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jueves, octubre 20, 2011

SILVIA CASTRO MÉNDEZ: Poemas de "AGUA"


Silvia Castro Méndez

La poeta Silvia Castro nació en San José, Costa Rica y actualmente radica en España, país cuya ciudadanía adoptó en el 2008. Ganadora del Premio Nacional de Poesía Aquileo J. Echeverría para el año 2010, la autora tuvo la gran gentileza de hacerme llegar una copia de su libro ganador titulado Agua.

Les transcribo a continuación cuatro de los poemas del libro citado.


Llanto

Temblor de luz.

Lenta,
sobre el pozo,

la luna llueve.

-------------------

Graffiti

Trazados animales sobre el muro.

Una mujer se apoya en la pared
y hace una raspadura sobre el signo.

Hay un aire de dagas.

Más tarde
al hurgar en su bolso
un colmillo marca con sangre sus insignias.

-----------------------------

Adiós a Granada

¿Cuánto cabalgó Boabdil
con tristeza de yeso en la memoria?

La luna detrás,
en el regazo del agua.

Patios en aroma de cumbre.
Indiferentes.
Las cruces transgrediendo los muros.
Y lejos ya su rey
retornando los ojos del deshielo.

¿Qué jardín aún colgaba de los párpados niños?
¿Qué rastro,
qué sangre,
qué frontera?

Los príncipes rehenes
y el trecho hacia Laujar
presagiado de tumba.

----------------------------------

Berlín

Apenas otoño
y el mundo se agolpa
tras su bestia sin bridas.

Azules se alzan los alacranes de metal.
Vidrio y concreto
sitiados por un zumbido de transeúntes.
Las lápidas de sus muros
entre anuncios de soda y utillaje.

Una joven ejerce la acritud de sus botas.
Resuenan sobre las charcas
y el subterráneo enfunda sus martillos.

Lenguas en clave por las aceras.
Mundos de mármol trasplantados.
Ráfagas amarillas sobre el cemento.

Saturno despliega su hambre hasta los bordes.
Desde el balcón escucho
un jadeo incesante.

AGUA de Silvia Castro. Editorial Torremozas, Madrid, 2010.

martes, julio 26, 2011

VINO LA MUERTE Y YO ACCIDENTALMENTE DEJÉ ESTOS POEMAS


Desde el año 1995 tomo medicamentos extraños recomendados por mis médicos. A veces pierdo el hilo de los eventos y de repente me enuentro más atrás o más adelante. A veces despierto en lugares extraños con un extraño al lado (I wish!). A veces, simplemente, olvido un generoso comentario sobre algo que yo he escrito. Este es uno de esos casos: G. A. Chaves hace un comentario sobre mi poemario Ángeles para suicidas en su blog Café Verlaine. Luego yo lo leo, lo agradezco y el medicamento, o las circunstancias, me hacen olvidarlo por un tiempo.

Aquí trato, entonces, de obviar ese impasse de olvido y lo cuelgo como si se hubiera dicho ayer.

Gracias, Tavo.


VENDRÁ LA MUERTE Y DEJARÁ ESTOS POEMAS

NOTA BENE: Esta reseña fue escrita en julio del 2010 e iba a aparecer originalmente en un dossier dedicado a la obra de Alexánder Obando en la revista Pezón. Por algunas circunstancias ese número no pudo salir, y decidí sacar la reseña por mi cuenta tras haber acordado con Juan Hernández (editor de Pezón) que escribiría algo más fresco para su revista cuando se diera la ocasión. El pasado lunes por la mañana publiqué este texto aquí en Café Verlaine y hasta puse un anuncio en Facebook. Justo después de hacer esto último me di cuenta de que Alexánder Obando había escrito algo en su blog esa misma mañana sobre mi libro Vida ajena, y entonces todo pareció ridículamente orquestado y bombeta. El pudor me obligó a sacar este texto de circulación. Esta mañana, sin embargo, el Ministerio de Cultura anunció la concesión del Premio Nacional de Poesía Aquileo J. Echeverría a Ángeles para suicidas, el poemario de Alexánder Obando que esta entrada reseña. Es una noticia que me alegra mucho porque, además de reconocer en concreto el trabajo poético de Obando, este premio simboliza un acto de justicia elemental hacia uno de los referentes más importantes de la literatura costarricense contemporánea. Y el Premio Aquileo J. Echeverría, famoso por sus criterios antojadizos y su defensa acérrima de un estereotipo (que no una idea) de lo que es la poesía, ha dado un paso importantísimo para recuperar su honor al poner su nombre al lado del de Alexánder Obando. Digámoslo nosotros para evitarle a Obando la altanería: si alguien ha ganado hoy un premio, ese alguien es el Ministerio de Cultura al reconocer la obra literaria de Obando. Obando, si acaso, se ha ganado una plata. Y ahora todo, incluyendo mi propio rubor por la coincidencia de reseñas entre Obando y yo esta semana, pasa a un muy tercer o cuarto plano. Así las cosas: ¡Felicidades, Álex! Y felicidades para todos nosotros, porque ya se van abriendo las compuertas...

La fama de Alexánder Obando como poeta es antigua y precede a la de novelista. Algunos poemas suyos desperdigados aquí y allá, y un legendario libro premiado y nunca publicado, Hotel de puertas amarillas, habían convertido esa fama en una especie de leyenda. Y luego el éxito de sus titánicas novelas terminó por opacar de algún modo la existencia de su faceta poética, hasta que el año pasado Arboleda Ediciones publicó Ángeles para suicidas.

En su prólogo al libro, Mauricio Molina considera “vergonzosa” la espera que han tenido que sufrir los poemas de Obando para ser editados. Pero yo no estoy tan seguro de que este atraso amerite lamentos. A fin de cuentas, el único que sufrió fue Obando, quien tuvo que esperar más años de la cuenta para “graduarse” como escritor con un libro publicado.

Pero eso son vanidades personales que en nada afectan al mundo. La larga destilación de estos poemas ha beneficiado a Obando como autor, a su libro como proyecto, y a nosotros como lectores.

No creo apresurarme al decir que el tono de Ángeles para suicidas es elegíaco desde su título. Se trata de una crónica póstuma. Todo lo que toca el lápiz poético de Obando se convierte en pasado, en memoria. Obando escribe en y para el después con una brújula sentimental bien calibrada. Sus poemas son “un baile deshaciendo los pasos hechos; / una forma de viajar hacia atrás”, como dice en el poema “Contradanza”. Por eso, el accidente editorial de que estos poemas lleguen a nosotros con tanto atraso sólo los hace más urgentes, más sugestivos y más memorables.

Ángeles para suicidas es un libro religioso. Estoy consciente, por supuesto, de que esta afirmación parece una afrenta. Pero “religión” es pariente del latinajo religare (volver a atar; ceñir más estrechamente), y si hay un método, un orden o un sentido en la escritura de Alexánder Obando, lo mismo en sus novelas que en su poesía, tiene que ser el de la conexión; o, aún mejor, la vinculación. Las cosas, en el pensamiento religioso, tienen que ver unas con otras, se provocan y se afectan, se anuncian. A eso aludía Eliot cuando llamó “mítico” al método de escritura del Ulises de Joyce. En Joyce se trata de sentidos paralelos entre el pasado y el presente. En Ángeles para suicidas, se trata también de paralelos entre lenguas y voces, y sobre todo entre presencias y ausencias:
Y así las noches,
bajo las palmeras en el parque
de Heredia, nos hacían pensar
en Colombia y su gente,
en la ciudad de Cartagena
con sus trescientos años de fortificaciones.
Nos hubiera gustado caminar por sus calles
de balcones y plazas,
imaginando tal vez
               como sería
la ciudad de Heredia
               / y sus noches
                    / y palmeras.

En alguna página de El más violento paraíso se lee: “Evans de repente sintió una extraña nostalgia. Se miró de pie junto a sus tablillas y se imaginó ser parte de una raza gris que de ver tanto, había perdido la capacidad de ver, de asombrarse ante lo religioso de la vida. Pero este fue un pensamiento en medio de la incipiente confusión.” Uno termina de leer los poemas de Ángeles para suicidas asumiendo como propias esas palabras.

La religión es la más antigua y persistente forma de pensamiento en medio de la incipiente confusión del mundo. Lo que ha hecho Alexánder Obando en Ángeles para suicidas es religar, volver a atar, las confusas nostalgias de muchos años, y les ha dado orden con la música de muchas épocas, la poesía de mucho siglos, la perspectiva de muchas edades, las sensaciones de muchos días. Da la impresión de que Obando escribió estos textos como una banda sonora de su vida; pero fue el Tiempo en que no los tuvimos el que los convirtió en poemas.

No tiene sentido preguntar si Alexánder Obando es un novelista que escribe poemas o un poeta que escribe novelas, porque al fin y al cabo siempre tendremos que lidiar solos con sus novelas tan evocadoras como poemas y con sus poemas tan narrativos como novelas. El poema “Cartagena con retrato”, del cual ya cité arriba los versos finales, es una novela en dos páginas, igual que aquel otro de Jaime Gil de Biedma, en quien mucho pensé al leer Ángeles para suicidas, llamado “La novela de un joven pobre”.

El sentido de cualquier vinculación, de cualquier método mítico, es rebasar los límites de la forma, ir más allá de lo que se es para intentar al menos vislumbrar lo que se puede ser. Y esa aspiración, tan presente en Ángeles para suicidas, es esencialmente religiosa. En términos más humanos, la vinculación a la que aspira Obando es su ética de la amistad. ¿A qué si no tantos poemas sobre amantes, sobre amigos, sobre personajes reales o inventados, sobre poetas y artistas siempre a flor de boca porque a veces son el único remedio para días solos? “Vivir solo”, por mucho uno de los poemas más conmovedores de toda la literatura de por aquí, es el que mejor expresa esta necesidad y anhelo de comunión (otra linda palabra manchada de religión):
Vivir solo es pues,
pasarse las noches
miserablemente agarrado a las barras
de este zepelín silencioso,
esperando distinguir algún conocido
entre esa masa que ya no se acuerda
de vos.
Los primeros poemas del libro son bastante descriptivos. No tanto narrativos, como lo son algunos que aparecen luego. Más bien, se trata de ejercicios imagenistas; momentos de los cuales sólo unas breves imágenes perduran. Es muy poco lo que sucede en estos poemas. Más bien, todo queda en imágenes-sensaciones: “un cielo tocable y manoseado”, “piernas, llenas de arena”, “La luz de las 5 y media / desvanece la calle”, “custodiado (…) / por las suaves caricias de los gatos”. Sin embargo, la sensación más abarcadora de los poemas iniciales de Ángeles para suicidas es la transitoriedad. Todo se siente pasajero o detenido en un tiempo caduco. También en las secciones “Amantes famosos” y “Amantes famosas” hay una fuerte sensación a juventud que se agota, lo cual, insisto, le da al libro un profundo tono elegíaco.

Pero no es sino hasta que llegamos a los dos poemas de la sección “Las ciudades invisibles” que percibimos lamentaciones como las que, a pesar de lo elegíaco, están rampantemente ausentes en los poemas anteriores. Hasta ese punto, la nostalgia es una reacción posible ante el libro, pero puede más la calma que el tiempo le añade a lo escrito. Uno no puede leer estos poemas iniciales del tiempo perdido y la piel gastada sin admitir cierto placer por el hecho mismo de que estas cosas hayan pasado, tanto en sentido cronológico como en sentido existencial. Hay adioses, sí; pero no lamentos. Hasta ese momento, los poemas de Alexánder Obando son elegías truncadas por el hecho feliz de que seguimos vivos.

Con todo, también hay en Ángeles para suicidas una nocturnidad agobiante. No todo es carpe diem. También hay que sobrevivir a las noches. Dice Obando que él está familiarizado con la noche, y poemas como “Los Ángeles” (“Así es como termina el mundo / no con un grito / sino un lamento.”) dan cuenta de ello. El cambio de tono se consolida con la sección “El mar llamado Solaris” (“La gente no se muere. El sol, lentamente, los va desmoronando.”). Para cuando llegamos a la sección “Alucinar en lenguas”, ya hemos pasado por tal despedazamiento verbal (el poema “Solaris”) que estamos listos, formalmente hablando, para lo que sea. Y lo que viene es más bien la restitución del tono entrañable de los poemas iniciales del libro, esta vez en español, inglés e italiano.

Dentro de esta estrategia de vinculación que he tratado de describir, los poemas en inglés de Obando son un momento de breve dispersión o de elevación desde el cual se contempla el camino andado. El más significativo de estos poemas, “Caliban’s Lot”, termina así: “The answer lies in a book of blank verse (…) / One that can only offer the clarity and vision / Of a severed head, / As it may construct the skies around its aging eyes.” (La respuesta está en un libro en verso blanco (…) / Que sólo ofrece la claridad y visión / De una cabeza cortada, / Que pudiera construir los cielos alrededor de sus ojos que envejecen.)

Creo que esta imagen de los ojos que envejecen mientras construyen el cielo a su alrededor es la imagen central de Ángeles para suicidas. Páginas después de este poema aprendemos que morir es dejar de ver, al menos con los ojos con los que hemos vivido: Verrà la morte e avrà i tuoi occhi. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.

Todo esto da la impresión de una orquestación muy calculada. De hecho, Ángeles para suicidas termina con poemas musicales, incluso uno que es una letanía. Un responso, una kaddish por nosotros y nuestros delirios. Vinculación, orquestación o, como diría Italo Calvino, multiplicidad. Lo cierto es que es una suerte que estos poemas hayan aparecido tan tarde. Es más, vale la pena leerlos una vez y guardarlos bien para más luego. Siempre se corre el riesgo, con estos poemas angélicos, de estar nosotros demasiado vivos para entender sus suicidios entrañables.

Heredia. Julio del 2010 a enero del 2011.

Foto del autor: Guillermo Barquero. Ediciones Lanzallamas.

martes, febrero 01, 2011

ENTREVISTA DE A. OBANDO CON LA NACIÓN

Tres poetas de la Generción del 2000: Luis Chaves, María Montero Y Mauricio Molina.

Entrevista de Rebeca Madrigal para La Nación
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1. ¿Cuál es su impresión por el premio?

            Me agrada mucho haber recibido el premio, pero también me entristece que en los últimos diez años no lo hayan recibido Molina, Steinmetz, Trejos o Chaves, cuatro de los mejores poetas nacionales, mientras el premio con alguna regularidad se ha desperdiciado en poesía trasnochada, corronga y muy baladí. En parte pues, lo estoy aceptando tanto a nombre propio como a nombre de mi generación.

2. ¿Por qué circunstancias cree que su libro ha sido premiado? Sin modestias.

            Ya que me pide ser inmodesto, le confieso que creo que es un buen libro; trabajado a conciencia y no haciendo concesiones a los facilismos. Pero eso no tiene mucho que ver con ganarse un premio literario en Costa Rica. Lo he ganado, creo yo, por motivos coyunturales. La generación literaria a la que pertenezco, la generación del 2000, ya lleva diez años escribiendo y publicando poesía con una visón de mundo y del oficio muy diferente a nuestros antecesores inmediatos.

3. Desde su perspectiva, ¿la poesía tiene acogida en el país?

            La poesía per se tiene alguna acogida, pero también es frecuente verla utilizada en términos políticos como una forma de apropiación y legitimación. En este sentido, Jorge Debravo suele ser la víctima legitimadora más frecuente. Pero fuera de ese circuito, la poesía goza de muy poco apoyo por parte del Estado y sus instituciones. Este premio Aquileo de poesía es uno de los pocos mecanismos estatales de apoyo a la creación poética, pero si por la víspera sacamos el día, el Aquileo específicamente poético también está a punto de desaparecer.

4. ¿Cuáles son los retos para los poetas en Costa Rica?

            Escribir y hacerlo bien. Esa es la primera obligación de un escritor. Las demás son consustanciales, pero de manera paradójica, también son accesorias. En la vida literaria costarricense reciente, la poesía ha tenido una gran presencia “performativa” gracias a los esfuerzos de los poetas mismos. Adriano Corrales, liderando el grupo del TEC, y Rodolfo (Popo) Dada junto con Norberto Salinas y otros han sido claves en este esfuerzo.
            Yo diría que el reto más grande del poeta nacional es seguir creciendo con los tiempos, no permitir que el hueco dulzón del trascendentalismo lo absorba y lo ponga a hacer poesía de pueblo chico. Y por sobre todo, que no le tenga miedo al lenguaje brusco, a la alta cultura, a los idiomas y a la inteligencia que debe brillar en la poesía de un nuevo siglo.
            Debemos superar, de manera definitiva, la época donde el poema es solo un confite bucólico.

5. El lunes es el Día de la Poesía y hay una escasez de actividades. ¿Por qué cree que esto sucede?

            El Día de la Poesía fue celebrado con bombos y platillos la noche en que Jorge Debravo fue declarado benemérito de la patria. La Asamblea Legislativa sacó a relucir sus mejores paños. La familia del poeta fue recibida con alfombra roja y sus padres, aún vivos para ese año 2000, recibieron la promesa de una pensión vitalicia. Pasó el tiempo y la pensión no aparecía (no sé si finalmente lo hizo) mientras la familia no volvió a ser invitada a un Día de la poesía, incluido un nieto cantautor del poeta Debravo que solicitaba participar. A esto me refiero con apropiación… y luego anulación. La propuesta social de Debravo queda neutralizada, tanto por los políticos de hoy como por quienes se llaman sus mejores amigos de juventud.
            Eso explica el poco interés actual por El Día de la Poesía. La poesía solo le interesa al poder como instrumento ideológico.

6. ¿Cuáles son sus planes a mediano plazo en la literatura?

            Esta misma semana estoy enviando un cuentario a mis editores que llevo chineando y trabajando unos diez años. Si todo marcha bien, se publicará este mismo año.
            Por otro lado sigo trabajando en la tercera novela de mi trilogía titulada Ánima Fracta. Tal vez yo gane esta carrera. Tal vez la gane La Pelona.

Nota cultural en La Nación de hoy 1 de febrero de 2011.

lunes, enero 24, 2011

GUSTAVO ADOLFO CHAVES: 149 más para no ser genial.


El primer poemario de Gustavo Adolfo Chaves parece el último.

¿Y por qué digo que el primer poemario de Chaves parece el último? Lo digo por lo cuidado del lenguaje. Por la madurez del estilo. Por la introspección y la experiencia humana que se concentran en él.

Perfectamente se podría tratar de un maestro en sus años dorados, pero es Gustavo Adolfo Chaves, de Heredia;... y de treinta y un años, para más señas.... Y el autor no tuvo que escribir un manifiesto tautológico y solipsista, ni lamerle el enfínter a presidentes y ministros, candidatos, embajadores u otra grotesca especie de la fauna política. Tampoco tuvo que ganarse un premio internacional ni autonombrarse "el referente silencioso de la poesía costarricense" (como si fuera el ice berg frente al Titanic)... No. Nada de eso. Tan solo lee, estudia y escribe, como lo haría cualquier otro buen escritor. Y trata de publicar, claro, también como los demás... ¿O no es así?

La verdad es que... no es así. G.A. Chaves pertenece a la estirpe de autores que cocinan libros durantes años. Y por "años" nos referimos a decenas o veintenas de años. Su próximo numerito podría ser para el 2020, o después. Pero no importa, porque con cada uno de ellos probablemente nos dé de comer por todo el decenio o más que dure en salir su siguiente trabajo.

¿Y cuáles otros ingredientes van en la receta de este Chaves?

Temperancia y paciencia. El libro no está listo hasta que está listo. Y además la gramática (fea y escalofriante palabra entre los poetas mediocres). La musicalidad nunca forzada y siempre puntual. El uso comedido y estratégico de las metáforas. El acervo literario en particular y cultural en general. Pero por sobre todo, el instinto y la paciencia, todos elementos para lograr una poesía tan madura y sopesada, tan musical y equilibrada como para darnos aires de Kavafis, de Robert Lowell o de les imagenistes, pero sin ser ningune de elles, sin que la huella de estes maestres resalte más que como el telón de fondo donde el drama chaveseano tiene lugar.

Gustavo Adolfo Chaves podría estar compitiendo con Camilo Rodríguez a ver cuál llega primero al libro 150. Pero si la calidad se midiera por el número de libros publicados, Rodríguez sería el mejor poeta de Costa Rica y Chaves el último de la cadena alimenticia. Sin embargo, la realidad parece (de)mostrarnos lo contrario.

Me embarga la tentación de copiar alguno de esos poemas exuberantes como Prufrock Revisited o Por el río sinuoso, pero siempre me da una terrible pereza digitar trabajos ajenos (y por eso no soy traductor).

Mejor léanlo ustedes porque, como todes sabemos; une verdadere escritore siempre está leyendo, y si no está leyendo es que está escribiendo.

Disclaimer: G. A. Chaves no es el mejor poeta del mundo. Tal vez ni siquiera el mejor de Costa Rica. ¡Pero qué cabrón más bueno!

Gustavo Adolfo Chaves (der.) departiendo con amigos en una presentación literaria (2010).

 Aquí el enlace a donde se puede leer una muestra de los poemas de Chaves. El primero de la muestra titulado Una odisea en el silencio no se incluyó en el libro.

domingo, septiembre 19, 2010

DE MAC-EMPLEOS A LA MAC-POESÍA




En los años ochenta comenzó en los EE.UU. la costumbre de usar el prefijo patronímico Mac o Mc como partícula peyorativa. Un mac-empleo es entonces un trabajo malo, rutinario y sin futuro. Esto se debe a que en la cultura yanqui trabajar para un restaurante de comidas rápidas se considera el peor empleo posible, haber llegado al fondo de la cadena alimenticia, estar totalmente listo pa’ la foto mortuoria. La cadena de comida chatarra McDonald´s reaccionó de inmediato y se fue a los tribunales… pero las cortes gringas consideraron que prohibir esa palabra era limitar la libertad de expresión ­—o algo así—; tal como cuando Microsoft intentó patentar la palabra inglesa Windows… … ¡Duuuhhh!

Así pues, un mac-empleo siguió siendo un trabajito de mierda, un mac-novio el noviecillo que ocupaba dicha plaza y un mac-ego lo que viven algunos trascendentalistas, etc., etc. Las autoridades de McDonald´s simplemente se limitaron a callar y a seguir pagando sueldos de hambre.

Ahora revisemos el término mac-poetisa. Se refiere a una mujer de alta alcurnia, nombre y abolengo con poco talento y que se dedica a escribir poesía. En El más violento paraíso se las conoce como El Comité de Abuelitas Escritoras y de sus Nietos Eventualmente desalmados, nombre que también usan en el bajo mundo. Estas señoras tienen el mal hábito de pretender dominar la escena literaria nacional con sus malos textos, y si fallan con este enfoque, entonces tratarán de seducir al escucha masculino con sus magras y muy arrugadas… eh… costumbres. Si este plan B tampoco da frutos, generalmente recurren a sus Nietos desalmados, por medio de quienes casi siempre logran imponerse.

Una buena mac-poetisa es por definición una mala poeta. Dos ejemplos claros son Rosita Kalina de Piszk y Lily Guardia Oreamuno, ambas Premio Nacional de Poesía y ambas miembros activos de la alta sociedad costarricense, (c.c. oligarquía nacional). Rosita Kalina era miembro de la comunidad judía inmigrada tras la Segunda Guerra Mundial y Lily era pariente dos familias económicamente poderosas, tanto los Guardia como los Oreamuno. Se enorgullecía particularmente de ser prima de Yolanda Oreamuno, sin entender (la pobre estúpida), que Yolanda llegó a ser quien fue gracias a que rechazó a todos los primos y primas como Lily.

Pero para mac-poetas se necesita mac-blogs y mac-blogueras. Para Lily Guardia (a quien, lamentablemente, conocí personalmente) está esta entrada:


Y para Rosita Kalina está este otro:


Salva de Responsabilidad: Nada contra las mujeres, solo contra la gente tonta. Lily Guardia y Rosita Kalina eran la versión abuelita oligarca de Camilo Rodríguez o Rónald Campos (c.c. Laureanito Pink). También es justo agregar que la vida privada de estas damas no es de mi interés ni de mi incumbencia. Pudieron ser buenas personas y buenas docentes, pero donde verdaderamente brillaron como grasa de KFC, --su verdadera mac-gloria-- fue en la poesía.

Si usted quiere leer poesía de estas doñas, búsquela usted mismo.

End transmission.


lunes, agosto 16, 2010

POETAS COSTARRICENSES RECIÉN PREMIADOS.

 Rolando Merayo, poeta costarricense
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Hoy suceden pocas cosas en Costa Rica que de veras alienten nuestro estado de ánimo. Mientras la sombra de Marielos, "La Piedra", cae lentamente sobre nuestras instituciones civiles y la lucidez de la inteligencia se va obscureciendo como una tormenta de octubre, hay, sin embargo, un  hecho o dos que sirven para motivar un poco lo que antes se llamó el espíritu optimista; eso que hoy conocemos como el opio de los cristianos y liberacionistas, de los libertarios, integristas y neoliberales.

Pero la noticia no nos llega del campo de la política nacional -donde una buena nueva es tan rara como un obispo dedicado a la bondad (ajena)- sino de la literatura, esa vieja loca que no pueden acallar. Esa insana Medea que ya pronto mataría a sus propios hijos con tal de no verlos esclavizados.
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Frank Rufino, poeta costarricense.
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Pues bien, se trata de dos premios de poesía. Un para el joven poeta y pintor Rolando Merayo; oriundo de Turrialba de Cartago, pueblo que ha visto grandes poetas y grandes afrentas al espíritu y la calidad literaria. Y el otro es para el también poeta Francisco de Asís García Rufino (c.c. Frank Rufino) oriundo de Náralit (Tilarán) Costa Rica.

Rolando Merayo se ha hecho merecedor de un premio internacional realizado en Granada, España, llevándose el primer lugar. Su libro se titula Razones de lo imposible.

Frank Rufino, por su lado, ha recibido el primer lugar del Certamen Literario Brunca 2010, de la Universidad Nacional. El nombre de su libro es Sangre armada. El tercer lugar de dicho premio de poesía ha sido para el Premio Nacional (2001) Rónald Bonilla Carvajal, también oriundo de la agridulce Turrialba.

Mención aparte se le debe al Certamen Brunca que durante dos años seguidos ha sido presa de los avatares más extraños. En la rama de narrativa ha quedado como "premio infantil" (2009) y como "premio ausente" (2010), elementos asociados quizás a ciertas prácticas bisoñas. Participamos en el evento del 2009, así es que la caca nos pegó directamente en la cara cuando encendieron el gran abanico de los errores. (Más sobre esto pronto).

Pese a estos delirios macondianos de la rama narrativa del Brunca, nos llena de genuina satisfacción ver que dos amigos escritores esforzados ven su trabajo coronado con éxito.

¡MAES, FELICIDADES!

miércoles, abril 28, 2010

KLAUS STEINMETZ, MAURICIO MOLINA, ALFONSO CHASE, ALFREDO TREJOS, SILVIA PIRANESI, MAINOR GONZÁLEZ, CRISTY VAN DER LAAT, DAVID CRUZ, Y ALEXÁNDER OBANDO: MAÑANA JUEVES

"La ausencia de sexo en el arte solo se la perdono a Borges", Tacio Medina. En la foto, Bukowski aprendiendo a cocinar.

Mañana jueves 29 de abril, en Casa de Poesía (Barrio Dent) leerán los escritores arriba mecionados en el marco del IX FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA, COSTA RICA 2010. La actividad será a las 7:30 de la noche.


Klaus Steinmetz, Mauricio Molina, Alfonso Chase, Alfredo Trejos, Silvia Piranesi, Mainor González, Kristy Van der Laat, David Cruz y Alexánder Obando, leerán mañana por la noche.

¿Dónde diablos queda Casa de Poesía?

miércoles, marzo 10, 2010

ÁNGELES PARA SUICIDAS: Comentario en Club de libros.

Cherubín I , de  Mehemeturgut

Ángeles para Suicidas, único poemario de este escritor, acaba de ser editado por Ediciones Arboleda.

Laura Solera lo comenta en Club de libros.

Ediciones Arboleda dará a conocer próximamente su su presentación.

lunes, octubre 05, 2009

BREVE MUESTRA DE POESÍA BREVE COSTARRICENSE (S. XXI)



Julio Acuña (1974-2008)


Reina de la Noche

Ella está aquí ahora,
en la nostalgia;
cuando te quiero escribir
siento el mareo.


(De Ontología menor, 2005)



Confesión

Dias como éste
en que solo la poesía
logra animarme.
Ni el pétalo de un cigarro
ni el vuelo de una silla.

(De Ontología menor, 2005)




María Montero (1970)


Reglas de juego

Todos coinciden en haberme amado.
Todos coinciden en haberse ido.

(De La mano suicida, 2000, 2006)



Luz Roja

Si mis hijas no estuvieran
pondría boleros
y una luz roja en la puerta.

Pero, que va, ya no me queda ese vestido.

(De La mano suicida, 2000, 2006)




David Cruz (1982)


Muerte del poeta

El problema
no es si un poeta muere.
Si sus manos están manchadas
de sangre,
Si su cuerpo está acorralado
por gusanos.
Si lleva un retrato bajo el brazo
y una Biblia.

El único problema será
cortarle la lengua.

De Natación nocturna, 2005)



Antique store

El piel roja
con abrigo de oso
y hacha en mano
mira Manhattan desde las ventanas:
la eternidad era mentira.

De Natación nocturna, 2005)




Felipe Granados (1976-2009)


Poemas del lobo feroz

De nada sirve sentirse oveja negra:
el lobo entiende poco de apartheid.

(De Soundtrack, 2005)



Nubes negras

Pedro Aznar
a la habitación número 13
de un hotel cualquiera


La habitación
es tan pequeña
que, aun juntándose,
apenas caben
los dos,
es decir:
aquí no hay lugar para
la muerte.

(De Soundtrack, 2005)




Mauricio Molina (1967)


Sueño

el ojo cuelga y se derrama sobre el lecho
una mujer se desnuda
y luego nada bajo las aguas
frías del iris.

(De Abrir las puertas del mar, 2004)



Estrella

siembro estrellas sobre la tierra del jardín
miro las flores iluminando la noche

(De Abrir las puertas del mar, 2004)



Las plantas carnívoras

el insecto
cansado de la vida
y del invierno
se acuesta
sobre un lecho de flores

(De Abrir las puertas del mar, 2004)




Alfredo Trejos (1977)


Pescados del mar

El mar no tiene perdón
cristo de repetidas lluvias
corazón del gran pez fijo del vacío.

Por saber tan poco
de la mujer que camina
sobre la cuerda floja de su espuma

el mar no tiene perdón.

(De Arrulo para la noche tóxica, 2005)



Corazón o residencia de invierno

Así como la oscuridad
conoce el agua
entra en el agua y ya no sale
el corazón se quedará para siempre
...............................en el pecho
como una balsa atrapada por el hielo.

(De Arrulo para la noche tóxica, 2005)




Luis Chaves (1969)


Pound, muerto, (un sueño)

A door closes
Behind me.

I am the key.

Finally,
No words,
No form.

I return now.
I rain.

(De Historias polaroid, 2000, 2001, 2009)



El objeto del deseo

Debajo de ese lunar tan sexy
crece en silencio
un tumor maligno.

(De Historias polaroid, 2000, 2001, 2009)



El ejercicio de la desproporción

Igual que en el dibujo del niño
donde la casa es del tamaño de la flor,
horizontal en media calle
antes de perder el conocimiento,
el atropellado ve unos zapatos
más grandes que la ambulacia.

(De Chan Marshall, 2005)



Teológica

Aquellas vacaciones prometimos creer en Dios si te bajaba la regla.

No te vino. Tampoco somos padres. Y Dios, bueno, será mejor que de verdad no exista.

(De Chan Marshall, 2005)