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martes, febrero 01, 2011

ENTREVISTA DE A. OBANDO CON LA NACIÓN

Tres poetas de la Generción del 2000: Luis Chaves, María Montero Y Mauricio Molina.

Entrevista de Rebeca Madrigal para La Nación
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1. ¿Cuál es su impresión por el premio?

            Me agrada mucho haber recibido el premio, pero también me entristece que en los últimos diez años no lo hayan recibido Molina, Steinmetz, Trejos o Chaves, cuatro de los mejores poetas nacionales, mientras el premio con alguna regularidad se ha desperdiciado en poesía trasnochada, corronga y muy baladí. En parte pues, lo estoy aceptando tanto a nombre propio como a nombre de mi generación.

2. ¿Por qué circunstancias cree que su libro ha sido premiado? Sin modestias.

            Ya que me pide ser inmodesto, le confieso que creo que es un buen libro; trabajado a conciencia y no haciendo concesiones a los facilismos. Pero eso no tiene mucho que ver con ganarse un premio literario en Costa Rica. Lo he ganado, creo yo, por motivos coyunturales. La generación literaria a la que pertenezco, la generación del 2000, ya lleva diez años escribiendo y publicando poesía con una visón de mundo y del oficio muy diferente a nuestros antecesores inmediatos.

3. Desde su perspectiva, ¿la poesía tiene acogida en el país?

            La poesía per se tiene alguna acogida, pero también es frecuente verla utilizada en términos políticos como una forma de apropiación y legitimación. En este sentido, Jorge Debravo suele ser la víctima legitimadora más frecuente. Pero fuera de ese circuito, la poesía goza de muy poco apoyo por parte del Estado y sus instituciones. Este premio Aquileo de poesía es uno de los pocos mecanismos estatales de apoyo a la creación poética, pero si por la víspera sacamos el día, el Aquileo específicamente poético también está a punto de desaparecer.

4. ¿Cuáles son los retos para los poetas en Costa Rica?

            Escribir y hacerlo bien. Esa es la primera obligación de un escritor. Las demás son consustanciales, pero de manera paradójica, también son accesorias. En la vida literaria costarricense reciente, la poesía ha tenido una gran presencia “performativa” gracias a los esfuerzos de los poetas mismos. Adriano Corrales, liderando el grupo del TEC, y Rodolfo (Popo) Dada junto con Norberto Salinas y otros han sido claves en este esfuerzo.
            Yo diría que el reto más grande del poeta nacional es seguir creciendo con los tiempos, no permitir que el hueco dulzón del trascendentalismo lo absorba y lo ponga a hacer poesía de pueblo chico. Y por sobre todo, que no le tenga miedo al lenguaje brusco, a la alta cultura, a los idiomas y a la inteligencia que debe brillar en la poesía de un nuevo siglo.
            Debemos superar, de manera definitiva, la época donde el poema es solo un confite bucólico.

5. El lunes es el Día de la Poesía y hay una escasez de actividades. ¿Por qué cree que esto sucede?

            El Día de la Poesía fue celebrado con bombos y platillos la noche en que Jorge Debravo fue declarado benemérito de la patria. La Asamblea Legislativa sacó a relucir sus mejores paños. La familia del poeta fue recibida con alfombra roja y sus padres, aún vivos para ese año 2000, recibieron la promesa de una pensión vitalicia. Pasó el tiempo y la pensión no aparecía (no sé si finalmente lo hizo) mientras la familia no volvió a ser invitada a un Día de la poesía, incluido un nieto cantautor del poeta Debravo que solicitaba participar. A esto me refiero con apropiación… y luego anulación. La propuesta social de Debravo queda neutralizada, tanto por los políticos de hoy como por quienes se llaman sus mejores amigos de juventud.
            Eso explica el poco interés actual por El Día de la Poesía. La poesía solo le interesa al poder como instrumento ideológico.

6. ¿Cuáles son sus planes a mediano plazo en la literatura?

            Esta misma semana estoy enviando un cuentario a mis editores que llevo chineando y trabajando unos diez años. Si todo marcha bien, se publicará este mismo año.
            Por otro lado sigo trabajando en la tercera novela de mi trilogía titulada Ánima Fracta. Tal vez yo gane esta carrera. Tal vez la gane La Pelona.

Nota cultural en La Nación de hoy 1 de febrero de 2011.

viernes, febrero 12, 2010

ENTREVISTA A ALEXÁNDER OBANDO


Esta entrevista a Alexánder Obando, realizada por la periodista Evelyn Ugalde, apareció primero en Clubdelibros.com el 8 de febrero del 2010, y de luego en Informatico el 11 de febrero. Esta versión final es levemente distinta.

1- ¿De qué se trata El más violento paraíso?

       Se trata de una novela hipermasiva en lo temático; como una estrella supergigante roja, o simplemente como yo de vacaciones. En síntesis no es el tamaño por lo que la tildo de hipermasiva, sino por la temática. Hay historias de jóvenes homosexuales que se ocultan de su sociedad; plagas rojas que persiguen a los humanos por los campos de la Tierra; historias de asesinos múltiples que además de secuestrar niños, los evisceran vivos, los manosean, los torturan y luego hacen una comilona diabólica con sus partes; También hay instrucciones (mágicas) para seducir, para quitar enemigos de en medio, o simplemente para el mal de ojo. La novela se enfrenta, además con piratas espaciales, sectas mistéricas que se ocultan entre los pobladores de la luna; amantes de mala estrella que viven sus últimos minutos juntos; cataclismos planetarios; mensajes venidos de otros planetas, prostitución al estilo selenita; una gran droga del futuro llamada esquifo; así como la toma de Constantinopla por los turcos; la persecuciones de la diosa Hera al joven Dionisos; los cultos y epifanías a este último; la Atlántida de Platón, y otros temas más.

2- ¿Esta es la segunda edición de El más violento paraíso, por qué cree usted que ha tenido tanto éxito entre los círculos literarios y underground y la juventud pero aún no ha sido descubierta por el gran público tico? ¿Es El más violento paraíso una novela maldita?

       Creo que la respuesta radica precisamente en la intención de esta novela de explorar los campos tabú de la literatura costarricense canónica. Solo muy tímidamente se venía hablando de los otros, es decir, de la diferencia, del derecho a ser distinto. Buena parte de nuestra literatura (a pesar de los esfuerzos de grandes figuras actuales como Tatiana Lobo, Rodolfo Arias, Alfonso Chase o Anacristina Rossi) sigue oliendo a que algún obispo local le ha puesto el NIHIL OBSTAT. Tan es así que nuestras escritoras (muchas de ellas, al menos) siguen escondiendo su fecha de nacimiento; no mencionan los detalles en torno a la muerte de gente como Eunice Odio o Max Jiménez y muchos de nuestros críticos literarios (hasta los premiados) aún van a misa los domingos. Dicho de otra manera, Costa Rica es un pueblo chico no más grande que un calzoncillo…  y los escritores somos el “frenazo” que debe tener en el centro.
       Ahora, en cuanto a “novela maldita”, pues yo muchas veces la he llamado maldita novela (por lo mucho que a veces me ha costado) pero no novela maldita. Imagino que por “maldita” se refieren a una novela que no comparte el paradigma o canon al uso, pero que sí tiene su propio nicho de lectores. Creo que ese es al caso de mi novela, y más que “maldita” yo diría que tiene una leve inclinación “cultica”.

3- La novela ha sido acusada por algunos de "depravada". ¿Que opina usted al respecto?

       Depravado: “se aplica a la persona que tiene un comportamiento vicioso o que se aparta de la moral y las costumbres generalmente admitidas”, el diccionario dixit. Y tiene algo de razón; yo me aparto de las costumbres generalmente admitidas: abomino el patriarcalismo abusivo, la misoginia, la homofobia, la negación de las diferencias, la censura moralista, el autobombo cínico de las figuras religiosas locales, la abulia y la indiferencia ante el arte, el desdén a priori por nuestro sistema democrático, la mezquindad, corrupción y descaro de nuestra clase gobernante, nuestra no voluntad para pensar más allá de quince o dieciséis segundos, y sobre todo, nuestro asquerosa autocomplacencia con nuestros propios defectos como cultura y como nación. Y algo más… también soy un vicioso, como señala la definición. Doy cualquier cosa por un buen libro, por una buena cena, por una gaseosa light o por una compañía hermosa. Todo eso junto a buena música y estoy en mi propio paraíso… ¡Definitivamente soy un vicioso!
       Y para redondear su pregunta, agregaré que mi novela no es depravada. Más bien, el mundo en que nació es un mundo depravado. La novela es solo un espejo.

4- ¿Cuáles obras o autores fueron sus mayores influencias a la hora de redactar El más violento paraíso?

       The Wild Boys de William Burroughs; Endgame de Samuel Beckett; The Martian Chronicles de Ray Bradbury; Interview with the Vampire de Anne Rice; The Tempest de Shakespeare; cuentos diversos de Lovecraft, El color del verano de Reinaldo Arenas; El Satiricón de Petronio; Rinocerontes y Las sillas de Eugene Ionesco. Y como telón de fondo, siempre sentimos el calor cósmico de Rimbaud, Kavafis, Lorca, Eliot y Poe. Eso para solo mencionar las influencias literarias, porque también han influido cineastas y algunos teóricos.
       Todos me enseñaron algo diferente: Burroughs y Arenas me enseñaron que una novela acaba donde acaba la imaginación de su autor, no antes. Beckett, Ionesco y Shakespeare me enseñaron que la literatura también es “realidad”, que tan solo es un subconjunto de esta realidad mayor. Petronio me ha mostrado que el ser humano es degenerado por naturaleza propia y Bradbury, claro, me señaló que esa raza “viciosa” que somos está dispuesta a consumirlo todo. En síntesis, los humanos somos una lindura muy peligrosa.
      
5- ¿Cómo fue el proceso de escritura de la novela?

       Primero, en dos años, escribí “los ladrillos” de la novela; luego me pasé los tres años siguientes construyendo la casa. Esto segundo fue lo más difícil. Llené una pared de mi apartamento con llaves, burbujas, flechas y todo tipo de comentario hasta que a fines de 1999 empecé a ver más o menos lo que andaba buscando. Mi experiencia en este sentido fue que el desorden aparente es más difícil de lograr que el orden explícito.
       Debo agregar que esa forma de “construir” una novela me es consustancial. No me propuse inventar nada nuevo. No planee nada nuevo. Simplemente salió así; y así sigo trabajando toda mi literatura. Yo trabajo en fragmentos y a partir de ellos voy haciendo construcciones más grandes. Supongo que tendrá algo que ver con el hecho de que de niño y adolescente trabajé mucho la escultura en plasticina y barro. Siempre hacía primero las piezas, y luego unía el conjunto.

6- ¿Se considera usted parte de la generación del desencanto, que incluye a Rodrigo Soto y Fernando Contreras, por ejemplo?

       Una fraterna amistad me une a muchos de ellos, pero no me siento parte de su generación. Las razones creo que son personales; por ejemplo, a Soto, Cortés y Contreras los conozco desde hace mucho tiempo, pero no es hasta muy recientemente que me acerco a uno o varios de ellos. Por otro lado, desde hace más de veinte años tengo una cercana amistad con Mauricio Molina, Esteban Ureña y Julio Acuña (Q.E.P.D.), mientras que en los últimos diez años he interactuado generacionalmente mucho con Adriano Corrales, Uriel Quesada, Juan Murillo, Guillermo Barquero y otros. Soy  una pizca menor que Rodolfo Arias, pero me siento parte de su generación. Soy bastante mayor que Ureña, Murillo, Molina, Barquero, o Luis Chaves, pero también me siento parte de su generación; una generación que yo llamaría la generación del 2000, porque creo que la palabra “milenio” todavía nos queda muy grande a los ticos. Y somos, además, una generación aparte porque ya no solo nos llama el desencanto a escribir; nos llama la multiplicidad informática, las plasticidad y elasticidad de los nuevos modelos y valores, la sed de experimentar sin dejar de ser uno mismo. En fin, “Costa Rican Lit moving Off-shore”, como señalé en algún momento. La generación artística, en definitiva, no la mido yo por la edad de sus miembros. De ser así, o William Burroughs o Gregory Corso, tendría que haberse salido de la etiqueta de “beat”. Una generación literaria, es entonces un grupo de personas escribiendo e interactuando activamente en un espacio/tiempo dado. La edad de cada uno de sus componentes no suele ser vital para la definición del conjunto.

7- ¿Podría comentarnos sobre la mezcla de géneros y estilos en El más violento paraíso?

       Es un truco muy viejo. Se encuentra ya presente en la Biblia. También lo encontrará en la novela clásica romana, donde no solo se mezclan géneros diversos sino también con idiomas diversos. Estos tipos de trabajos se llamaban “sátiras”, proveniente de “saturas”, platillos combinados con toda clase de comidas que se servían en las saturnales. Así pues, El más violento paraíso no hace más que adherirse a ciertas técnicas que ya han dejado obras como El Satiricón, Gargantúa y Pantagruel, El Quijote, Las mil y una noches, El libro de Apolonio y otros muchos. No hice más que desempolvar para nuestro medio un estilo que estuvo en boga mientras Jesucristo todavía estaba sangrando.

8- ¿Puede hablarnos un poco sobre sus otros libros publicados?

       El Taller Eunice Odio publicó en 1995 una antología de poesía llamada Instrucciones para salir del cementerio marino. Fue un trabajo colectivo que nos llevó varios años en realizar. Luego vino El más violento paraíso que publiqué en el 2001. Mientras trabajaba esta novela se me cruzó otra por allá de 1998. Esta segunda novela era un intento por desfogar los momentos de tensión y desconcierto que me producía El más violento paraíso.  Así, de repente, me vi trabajando dos novelas a la vez. La primera la terminé en el 2000 y la segunda, Canciones a la muerte de los niños, en el 2007. Canciones… y El paraíso… son complementarias, es decir, remiten la una a la otra; y lo mismo espero de todo lo demás que siga escribiendo. También trabajé entre 2005 y 2007 una antología LGBT para la ECR llamada La gruta y el arcoíris. Este último trabajo, aunque cansado, fue un enorme placer desde el punto de vista humano, no solo por trabajar en compañía de personas como Alfonso Chase, Mabel Morvillo y Albino Chacón, sino también por conocer verdaderas instituciones dentro de nuestro canon como lo son Carmen Naranjo y José León Sánchez.

9- ¿Que está escribiendo actualmente? ¿Tiene algo listo para publicar?

       Actualmente finalizo un libro que imagino será el tercero del ciclo dionisíaco y, a la vez, ya tengo semi armada una novela más… el cuarto miembro del conjunto. Será una novela más histórica y más cercana, en términos generales, a El más violento paraíso. Pretendo con eso darle punto final a mis quince minutos en nuestro medio; claro, si no es que el bus de la Periférica o los bomberos de Tibás no me dejan hecho un amplio graffiti en media calle antes de que yo concluya mis proyectos.
       También voy a publicar, muy pronto ya, un libro titulado Ángeles para suicidas. Es mi pequeño testimonio de los años en que hice bohemia y re-bohemia disfrazado de poeta. Los están trabajando los compañeros de la Editorial Arboleda y ya está pronto a salir. Lo quiero mucho porque creo que será mi único libro de poemas. En fin, como ya te dije, uno pone y la Periférica dispone…

Alexánder Obando
5 de febrero de 2010.