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lunes, agosto 02, 2010

APROXIMACIÓN A LA LITERATURA LGBT EN COSTA RICA


Querides amigues, durante la Semana Santa de 2010, este amigo de ustedes asistió al Sexto Congreso Internacional de Estudios Culturales Latinoamericanos, llevado a cabo en Pittsburgh, Pennsylvania. El tema central de este sexto congreso fue "QUEER CULTURAL GEOGRAPHIES: SEXUALITY STUDIES & LGBT ACTIVISM IN LATIN AMERICA". Es de suponer que yo, como escritor, tenía poca vela en ese entierro, pero aún así estuvo muy bien, digo, la parte de los demás, porque la mía fue, tenía que ser, modesta.
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Quedo muy agradecido con les organizadores de dicho evento al haber confiado en mí y al haber solicitado mi modesta ponencia para una publicación antológica sobre el congreso. Debo confesar, eso sí, que lo que leí en el evento y lo que les presento ahora varía en un punto fundamental: la definición de qué podría ser "literatura LGBT". No ha sido fácil pues es un tema que me ha ocupado durantre los últimos años y siempre me produce sentimientos encontrados, pero aquí va, para ustedes y para les organizadores de La Universidad de Pittsburgh, mis meditaciones al respecto. Recuérdese, al analizar formatos, que no soy ni pretendo ser una académico. Simplemente me he atenido a las pautas mínimas para que el texto pueda ser publicado.
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Y como dijo la Ciciolina, "besos y chupetazos".

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LA GRUTA Y EL ARCOÍRIS:
APROXIMACIÓN A LA LITERATURA LGBT EN COSTA RICA

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            Resumen:
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Este trabajo pretende ser una aproximación general al desarrollo de la literatura LGBT en Costa Rica, partiendo de textos donde la temática sea explícitamente definible como gay/lésbica o como aquella escritura en la que los temas y personajes tienen afinidad o resonancia en el mundo LGBT contemporáneo. No se presentará, por tanto, el desarrollo de dicha literatura desde un marco analítico de “género” creado por miembros de la comunidad LGBT costarricense, sino de literatura general de Costa Rica cuyos autores, independientemente de su orientación o posición intelectual, hayan tocado el tema al que nos referimos a lo largo de la historia literaria nacional. Se pretenderá, hacia el final de este recorrido, redefinir el término “literatura LGBT” reduciendo su ámbito conceptual basado en la intención o público meta de los escritores y las escritoras aquí mencionados. A partir de esta nueva definición se propondrá o bien descartará la posibilidad de una literatura gay militante en las letras contemporáneas de Costa Rica.




I. Una definición obligada
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¿A qué nos referimos específicamente cuando hablamos de literatura queer? Wikipedia, la enciclopedia virtual, nos da la siguiente definición en su página en inglés[1]:
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Literatura LGBT es un término colectivo para la literatura producida por y para las comunidades gay, lésbicas, bisexuales y transgénero (LGBT), o que incorpore personajes, argumentos o temas concernientes a la comunidad LGBT (LGBT Literature).
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            De esta definición tomaremos, de modo más o menos arbitrario, su primera parte, es decir, “Literatura LGBT es un término (…) para la literatura producida por y para (…) las comunidades LGBT”. Con ello se afirma entonces que la literatura  LGBT o queer es toda aquella hecha específicamente para el consumo de la gente queer, por lo que no incluiría ni a autores LGBT que no traten dichos temas ni a autores en general que solo escriban para el gran público, es decir, que hagan literatura comúnmente llamada “mainstream”. Esta división, aunque la presentamos como un tanto arbitraria, obedece en realidad al sentido de compromiso o militancia que escribir para un grupo social específico involucra. El autor o la autora LGBT escribe específicamente para la gente LGBT, o al menos tomando en consideración a este público meta. Mientras que los autores mainstream, independientemente de su orientación sexual, lo hacen para un sector social más amplio. Así pues, definimos literatura LGBT a partir del autor y la intención que se le pueda discernir, más que a partir del texto en sí.
Y bien, teniendo lo anterior en mente, traeremos al escenario una serie de escritores y escritoras de Costa Rica que, según nuestra definición, podrán ser o no ser autores LGBT, aunque aclaramos que todos los textos incluidos en esta reseña desde ya obedecen al apelativo de “literatura LGBT” desde su perspectiva más amplia; precisamente aquella segunda parte que hemos señalado en la definición de Wikipedia.
Empecemos entonces con una visión somera del entorno nacional.
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II. El contexto
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            En el año 1871, el entonces presidente de Costa Rica, Tomás Guardia Jiménez, promulgó una nueva constitución en la que, entre otras cosas, abolía la pena de muerte en el territorio nacional. Esto es relevante no solo para la historia de los derechos humanos en general sino también porque las conductas sexuales LGBT se castigaban hasta ese momento con la pena capital (Fernández). Y si bien esto alivianó las cosas, las relaciones sexuales entre dos adultos del mismo sexo y en privado no fueron despenalizadas del todo en Costa Rica sino hasta el año 1971, casi cien años después de la abolición de la pena capital (LGBT in CR).
            Con el advenimiento del nuevo milenio, la cultura sexual de Costa Rica se ha tornado bastante más tolerante que en algunos otros lugares de nuestro mundo hispano, pero no por ello se ha eximido de grandes luchas y prejuicios. Al volver a ganar las recientes pasadas elecciones el Partido Liberación Nacional, de tendencia conservadora, la pugnas por la igualdad de derechos en casos de convivencias de facto y de posibles matrimonios gay, se ha vuelto una lucha cuesta arriba (LGBT in CR).
            Es en este mínimo panorama, por falta de espacio, donde vamos a insertar el trabajo de los escritores costarricenses.
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III. Jenaro Cardona: Primeros atisbos de homofobia en la literatura nacional
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            Jenaro Cardona nació en San José en 1863 y murió en la misma ciudad en 1930. Periodista de profesión, la literatura costarricense lo recuerda por dos novelas de corte social: El primo (1905) y La esfinge del sendero (1917) (Chacón, et al. 87).
            Con la aparición de la novela social de Cardona en Costa Rica, a principios del siglo XX, aparecen también las primeras imágenes de homosexuales en la narrativa nacional. Sin embargo, estos personajes son casi siempre utilizados en una luz negativa, como sombras de los vicios sociales que la aldea victoriana desea erradicar. Nótese el lenguaje usado para describir la homosexualidad en el siguiente pasaje de La esfinge del sendero de Cardona:
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Rafael María irguió con dignidad la cabeza y quedose mirando al padre Hans fijamente. Todo lo había comprendido a pesar de su ignorancia acerca de esos tremendos extravíos en que suelen caer por no se sabe qué horribles y misteriosas degeneraciones, ciertos seres depravados, que constituyen el último eslabón de la animalidad. ¿Conque era cierto que existían tales perversidades? (Cardona 157).
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            Esto no es nada realmente nuevo si recordamos que muchos de nuestros clásicos latinoamericanos hicieron algo parecido, aun en tiempos bastante recientes. En Los pasos perdidos (1953) de Alejo Carpentier y El lugar sin límites (1966) de José Donoso encontramos ejemplos de homosexuales y lesbianas vistos también como seres abyectos o contranaturales.
            Y las cosas así planteadas, no cambiarían durante los próximos cincuenta años.

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IV. José León Sánchez y La Isla de los hombres solos
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            José León Sánchez nació en la provincia de Alajuela en el año 1929. Hijo de una trabajadora del sexo y de un padre desconocido, el muchacho creció en extrema pobreza hasta que a sus veinte años fue acusado y procesado por homicidio. El delito tuvo gran resonancia social y mediática porque se llevó a cabo durante un robo en la Basílica de la Virgen de Los Ángeles, patrona de Costa Rica. La prensa y el público exigieron castigos prontos y severos, por lo que Sánchez fue torturado para que firmase una confesión espuria (Sánchez). Agréguese a todo esto que el acusado no tuvo defensor legal pues toda la barra de abogados del país se negó a defenderlo por razones de principios morales. Así, tras que el joven analfabeto se vio obligado a defenderse a sí mismo, fue condenado a 45 años de prisión en el penal de San Lucas (Sánchez) (Obando xxx-xxxii).
            Allí escribió José León La isla de los hombres solos, novela que denuncia toda la crueldad y violencia presente en nuestro sistema penal. Y es en esta novela donde la figura del homosexual vuelve a aparecer, siempre bajo una luz negativa, pero más humanizada por las deplorables circunstancias en las que le tocaba vivir. Cierto que había mucha conducta homosexual de tipo situacional, pero también había una pequeña comunidad gay “permanente” y más o menos aceptada dentro del presidio.
            Sánchez, entonces, no hace una apología del mundo LGBT —muy por el contrario— pero, como ya vimos, su obra sirvió de detonante para una polémica nacional que finalmente puso coto a la penalización de la homosexualidad en 1971 (Fernández). 

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V. Carmen Naranjo: Una ginecotopía en las letras de Costa Rica.
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            Un año mayor que José León Sánchez, Carmen Naranjo, empieza a escribir también hacia los años 60. Escritora de notable talento y creatividad, es una de las mayores exponentes de las letras femeninas costarricenses y quizás la autora más innovadora en el campo de la narrativa experimental.
            Nacida en Cartago en 1928, Carmen Naranjo ha tenido una destacada vida pública, llegando a ser Embajadora de Costa Rica en Israel (1971-74) y ministra de cultura (1974-76) (Chacón, et al. 321-322).
            La obra de Naranjo es un constante llamado de atención sobre valores que hoy asociamos más con los derechos humanos. Es la cronista de la clase media en decadencia, de las gentes hundidas en el anonimato de las ciudades y de los marginados en general. Mucho de su trabajo toca temas relativos a la mujer y su triste situación en un mundo sometido al dominio del macho; pero es en su novela Más allá del Parismina (2001, 2004) donde destaca más el tema lésbico. Una novela sobre Isabel, una mujer a la búsqueda de su identidad real, y no aquella identidad impuesta por el patriarcado. Identidad o esencia que solo logrará por medio de una ginecotopía, es decir, un lugar —o incluso, un no lugar— donde identificarse como su propia persona.
            Naranjo recibió el Premio Magón de Cultura en 1986.

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VI. Alfonso Chase: Renovación y relevo generacional
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            Alfonso Chase (Cartago, 1945) empieza a publicar en los sesenta, al igual que Naranjo y Sánchez, pero siendo una generación más joven, su óptica y estilo difiere ampliamente de los otros dos autores.
            Chase introduce en la novelística de Costa Rica elementos del experimentalismo narrativo europeo y, más importante para el presente contexto, su obra se convierte en una vitrina de tipos humanos propios de la comunidad gay. Sus primeras obras son discretas a este respecto (Los juegos furtivos, novela, 1968, y Mirar con inocencia, cuentos, 1975) (Chacón  107-108); pero hacia finales de milenio su cuentística se había vuelto más abierta, más directa y más cruda con la temática gay y otros temas colaterales como la homofobia, el sida y la emigración.  Su cuentario Cara de ángel, uñas de gato (1999) es un notable ejemplo de su nuevo estilo (Obando xxxii-xxxiii).
            Por su singular aporte a las letras nacionales, Alfonso Chase recibió el Premio Magón de Cultura en 1999.

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VII. José Ricardo Chaves: Primeros pasos hacia una literatura LGBT
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            José Ricardo Chaves nació en San José en 1958. En el año 1983 ganó el premio Joven Creación de la Editorial Costa Rica con su cuentario La mujer oculta. Este trabajo, junto a libros subsiguientes, es el primer asomo de una literatura LGBT en Costa Rica. Con esto queremos decir que en muchos de sus textos Chaves escribe desde la óptica de un narrador homosexual, un individuo que se sabe diferente, se entiende diferente y es consciente de la discriminación en torno suyo. Es cierto que la obra de Chase ya había mostrado textos con estas características, pero en Chaves hay una consolidación de esta perspectiva a través de su trabajo narrativo. En La mujer oculta, tres de los seis textos son de temática gay/lésbico y más adelante, en sus novelas Los susurros de Perseo (1993, 2008) y Paisaje con tumbas pintadas en rosa (1998) el tema ya se consolida como eje central de la trama.
            En efecto, la obra de José Ricardo Chaves pasa a ser, al menos por algún tiempo, la literatura gay costarricense de referencia. Los susurros de Perseo quedó de finalista en el prestigioso premio internacional Herralde mientras que Paisaje con tumbas pintadas en rosa ha recibido amplia atención de la crítica local y extranjera. La obra, dentro del realismo convencional de nuestra literatura, narra la vida de un pequeño grupo de jóvenes homosexuales costarricenses durante los años 80 y la aparición del SIDA en nuestro medio. Puede decirse, de hecho, que esta novela constituye el verdadero parteaguas en la literatura LGBT de Costa Rica (Obando xxxiv-xxxv).
            Chaves ha seguido escribiendo y publicando, pero su temática es hoy más variada que en el decenio anterior. Sus obras más recientes como Cuentos tropigóticos (1997), Casa en el árbol (2000) y Jaguares góticos (2003), ya comparten una variedad de intereses temáticos que no solo atañen a lo LGBT. El tema todavía está ahí, pero ya no prevalece como el foco central de lo narrado.

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VIII. Alexánder Obando: El aderezo de las “subliteraturas”
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            Obando nació en San José en 1958, el mismo año que José Ricardo Chaves.
            Narrador tardío, este autor no publica su primera obra hasta los 42 años. Su opus prima, El más violento paraíso (2001, 2009) es un vasto collage donde los temas menos usuales de la narrativa costarricense encuentran refugio: el porno, la ciencia ficción, el relato histórico, el género fantástico, el ocultismo, la mitología, las parafilias sexuales, son todos plato fuerte en esta novela (Corrales). Incluye, por supuesto, un amplio mosaico donde las conductas gay/lésbicas comparten escenario con variedades de fetiches sexuales poco comunes. Debido a esto, la novela ha generado un gran rechazo por parte de un sector de la crítica costarricense, mientras que otro, en el polo opuesto de la valoración, la considera la primera novela posmoderna de Centroamérica (Soto).
            Alexánder Obando ha escrito una segunda novela, Canciones a la muerte de los niños (2008) donde los temas y preocupaciones de su primera obra vuelven a protagonizar el espacio novelístico.
            En lo que respecta a la cultura Queer, su mayor aporte ha sido la recopilación de los textos de La gruta y el arcoíris: Antología de narrativa gay/lésbica costarricense (2008).

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IX. Uriel Quesada: Literatura costarricense en fuga
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            Uriel Quesada nació en la ciudad de Cartago en 1962. Narrador prolífico, ha escrito cinco libros de cuentos y dos novelas (Chacón, et al. 364-365). Sin embargo, es a partir de su cuentario Lejos tan lejos (2004) cuando Quesada empieza a tratar el tema del emigrante gay costarricense en las grandes urbes de los Estados Unidos. En este aspecto se une al trabajo de José Ricardo Chaves y Alfonso Chase, quienes ya venían hablando del homosexual costarricense fuera de su patria.
            La novela de Quesada El gato de sí mismo (2005) es una obra cuasi-fantástica donde las alucinaciones, deseos, y ópticas del narrador se confunden constantemente con la realidad. Germán, el protagonista, se autoexilia al reconocer que su familia y su comunidad se avergüenzan de él. Narrada en tono lúdico y a ratos carnavalesco, El gato de sí mismo es sin embargo un doloroso viaje a la realidad de la expatriación voluntaria (Chacón, et al. 364-365).
            Con los cuentarios Lejos tan lejos, arriba mencionado, y su trabajo  más reciente, Viajero que huye (2008), Uriel Quesada se posiciona como uno de los escritores más importantes dentro de la narrativa costarricense contemporánea. Esto no solo se refleja en la calidad de su narrativa sino además en los reconocimientos y difusión que ha tenido su obra reciente.

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X. José Otilio Umaña: La academización de lo gay/lésbico
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            Umaña ha sido reconocido en nuestro medio como profesor e investigador universitario; sin embargo, no es hasta la publicación de Bailando en solitario (2008) que su nombre se ve asociado a la narrativa de Costa Rica.
            Su segundo cuentario titulado Cosas de hombres (2010) reafirma su presencia en las letras de Costa Rica. Lo interesante de estos dos libros para este contexto es que en ellos Umaña se dedica con exclusividad a la temática LGBT o queer. Ambos libros, entonces, calzan dentro del mismo encuadre temático que a la vez sugiere una agenda metaliteraria por parte del autor; y es por ello que hablamos aquí específicamente de una literatura queer. La obra de José Otilio Umaña es, ante todo, un variado y multicolor panorama de las vivencias, las angustias y las alegrías de las lesbianas y los homosexuales de Costa Rica.
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XI. Conclusiones
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            † 1. En la antología de narrativa gay/lésbica titulada La gruta y el arcoíris hicimos un esfuerzo por incluir toda narrativa que cumpliera, además de los obvios requisitos de calidad, con nuestro horizonte temático específico, indistintamente de la orientación sexual o percepción política de sus autores, es decir, (y en el sentido estricto que apuntamos más arriba) la antología no es literatura queer. Sin embargo, el resultado fue una obra heterogénea y representativa del estado de nuestro tema en la literatura de Costa Rica. Algunos de estos escritores o escritoras se encuentran incluidos solo incidentalmente, pues han contribuido con un texto de alguna importancia, pero sin interesarse específicamente en lo LGBT más allá de ese texto ocasional. Otros han empezado a publicar narrativa después de la aparición de nuestra antología como es el caso de Laura Fuentes Belgrave o el mismo José Otilio Umaña, por lo que no nos fue posible recopilar sus respectivas contribuciones en el momento de nuestra publicación.
            Concentrémonos a partir de ahora en nuestra definición inicial de literatura LGBT y veamos si los autores recién mencionados cumplen con la condición necesaria para ser un escritor o escritora de literatura LGBT.
            † 2. Escritores como Jenaro Cardona o José León Sánchez han tenido una participación más que todo homofóbica, pero al primero se le agradece —si es que de agradecer se trata— el que haya introducido un personaje gay en nuestra incipiente y muy mojigata literatura de principios de s. XX; mientras que Sánchez, aunque también desde una perspectiva homofóbica, permitió con La isla de los hombres solos el desarrollo de una polémica periodística en los años sesenta que finalmente llevó a la despenalización de todo acto homosexual, como señalamos más arriba. Resultan, entonces, más que irónicos los motivos por los que hemos mencionado a estos dos novelistas nacionales.
            El caso de Carmen Naranjo es muy particular, pues ha hecho aportes lésbicos a la literatura costarricense donde casi no los hay. Sin embargo, ese no ha sido ni el meollo de su producción ni de su preocupación como escritora, que por otro lado ha sido muy influyente en las letras costarricenses en general.
            Con autores como Alfonso Chase y Alexánder Obando tampoco podemos afirmar la existencia de una posición queer militante, pues la obra de ambos, aunque recala constantemente en asuntos y relaciones de tipo homosexual, no parecen ser el eje de su agenda literaria. Chase ha mostrado con frecuencia una gran inclinación por la crítica social y política, pero no al punto de que su literatura sea reflejo de una militancia queer. En el caso de Obando, donde aparece un homosexualismo más gráfico y con frecuencia grotesco, tampoco parece haber una vocación específicamente queer. Su interés va más por el lado de la sátira social y la denuncia de los esperpentos políticos propios de nuestras culturas.
            Los tres autores restantes, Uriel Quesada, José Otilio Umaña y José Ricardo Chaves, sí parecen estar más comprometidos con una visión queer del mundo, aunque en su literatura tal posición o militancia no se especifique políticamente. Sus personajes casi siempre son gente LGBT en busca ya sea de identificación, ya sea de aceptación en un contexto hostil y negador de su naturaleza intrínseca.
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            † 3. Es lamentablemente notoria en la literatura de Costa Rica la ausencia de escritoras y escritores que traten los temas relacionados con la mujer lesbiana y bisexual. El tema aparece ocasionalmente en la obra de uno u otro autor, pero no hay resonancia en el medio y estos esfuerzos terminan por ser fenómenos más o menos aislados. La gran excepción vendría a ser Nidia Barboza con su poemario Hasta me da miedo decirlo (1985) pero hasta donde sabe este reseñador, la autora no ha vuelto a publicar nada desde aquel singular poemario.
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            † 4. ¿Por qué los escritores LGBT de Costa Rica no se apuestan por una literatura queer? Simplemente porque el mercado interno no lo permite. Con una población de poco más de cuatro millones de habitantes y una población generalmente poco afecta a la lectura, el mercado literario de Costa Rica no alcanza para la creación y crecimiento de nichos literarios muy específicos. Existe un buen mercado interno de literatura infantil porque el Ministerio de Educación costarricense lo apoya constantemente generando la demanda, pero no hay mercados para otras literaturas particulares, como sí encontramos en México o en los Estados Unidos. Un escritor o escritora que se dedique con exclusividad al tema gay/lésbico en su literatura, encontrará un mercado ya no abiertamente hostil, pero sí muy indiferente al mensaje del autor, cosa que como todos sabemos, se reflejará inmediatamente en la promoción y divulgación de dicho autor.
            Debido a esto —conjeturamos— en la literatura de Chase y Obando hay una gran apertura hacia otros temas, situaciones e intereses, que hace que esta literatura progrese y se divulgue, mientras que autores como Quesada y Naranjo (uno que habla mucho del tema y otra que lo hace poco) se divulgan por la mera calidad de su trabajo. Otros autores más “monotemáticos” como Umaña, a pesar del prestigio académico que poseen, ven su obra distribuirse de manera mucho más discreta. Es decir, su nicho de mercado es muy pequeño debido a responden a un solo tipo de tema o interés.
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            † 5. De esta manera, nos parece que la literatura queer de Costa Rica, para realmente serlo, no necesita tanto de un armazón ideológico del que aún pueda carecer, como sí de un mercado más amplio y variado, aunque sea cierto que el tema ya se discute y se acepta en los círculos literarios y académicos como moneda de circulación válida. Sin embargo, la pequeñez de este mercado local todavía no permite que dicha literatura tome vuelo.
            Cuando el mercado crezca, quizás crezcan también los nichos y diversos intereses que se cobijan bajo la palabra “literatura”.
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Alexánder Obando
24 de marzo de 2010.
(Revisado y actualizado, julio de 2010).
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Bibliografía citada
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CARDONA, Jenaro. La esfinge del sendero. San José: Editorial Costa Rica, 1984.
CHACÓN, Albino, et al. Diccionario de la literatura centroamericana. San José: Editorial
Costa Rica y Editorial de la Universidad Nacional de Costa Rica, 2007.
CORRALES, Adriano. “La nueva novela costarricense”. Revista Comunicación.  Vol.
18, año 30, Nº. Edición especial, 2009.
FERNÁNDEZ, Manuel. “Costa Rica.” glbtq: An Encyclopedia of Gay, Lesbian
Bisexual, Transgender, and Queer Culture. March 1, 2004.
“LGBT Rights in Costa Rica.” July 22, 2010. Wikipedia. July 2010.
“LGBT Literature.” July 27, 2010. Wikipedia. July 2010.
OBANDO, Alexánder. La gruta y el arcoíris: Antología de narrativa gay/lésbica
costarricense. San José: Editorial Costa Rica, 2008.
SÁNCHEZ, José León. Entrevistas telefónicas. 2006-2007.
SOTO, Rodrigo. “Una novela de los límites”. Áncora, La Nación. 1 de julio de 2001.

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Otras fuentes consultadas
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            CHASE, Alfonso. Narrativa contemporánea de Costa Rica. Dos tomos. San José: Editorial Costa Rica, 1975.
            FOSTER, David William. Producción cultural e identidades homoeróticas. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2000.
            MOLINA, Iván y PALMER, Steven. Historia de Costa Rica. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1997.
            ROJAS, Margarita y OVARES, Flora. 100 (i. e. cien) años de literatura costarricense. San José: Farben Grupo Editorial Norma, 1995.
            SHAW, Donald L. Nueva narrativa hispanoamericana. Madrid: Ediciones
Cátedra, S. A., 1988.
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[1] Toda traducción aquí incluida es nuestra.

sábado, julio 24, 2010

CRÓNICAS DE LES VAMPIRES: Belles, violentes, y casi inmortales.

Dicen que les vampires son belles e inmortales.

Les hay muy antigües e insaciables.

Como también muy jóvenes y confundides.

Algunes son violentísimes y muy peligroses.

Mientras que otres son débiles e insegures.

Algunes hacen temblar la Tierra con el solo recuerdo de su nombre.

Mientras que otres solo dan lástima.

O incluso un poco de risa.

Queremos saber tanto de elles. Por ejemplo, ¿de dónde proviene la extraña belleza de sus ojos?

¿Y cómo será la regla de una vampira? ¿Será poquito o mucho? ¿Se reunirán sus amigues a la hora de este picnic?

Y si son hombres... ¿serán sexualmente activos?

¿O pasivos?

¿Serán todes gay?

¿O solo algunes de elles?

¿Chuparán todes sangre? ¿O solo les más perverses? (¿O les hambrientes?) Sanguis vinus est! Sanguis vita est!

Queremos saber tanto de les vampires. Por ejemplo. ¿Por qué cambian de color sus ojos cuando van a atacar?

¿Por qué tantes de elles se dedican al rock y no a la música reguetón?

¿Por qué les vampires son casi siempre muy hermoses?

¿Y por qué putas siempre que nos ven parecen estar viendo el menú de Casapasta.
 Y además, ¿será cierto que se enamoran?

Porque, ¿por qué será que a algunos nos enamoran tanto?

¿Por qué será que yo no puedo vivir sin elles en mi vida? Sin importar el precio que se pague.

Y finalmente saber.... por qué les encuentro tan salvajemente angelicales....

viernes, julio 23, 2010

NUEVA VIDA: NUEVO BLOG


Nueva vida significa sangre fresca. Pero no por ello renunciamos a ser quienes somos. El más violento paraíso se ha "chaineado". Eso es todo. Y lo hacemos porque creemos en la decantación de los blogs, al menos formalmente. Y por qué no confesarlo: humilde y modesto como es, nosotros amamos nuestra bitácora; tanto como el clero ama el dinero; tanto como el TSE ama el recurso subrepcticio; y tanto como La Negra ama a Su Negrita. Todos somos iguales, ☺.

Un ósculo en el huéculo desde Gringolandia.

lunes, julio 19, 2010

¡¿QUÉ CANCIONES NI QUÉ NIÑO MUERTO?!


En el mes de setiembre de 1998, me encontraba frente a la pantalla de la compu escribiendo El más violento paraíso. Estaba cansado, entumecido y creo que hasta muy saturado del gore propio de los relatos sobre Gilles de Rais.  La novela me había conducido a un estrecho callejón de sadomasoquismo y me empezaba a sentir "raro", es decir, fuera de lugar... como si ese texto y yo ya no estuviéramos dialogando. No le estaba huyendo a la violencia (de eso estoy seguro) sino al propio Mariscal de Francia, al propio señor de Machecoul que me tenía preso en su torbellino de sangre de sótano,  de icor envejecido, maloliente y agusanado. En síntesis ya estaba harto de Gilles de Rais  y de sus primos y magos depredadores. Estaba cansado de castillos oscuros, de grimorios antiguos y güilas sacrificados a toda hora. Era obvio que la mente me pedía a gritos un relevo, un cambio aunque solo fuera de ambiente. Entonces decidí "refrescar" el espíritu terciando hacia  otro rumbo literario. Cerré la página que estaba escribiendo, abrí otra en blanco y empecé un texto completamente nuevo y diferente a El más violento paraíso. Pero ningún corazón, -como reza el viejo refrán- es traidor a su dueño. Por más que quise distanciarme de aquel sabbat lo único que logré fue caer en terrenos más cercanos, en los alrededores de San Pedro, para ser más exacto. Caer pues, en el mundo de Sergio, Cachi y Lucy. Caer en el triste domicilio de Canciones a la muerte de los niños.

Los detonantes y antecedentes para esta obsesión con la muerte de cachorros es compleja y antigua. La muerte de tantos jóvenes inocentes en la Guerra de las Malvinas tuvo mucho que ver. Luego Pixote, una cinta brasileña sobre el crimen infantil. Luego la realidad de Rio y de Sao Paulo, lugares donde los dueños de hoteles pagan bandas de exterminadores para sacar a los niños y adolescentes de las calles, pero por medio de las balas, los secuestros y las ejecuciones sumarias. Luego empezó a suceder lo mismo en Honduras, en México y en Costa Rica. Las maras de hoy no son más que una actualización de esa sempiterna canción a la muerte de los niños.


Pixote, la ley del más débil, (1981).

Pronto caí en cuenta de que el panorama era mucho más vasto. La guerra convencional tiene su "algo" de infanticidio. ¿Por qué no mandar a millones y millones de muchachos a morir? Desde el punto de vista de los machos alfa, es decir, de los gobernantes de la Tierra, aquello tiene mucho sentido. Destruye a los jóvenes machos que podrían competir con los mayores por las hembras y de paso los usa como peones en el juego de poder de los alfa. No sé si esto tiene mucho sentido para los machos heterosexuales, pero para mí, como macho homosexual, es francamente aterrador. Les propongo una imagen arquetípica: un canpo de batalla en algún bosque del mundo lleno de soldados caídos. También hay ametralladoras, cañones, artillería y hasta cadáveres de caballos dispersos por doquier. Suena convencional, pero cambiémosle un detalle: en lugar de soldados son soldadas: 250 mil cuerpos de mujeres entre los 18 y los 40 años caídos y dispersos por todo el bosque. 250 mil proyectos de belleza vital corrompiéndose a la luz de la bruma matutina. El olor a carroña y la imagen de pechos sangrantes, cabellos enmarañados y labios ennegrecidos cubre todo el paisaje... ... y aun así... ... aún así hay hombres heterosexuales que se extrañan mucho ante la aversión espontánea que tanta mujer siente ante la guerra. Pero el ciclo no parece detenerse. La mayor parte de las culturas son proclives a la muerte de los machos jóvenes.

Y luego las paradojas; el mundo al revés. En el culto dionisíaco primitivo las hembras sacrifican cachorros de toda especie, cuando no hombres maduros, como en el mito de Penteo. Pero es solo eso: una paradoja. La muerte habitual le corresponde al macho joven.

Hay cosas que no puedo decir. No puedo decir que mis novelas, su sangre, su muerte, su dureza son todas producto exclusivo del entorno, pues algo o bien mucho de mi propia perosnalidad retorcida debe haber en todas ellas. Pero eso nos lleva a la recepción que han tenido en manos de algunos. ¿Consonancia cósmica? ¿Zeitgeist? ¿Comunión entre torciditos? puede que haya un poco de todo, pero también hay asco, mucho malestar por vivir en medio de tanta farsa y simulacro. Las novelas son tanto un producto mío como de mi época. Y de mi espacio, es decir... Costa Rica. Este vergel de la paz perpetua es también un lagar de gusanos y ojalá que a nadie se le olvide eso. Por eso Canciones a la muerte de los niños está escrita como está... porque es una novela costarricense.
 
Jóvenes soldados marchando en celebración del triunfo liberacionista sobre las fuerzas de Calderón, 1948. Los muertos, de ambos bandos, se quedaron en casa.

Escribo todo esto a la luz de una ocasión especial para mí. El 18 de junio pasado se cumplieron los dos primeros años de la publicación de Canciones... un momento agridulce porque fue acompañado por el asesinato, esa misma noche, de Julito Acuña. Mordaz y ácida convergencia que ya me va a doler para toda la vida. Pero nada se puede hacer salvo echar la máquina de la inútil nostalgia un poco más hacia atrás.

Cuando fui invitado por alguien a compartir mi segunda novela con la ECR, creí que me había ganado el cielo. Y así fue, salvo que esa invitación le costó sangre y sudor a varias personas dentro de la institución. Un pequeño grupo deseaba publicarme y otro, mucho más grande, deseaba no hacerlo. Ese estira y encoge me obligó a escribir un ensayo sobre mi propia novela a solicitud de la misma editorial. Luego vino la firma del contrato, justo antes de que cambios de personas claves dentro de la editorial intensificara más mi incómodo estatus de novelista non grato. Pero el texto salió adelante. Gracias a la bondad y defensa de Guillermo Fernández, Alfonso Chase, Albino Chacón, Mabel Morvillo y otras varias personas, el proyecto no sucumbió. E igualmente, los departamentos de edición, legal, difusión y diagramación me trataron como a un rey. Y entonces, ¿de qué me quejo? No me quejo de nada. Solo me remito al refrán popular mexicano: "No lloro, pero me acuerdo".

Canciones... parece ser la niña con poliomelitis de entre mis dos novelas. Tal vez por eso la cuido más y tal vez por eso me duele más. Algunas personas la consideran 400 páginas de pornografía pura mientras otros sospechan que podría estar hecha para "burlarse del paradigma de lo costarricense"☺. Y a pesar de todo eso, CMN ha tenido una vida de princesa desde el principio: algunos profesores de Estudios Generales (UCR) la han usado para sus clases, mientras que en la Escuela de Filología y Literatura (también UCR) es parte del currículo del curso Literatura Costarricense III. La muy idiota no se puede quejar. Como tampoco me puedo quejar yo.

Entonces, si ese es el caso, "corramos aquí un delicado velo de pudor" y pasemos a lo último: GRACIAS, LECTOR. SIN VOS YO NO SOY NADIE. Me rehuso a cometer ese delito de falsa modestia que dicta que el escritor, en principio, escribe para sí mismo. Un asunto diferente es tener que escribir porque no se tiene alternativas, pero el texto como tal, siempre va hacia los otros; es para los otros.



Comentarios a Canciones a la muerte de los niños:

          Adriano Corrales Arias.  
          Alfonso Chase 1. 
          Alfonso Chase 2.
          Fabio Mena Cordero. 
          Felipe Granados.
          Gustavo Solórzano Alfaro.
          Juan Murillo.
          Warren Ulloa Argüello.
          Texto de A. Obando para la ECR

viernes, julio 09, 2010

NUEVA ... ¿VIDA?


EL PASADO NUNCA ES MODERNO. AL MENOS EN LA CIUDAD DE LOS ÁNGELES.

1. Durante mi niñez, moderno era ir a la playa de Venice a cantar con los hippies. Ahora moderno es evitar ir a Venice para no alternar con la "chusma" de la ciudad.

2. Moderno era usar jabón de baño con olor a menta o a lila. Ahora es usar "crema" de baño. El jabón en barra ya no existe.

3. Moderno era admirar el programa espacial de la NASA. Ahora es morderse las uñas ante el "reality show" de moda.
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4. Moderno era oponerse a la Guerra de Vietnam o cualquier otro genocidio. Ahora es admirar las sofisticada tecnología militar que mata en limpio, es decir, sin siquiera estar en el campo de batalla.

5. Antes se asoleaba a los bebés después del baño; ahora se los asolea después de embarrarlos todos en bloqueador solar.

6. Antes comer de más era deportivo; ahora es glotonería indecente.

7. Antes los adolescentes parecían adolescentes. Ahora parecen treintones desde los 15 años.

8. Antes las adolescentes eran feas y felices; ahora son muy guapas, muy delgadas y muy infelices.

9. Antes se celebraba el buen comer. Ahora se celebra el bien comer.

10. Antes en la sala había una tele a colores. Ahora hay una mega-pantalla y cinco controles remotos difíciles de controlar.

11. Antes mi hermano era catecista y tenia un librero sobre temas religiosos. Ahora es teólogo pastoral y tiene 15 libreros dispersos por toda la casa.

12. Antes veía películas en la sala. Ahora las veo en la cama, con un "mini-DVD player" en la panza.

13. Antes quería una suscripciòn de la National Geographic para mi cumpleaños. Ahora estoy pulseando un Kindle.

14. Antes era "feliz e indocumentado". Ahora soy un señor llamado Alexànder Obando.

15. Antes me daba pánico pensar que los colmillos de Christopher Lee me pudieran romper el cuello. Ahora deseo que Robert Pattison me lo destroce por completo.

16. Antes el 14 de julio era el día de mi cumpleaños. Ahora es la fecha del asesinato de David Maradiaga.

17. Antes era Àlex.... ahora soy Mr. Obando.

sábado, junio 26, 2010

UNA MIRADA A LA MIRADA

El Gran Los Ángeles (Greater Los Angeles) y sus más o menos 80 ciudades integradas. Para una idea de la escala podemos decir que toda la zona gris es parecida en tamaño al Valle central de Costa Rica.

La Mirada se inició a finales del s. XIX como una inmensa propiedad privada donde se cultivaban limones, naranjas, aceitunas y hortalizas. Fue fundada en 1888 por Rand McNally, el cartógrafo más famoso de los EE.UU. Con un territorio total de 20 kilómetros cuadrados y una población de menos de 250 (en 1943) La Mirada no llegó a ser ciudad incorporada sino hasta 1960. Actualmente cuenta con un poco más de 47 000 habitantes. (Compárese a Tibás con 14 kms. cuadrados y más de 80 000 habitantes). Otra simpática semejanza entre La Mirada y Tibás es que ambas fueron ciudad planeadas desde su fundación. La Mirada triunfó como espacio residencial por excelencia y Tibás tiene al "Monstruo" dentro de su perímetro.

El parque "La Mirada" desde el jardín de mi casa en una tarde de junio.

Una ciudad incorporada es aquella que es administrativamente independiente de una gran metrópolis, pero se encuentra físicamente rodeada o integrada a esta. Tal es el caso de La Mirada con respecto a Los Ángeles. El centro de La Mirada dista unos 37 kms. del centro de L.A., y en términos prácticos es una ciudad dormitorio.

El 15343 de la calle Manzanares, domicilio de la familia Obando. La ventana corresponde al dormitorio de un tal Alexánder Obando. Los vecinos de la zona se han reunido para organizarse en contra del infame roncador de Costa Rica.

Al ser planificada, los constructores de La Mirada idearon en su centro un gigantesco parque que, a manera de Central Park de Nueva York, fuese el foco  de la ciudad. Claro, es más pequeño que el afamado parque neoyorquino, pero más grande que La Sabana. En él se encuentran el Municipio, la Biblioteca Pública, El Colegio La Mirada, una cancha de golf y varias instalaciones con auditorios y gimnasios.

Porche o corredor de la casa Obando. Esa banquita de metal y madera se ve muy bien para una tarde de lectura. Al fondo y derecha, el jardín; a la izquierda el buzón que se llenará con correspondencia de amigos y colegas de CR.

Durante el verano, el climna de La Mirada es más suave que en Los Ángeles. Mientras que en esta última el termómetro puede llegar a 45-50° c, en la primera, no suele pasar de 32° c. Los inviernos, sin embargo, son relativamente iguales, unos 10 a 8° grados celsius. La ventaja del sur de California es el clima seco; virtualmente idéntico al mediterráneo.

El patio y la terraza son el espacio más pequeño de todo el terreno, pero siempre se logra armar en él sus buenos asados y reuniones familiares en verano.

Barriada típica de La Mirada. Cualquier parecido con "Edward Scissorshands" es pura coinicdencia.
Última mirada a La Mirada.

lunes, junio 21, 2010

REFERÉNDUM: (Contra los cristianos integristas).


PEQUEÑA COSTA RICA: ¡QUÉ SUCIA, HOMOFÓBICA Y MOJIGATA QUE SOS!

1. EL 90% DE LOS MATRIMONIOS EN COSTA RICA TIENEN PROBLEMAS DE INFIDELIDAD. ES DECIR, SE PASAN LO "SACROSANTO DEL MATRIMONIO" POR LA JARETA. PERO SI SE TRATA DE DARLE ESE DERECHO A OTROS, LA RESPUESTA ES NO.

2. EL 37% DE LOS MATRIMONIOS COSTARRICENSES TERMINAN EN DIVIORCIO, QUE SEGÚN SU IGLESIA MEDIEVAL ES "PECADO MORTAL".  ¿ENTONCES?

3. EL 50% DE LOS NACIMIENTOS EN COSTA RICA CORRESPONDEN A "MADRES SOLTERAS". ES DECIR, LOS "SAGRADOS Y CATÓLICOS" PAPÁS NO ASOMAN LAS NARICES MIENTRAS QUE LAS CHIQUITAS HETEROSEXUALES ABREN LAS PIERNAS SIN ESTAR CASADAS. PERO BUENO, ¿NO ERA QUE EL MATRIMONIO ES PARA LA "REPRODUCCIÓN"?

4. LOS TICOS SON PECADORES POR EXCELENCIA. (NO DIGO SOMOS PORQUE NO SOY CREYENTE). PERO SON MEJORES COMO CENSURADORES DE LA VIDA AJENA. PARA MUESTRAS: CARTAGO, LA CIUDAD DE SU PIEDRA SAGRADA.

5. EL SER HUMANO TIENE UN PROMEDIO DE 1200 REALCIONES SEXUALES EN SU VIDA. SI EL SEXO ES SOLO PARA LA REPRODUCCIÓN, CADA PERSONA CASADA DEBERÍA TENER POR LO MENOS 120 HIJOS. (SUPONIENDO QUE SOLO PEGARAN EL 10% DE LAS CÓPULAS) Y ASUMIENDO QUE LOS CATÓLICOS NO USAN CONTROL DE NATALIDAD... PORQUE ES ""PECADO"".

6. SI EL MATRIMONIO ES LA ÚNICA MANERA DE FORMAR UNA FAMILIA, LAS MADRES SOLTERAS Y LOS PADRES SOLTEROS DEBERÍAN, POR LÓGICA, SER ILEGALES. (¿?)

RAZA DE SERPIENTES Y ALACRANES QUE NO SE ATREVE A DECIR QUE ODIA... ENTONCES PONE EL ODIO EN LA BOCA DE SU DIOS.


viernes, junio 18, 2010

¿CÓMO CAGAN LOS BUITRES?: Gran descubrimiento científico.



Alfa: Me alegro de verte. Por un momento creí que no ibas a aceptar la oferta.

Beta: Todavía no la he aceptado. Vine a ver cómo es la jugada.

Alfa: Las reglas "consuetudinarias" son muy sencillas... el trabajo tiene que ser tradicional, es decir, nada de esas varas experimentales.

Beta: ¿Y si el experimento es bueno?

Alfa: Nada de riesgos innecesarios. Por eso te estamos escogiendo a vos; porque sabemos que sos un buen lector y podés escoger algo tradicional pero bueno. Segunda regla: el autor tiene que ser muy conocido y publicado. Alguien famoso y que todo el mundo conozca.

Beta: ¿Qué tal si es ese carajillo, el de nombre árabe o persa?

Alfa: Mae, este es el Premio Nacional; no es para novatos.

Beta: Creo que no me entendés: ¿qué tal si alguien que no es famoso y que no ha publicado antes se jala un súper brete que lo coloque como el mejor del año?

Alfa: Demasiado riesgo. ADEMÁS, cosa importantísima, tiene que ser uno de los nuestros. Lo que vos tenés que hacer es escoger entre los nuestros.

Beta: ¿Y si ninguno de los nuestros es "bueno"?

Alfa: (risa seca y molesta) Me estás vacilando, ¿verdad?

Beta: No, no. Para nada. Lo estoy preguntando en serio.

Alfa: En ese caso, hacemos como en el premio universitario: lo declaramos desierto.

Beta: Entonces, ¿estas reglas "consuetudinarias" son en serio?

Alfa: Desde siempre.

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Créditos:
Gracias a los familiares de jurados de premios nacionales que han pelado la oreja y después nos hacen un resumencito de lo que sus papás vienen haciendo desde hace años.
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Advertencia:
Esto pasa en mi pueblo (San José de Costa Rica). También podría pasar en el suyo