Ya en otra ocasión redactamos una entrada con este mismo nombre. (Ver aquí). Lo que pasa es que vamos a hablar del mismo huracán artístico de aquel momento y de las secuelas que nos deja. Se trata del notable Stanley Kubrick y de su legado cinematográfico, entendiendo "cinematográfico" como el punto donde convergen, necesariamente, distintas formas de arte.
Para 2001: Odisea del espacio, Kubrick echó mano de la música comunmente llamada "clásica", "seria", "académica" o lo que sea. Así, vimos a Richard Strauss, Johann Strauss (h) y Aram Jachaturian en la palestra kubrickiana. Pero sin duda, el elemento que más llamó la atención (aparte de la cinta en sí) fue la música de György Ligeti, hasta ese momento un desconocido fuera de los círculos musicales. Ligeti, músico húngaro-austriaco y sobreviviente de los campos de concentración nazi, demandó a Kubrick por usar sus obras sin el debido permiso. Después de una amargo pleito legal, Kubrick pagó el dólar simbólico (1.oo USD) que Ligeti exigía y ambos artistas pasaron a ser grandes amigos y colaboradores.
Para Eyes Wide Shut, Kubrick tenía en mente volver a usar a Ligeti y así lo hizo, pero incluyó a alguien más. (Yo abogo porque superemos el mito de que Kubrick no realizó esta película, pues el trabajo quedó terminado dos días antes de su muerte y tiene su sello por todo lado. No es lo mismo hacer una obra casi slapstick como Doctor Strangelove; una cargado de ácido lisérgico como 2001, y una sutil y discreta como Eyes Wide Shut). Así es que además agregó la inquietante música de Jocelyn Pook, autora de la pieza El baile de máscaras (Masked Ball). Pook es una violista, pianista y compositora inglesa nacida en 1960. Se ha distinguido como intérprete del piano y la viola, pero el eje de su carrera es la composición musical, donde ha trabajado los géneros "clásíco", "comercial" y "World Music".
La pieza Masked Ball es posiblemente su obra maestra. Es también el corazón emocional y simbólico de la cinta de Kubrick. Sus recursos son macabramente simples: dos partes orales; la primera un fragmento de la liturgia eclesiática rumana, y la otra una breve letanía en el mismo idioma, ambas reproducidas al revés. Agréguele a esto una viola y orquesta casi en sordina con un tempo lento y espacial a lo Ligeti, y la obra cobra vida propia.
Aquí la pieza de Pook en el contexto visual de la cinta:
(Bueno, parece que YouTube la bajó por tener más desnudo frontal femenino de lo que una abuelita carmelita puede aguantar, pero nos queda esta segunda opción:)
Y en este segundo video volvemos a la pieza de Pook, pero ahora acompañada de las imágenes de otra prlícula, The Cell (2000), de Tarsem Singh y protagonizada por Jennifer López. La incluimos por la extraordinaria belleza de su imaginería onírica, aunque el final, como corresponde a la López, es azucarado y mediocre. Pero no se pierdan este montaje visual-sonoro. Es de una belleza superior.


