS!) que realmente somos. "Un soplo de aliento que no exhaló niguna boca", como dice una de mis canciones. ¿Hacia dónde vamos? En efecto es probable que lo ignoremos, pero deberíamos intentar tomar las riendas del destino de vez en cuando, aunque sea del destino pequeñito que puede ambicionar nuestro planeta. Y bueno, tal vez el soplo de aliento lo exhaló la boca de Dionisos, después de todo... esa posiblidad me pinta la existencia de manera un poco más seductora... Nos vemos el 10/2.

Asterión dijo...

De pequeño,entre otras cosas, quería ser astrónomo. La gente decía: "Astronauta". "No, astrónomo", replicaba yo, y me tenía que explicar la diferencia. En todo caso, en eso pensé al ver la imagen: un espectáculo maravilloso. Recuerdo también, ahora que escribo, la visión del eclipse total de sol de hace unos años.

Dionisos: dios-universo. Me gusta.

Saludos

Juan Murillo dijo...

El Hubble es una maravilla. Parece que si se deja fijo en un punto pronto le llega luz de lo que se conoce como campo ultra profundo que no es sólo lo que está más distante en espacio sino también en tiempo, una ventana para ver lo ocurrido unos 13 billones de años pasado. Es lógico pensar que la luz que rebota de la faz de la tierra se encuentre en este momento dispersandose por el universo, llevando imágenes de todo lo ocurrido en la tierra desde que existen los humanos. Tal vez nunca lleguemos a viajar en el tiempo, pero quizá podamos tener algun día una cronovisión parecida a la televisión pero para ver el pasado.

Sören Redux dijo...

Yo también quería ser astrónomo, hasta que el nombre de la profesión cayó en desuso y fue sustituida por la de astrofísica. Entonces mamé, porque no podía pasar ni Cálculo I, pero a pesar de todo, sigo al tanto de estas canciones de soles distantes.

Como anécdota jocosa, una vez acompañé a un amigo a una iglesia. Tratar de "convertirme" es un pasatiempo muy generalizado entre mis compas liberianos. Cuando hablaban sobre los tres reyes magos y como era la manera correcta de "ofrendar" al señor, el pastor dijo que ellos eran lo que en la actualidad conocíamos como... (crucé los dedos esperando que dijera astrólogos-cuasi-brujos) ... ¡astronautas!

Si se te ocurre un nuevo libro, ya te revelé una verdad oculta y milenaria.

¡Excelente post!

Luis Antonio Bedoya dijo...

Siempre que el mundo me... imagino una región oscura y luminosa, donde las tinieblas y la luz no combaten ni se aplacan una a otra, sino conviven en un espectro equilibrado. Creo entrever largos tallos de humo que se elevan tanto como la bóveda etérea, como pilares... hay colores y sombras de colores. Más allá de los promontorios de roca se extienden bosques como mares, de árboles titánicos parte roca, parte niebla, parte cosas innombrables. El hondo cielo bermellón acuna a las estrellas azules del crepúsculo eterno y sereno. Curioso! cuánto se parece tu ciencia a mi sueño.

Alexánder Obando dijo...

Vaya, parece que podríamos establecer un grupo de terapia: yo también quise eser astrónomo. (Y también astronauta, astrólogo y científico loco).

Lo cierto es que desde que descubrí las imposibles posibilidades del universo se me hizo más fácil pensar en un solo ser unificador -un demiurgo- coherente con toda la creación pero además un agente ajeno a ella. Porque es una vastísima presencia, pero no creo que tenga "consciencia" al estilo de los humanos ni que se haya enterado de las andanzas de La Negrita por este país-istmo.

En síntesis, lo asumi estéticamente como una forma de darle "sentido" a lo que no lo tiene.

Siempre he sido ateo de jure y panteísta-dinosiaco de facto... o al revés... no importa... Lo importante es decir como Walter Otto al resumir su conocimiento de los dioses antiguos: Der Götter sind da! Y, como en el caso de los premios nacionales, no hay más que agregar.

Alexánder Obando dijo...

Luis:

Copio aquí lo que puse en tu más reciente entrada por considerar los temas muy afines. Es más lo mío no es ciencia, es ciencia-mito-astrológica. Es mi "sábana de la seguridad", tejida por mí mismo pare vivr aquí.

Al desatarse la polémica en torno a la novela "La rebelión de las avispas" mi bandera era más estética que ética. Claro que me molestaban su misoginia y su homofobia, pero me molestaba más aún su mala calidad. Muchos dicen que este tipo de razonamiento es peligroso... lo sé. Pero también lo pefiero para que el arte siga vivo a todo pulmón. En mi mundo dionisisaco el arte por el arte no es solo un argumento circular; es como en la Nebulosa del Águila, un punto de eterna destrucción y reconstrucción. Es el principio de la Zoé visto a nivel macro espacial.

El arte, en fin, no se pude dar el lujo de ser políticamnete correcto. Solo es buen arte o mal arte. La moral es otro mundo, otra dimensión con la que se puede jugar, pero no un principio activo e inmanente del oficio artístico. Y cuando estos dos factores entran en conflicto el individuo debe decidir si va a ser más artista o más humanista, y ojalá que los pueda unir en uno. Pero no hay garantías. Las supernovas en el arte no se pueden predecir, lo mismo que los grandes cataclismos en la naturaleza.