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jueves, julio 07, 2011

JESUCRISTO Y GUSTAV MAHLER CACHETE A CACHETE.

 Mahler en 1909, dos años antes de morir.

Hoy jueves 7 de julio se cumplen los 151 años del nacimiento de Gustav Mahler, dios entre los dioses de las artes.

Yo lo conocí en 1979, mientras convalecía de una operación de la vista. No pudiendo hacer otra cosa más que escuchar radio, me tragaba toda la programación de Radio UCR que no era ni mejor ni peor que la de hoy, solo diferente.

Por esos días, un grupo de jóvenes afiebrados estaban descubriendo a Gustav Mahler a través de los contactos de la radioemisora. Fernando Revillat, Néstor Flores Soza y Reinaldo Valldeperas son nombres que aún asocio a ese primer movimineto mahleriano en Costa Rica. Estaban fuera de sí de la alegría y programaban al maestro toda vez que les fuera posible. En una de tantas salió al aire El titán (la 1era sinfonía) y yo quedé suspendido como en una nube de algo indescribtible: fantasía, sueños, el color azul, magia y leyendas ancestrales en los primitivos bosques de la antigüedad. 

A partir de ese día me sentí el hombre más feliz del mundo: había encontrado una religión completamente humana y humanizante; una que me daba éxtasis de placer sin pedirme a cambio que rezara todo el día o que odiara la forma en que otros rezan y -mucho más importante- que nunca tuviera que condonar el asesinato de otros para promover los intereses de un "dios". No había diezmos, ni obispos, ni cuaresmas ni yijads, ni fatwas ni haraams, ni penitencias ni impurezas ni pecados ni abominaciones, ni siquiera cilicios pare después del éxtasis con La Tercera o La Quinta de Gustav. Era tan solo la religión del destino trágico del hombre... convertido en magistrales sinfonías; Sófocles, Shakespeare y Tolstoi hechos gigantescas densidades musicales.

El fragmento que aquí les incluyo es el inicio de la  Tercera Sinfonía; una impresionante obra dedicada... a quién más sino a Dionisos, en su papel de dios de lo vegetal, padre de la vid, de las drogas, del gozo y de la muerte. Los oscuros acordes que oirán no son pues Las estaciones de Vivaldi, todo caramelo y cereza, sino los oscuros pasos del Nyktelios, el que lleva la mirada de Pan en sus ojos, en su mirada color púrpura, y entonces no queda  más que recordar que dicha mirada es la que genera pán-ico en los hombres, pues Pan, es la esencia y terror de los bosques antiguos donde habitaban los dioses.

Aquí el inicio de La Tercera Sinfonía, donde destacan esos pasos oscuros y ominosos que da el semidios Pan ("El flautista a las puertas del amanecer") hacia el renacimiento pos invernal. Mahler titula este primer movimiento: Pan despierta: comienza la marcha hacia el verano. Pero es un mundo de fuerzas vitales en titánica juxtaposición; es la raíz partiendo la roca para injertarse en el suelo; la fuerza del agua demoliendo montañas, y el aleteo de aves multicolores recorriendo la campiña  Y es que en Mahler, al igual que en Dionisos, la esencia es siempre la paradoja.


 Y POR ÚLTIMO EL CACHETEO CRISTO/MAHLER, EL ENCONTRONAZO DE DOS CULTURAS MÁS ALLA DE OLDEMARSH DE TIERRABLANCA

1. Judío (en apariencia) que terminó siendo considerado no judío. Jesús = sí. Mahler = ?.
2. Victimizado por su padre (verdadero). Jesús = sí. Mahler = sí.
3. Rechazado y ostigado por las autoridades de su época. Jesús = sí. Mahler = sí.
4. Olvidado casi inmediatamente después de su muerte hasta que se reconocen sus méritos/enseñanzas 40 años después. Jesús  = sí. Mahler  = sí.
5. Durante los 40 años de relativa oscuridad tuvo un epígono quien luchó por difundir su nombre. Jesús = sí. (Pablo de Tarso). Mahler = sí. (Bruno Walter).
6. Se autoproclama hijo de Dios. Jesús = sí. Mahler = no.
7. Ataca a la clase comerciante de su tiempo. Jesús = sí. Mahler = no.
8. Se casa con la mujer más bella de su ciudad. Jesús = no. Mahler = sí.
9. Es hijo de un judío. Jesús = no*. Mahler = sí.  *(A no ser que Dios sea específicamente judío).
10. Se le conocen aventurillas discretas que apuntan hacia una inclinación pederástica Jesús = sí. (El apostol "bienamado").  Mahler = sí. (Hans Rott).
11. El actor porno británico Robert Powell llegó a interpretar a este dios en el cine. Jesús = sí. Mahler = sí.
12. Fans enfurecidos han matado en su nombre. Jesús = sí. Mahler = ?.
13. Fue víctima de persecusión religiosa. Jesús = sí. Mahler = sí.
14. Ha prometido/amenazado con regresar. Jesús = sí. Mahler = no.
15. Afirmó que solo sería bien comprendido en el futuro. Jesús = no. Mahler = sí.
16. Nos legó once celestiales sinfonías para esperar mientras el otro vuelve. Jesús = No. Mahler = sí.
17. Condenaba al fuego eterno a quien prefiriera otro dios; Belcebú o Beethoven, por ejemplo. Jesús = sí. Mahler = no.
18. Se cambió de religión para tener trabajo garantizado. Jesús = sí. Mahler = sí.
19. Se suicida en una ejemplar movida publicitaria no igualada desde el caso Sócrates cuatro siglos atrás. Jesús = sí. Mahler = no.
20. Le pagamos impusetos a sus promotores a lo largo y ancho de todo el planeta. Jesús = sí. Mahler = no.
21. Cuando era joven, le hice el amor al muchacho más bello del mundo mientras escuchaba su música/mensaje. Jesús = no. Mahler = sí.
22. Me convertí a su culto sin que nadie me prometiera "salvación eterna". Jesús = no. Mahler = sí.
23. Sus seguidores están obsesionados con mi orientación sexual. Jesús = sí. Mahler = no.
24. Sus seguidores han institucionaliado la tortura para los disidentes ateos/herejes/wagnerianos/debussianos. Jesús = sí. Mahler = no.
25. El cine sobre este dios ha llegado a un extremo de 90 minutos de gore dentro de un total de 106 minutos de cinta. Jesús = sí. (The Passion of the Christ). Mahler = no. (Mahler).
26. Su mensaje se escucha de rodillas. Jesús = sí. Mahler = no.

Me quedo con Gustav Mahler. 

Si usted es mahleriano, mi querido amigo, comparta su testimonio, ajem, digo... vivencias con nosotros.


miércoles, junio 01, 2011

BELLES, HORRENDES, FANTASMALES Y ESCRITORES


Despidiéndome de Costa Rica, junio de 2010. De izq. a der. Óscar Fernández, María Morales, Meritxell Serrano, Cecil Gaspar, Juan Hernández, el conde Sören Vargas y Alexánder Obando.
(Foto de Karla Fernández.)

Preguntándome esta noche cuál es o ha sido el secreto más grande de mi vida debo recurrir a un examen de historial (que no de conciencia). Lo hago con el afán de limpiar la mente de ciertos secretos persistentes y de poner a prueba lo que otros piensan de mí y de sí mismos en tanto se autodefinan como escritores.

Primero, supongo, ser homosexual. Fueron muchos años de clóset pero finalmente encontré la llave y salí de ese claustro. Sin embargo, antes tuve que empezar a curarme yo mismo de la homofobia y salir cuando ya iba superando esa horrible enfermedad. (Recuérdese que en mi época, el único programa para homosexuales y lesbianas se llamaba IT GETS WORSE, BECAUSE YOU'RE GOING TO HELL). Pero luché. Y como resultado final obtuve el diplomado de Playo decentemente ajustado a su vida de "diferente". Y digo "decentemente" porque en la realidad nunca se supera el hecho de ser diferente. 

Recital del Taller Eunice Odio en 1986. De izq. a der. Alexánder Obando, José Gabriel Sánchez y Francisco Mata.
(Foto de Luisiana Naranjo).

Escribía ayer mismo en Facebook que el comentario (¿machista?) de Carlos Cortés en La Nación de este domingo (sobre Yolanda Oreamuno y la novela de Sergio Ramírez) posiblemente tenía algo que ver con la propia naturaleza física de Carlos, digamos el no ser muy "agraciado". Pues lo dije porque yo mismo conozco bien el estigma. No es fácil ser un obeso bizco y homosexual en un mundo de heterosexuales delgados y de ojos rectilíneos. Y para todos nosotros, -feos o no- tampoco es fácil lidiar con la belleza de algunes.  Todavía más si la deseamos con ardor.

Por tanto la diferencia física y de orientación sexual no se supera, al menos de momento, aunque sí se aprende a vivir con tales diferencias. Pero aclaro que esta no es una negación de la posibilidad de adaptación a ser diferente. Lo que digo es que la diferencia no desaparece... HAY QUE VIVIR CON ELLA.

Y esto me lleva a otra diferencia cardinal que ya ustedes conocen de mí porque muchos la comparten, me refiero a escribir.

Cuando en un momento de mi vida me topé con la realidad de tener que optar entre dejar de escribir o dejar de estudiar, el mundo entero se me cayó encima. Estábamos en los años 80 y yo era profesor de escuela privada, alumno de la UCR y escritor de madrugadas. Pero se me agudizó el problema de la vista y tenía que soltar una de las tres actividades. No podía entonces soltar el brete porque me moría de hambre. Tampoco podía soltar la escritura porque entonces me moría de espíritu, por lo que tuve que dejar de estudiar. Me dolió profundamente ver a mis amigos de generación y aun menores seguir adelante sin mí. Pero ese era el precio de Dionisos. No sé otres escritores, pero para mí dejar de escribir significa perder identidad. Porqué son precisamente las "diferencias", como ser escritor, lo que me da identidad. Los problemas de salud, la obesidad, el sentido de humor chabacano (cuando no sutil ☺) ciertas ciencias "ocultas", la pasión por la historia, la efebolatría y la obsesión religiosa por la literatura son las cosas que me hacen Alexánder Obando. Es decir, no existe un Alexánder Obando delgado, buguita y amante de los carros deportivos. Se puede llamar así, pero no soy yo.

Presentación de la segunda edición de El más violento paraíso, febrero de 2010. Con mis editores Guillermo Barquero y Juan Murillo.

Y esto me lleva a la diferencia más oculta. La que muchos compartimos pero no lo decimos.

En febrero de 1995, dos meses antes de sufrir el primer colapso nervioso (tuve otro diez años después) empecé a escribir El más violento paraíso. La realidad literaria de repente se me hizo tersa y fluida, como cuando una seda te recorre las manos. Yo escribía al son de música clásica o industrial; ponía los dedos sobre el teclado, hacía la cabeza para atrás a lo Franz Liszt en arrebato y empezaba a teclear casi como si tocara un piano, dejando que el tema y las palabras afloraran sin ningún análisis u objeción. No dejaba que nada me detuviera, salvo un momento para tomar vermut (que siempre tenía al lado) y ojear la candela aromática que ponía a la par de la compu junto a la botella. Meditaba un segundo en la música y el vermut y seguía escribiendo dejando que el subconsciente tomara su rumbo. No era sino horas después, cuando ya había terminado el texto que me dedicaba a analizarlo con detenimiento. El resultado casi siempre necesitaba de mucha corrección, pero lo importante para mí en aquellos momentos era usar la música, la vela aromática y el vermut como "puentes" hacia la espontaneidad total, una inspiración que con el tiempo se acomodó más a mis circunstancias. Ya toleraba la presencia de otros cuando escribía, toda vez que no hablaran mucho, y también me cuidé más del vermut pues si se me pasaban las copas, perdía toda posibilidad de improvisar con inteligencia. Así, poco a poco el ritual se fue refinando hasta que finalmente comprendí lo que pasaba. Me sentía acompañado y asesorado por alguien a la hora de escribir. La sensación es casi imposible de explicar objetivamente sino a través de tropos vagos. Sentía que alguien estaba en el sillón contiguo a mi mesa de compu y me iba dictando el texto. Una sombra que no era sombra porque no se veía pero que estaba ahí. Alguien o algo que sabía de mis deseos y de mis luchas interiores como escritor. Alguien que ya había entrado en mí y que ayudaba con lo mejor de su propio oficio. Al principio me asusté mucho y decidí dejar el vermut (y otros estimulantes que por ahora no menciono) para ver si eran delirios de alcoholismo, pero a pesar de la mini ley seca que me impuse, el fantasma, la persona, la sombra que dictaba a la hora de escribir nunca faltaba a la cita con este escritor.

Este es el tipo que estaba escribiendo El más violento paraíso en 1996. (Otra diferencia de este individuo es el color oscuro que a veces toman sus párpados. En el cole tuvo que darse de pichazos para imponer la verdad de que no usa maquillaje).

Siendo conocedor de algunos oficios ocultistas, me decidí a "atrapar" aquella presencia. Trabajé intensamente con el tarot en estados de semi embriaguez (mi mejor momento para esos trances) y consulté con profesionales en el campo. Hubo sesiones exploratorias y mucha especulación, pero solo una cosa saqué en claro: yo no era el único escritor que había sentido o "vivido" algo así. Parece que a un buen porcentaje nos pasa y de hecho me encantaría verter aquí una lista de los literatos nacionales que han pasado por tal faena, pero sería un grave error. Los expondría al ridículo costarrisible como ahora mismo me estoy exponiendo a mí mismo. Pero bueno, el fin de esta entrada era hablar de este secreto compartido por tirios y troyanos en el ámbito literario. No sé si se debe a una precaria salud mental de parte de poetas y narradores o en verdad tocamos otros mundos con la sensibilidad y la intuición.

La presencia de que hablo siguió acompañándome durante la escritura de El más violento paraíso, de Canciones a la muerte de los niños y de buena parte de Flautista a las puertas del amanecer. Luego parece haberse ido a partir del 2007. Estuvo conmigo un total de doce años.

Dionisos, mi dios predilecto. Pero no es la presencia que escribe conmigo.

Ya intuyo con mayor precisión qué o quién fue que me ha acompañado todo ese tiempo. Me queda claro que quería compartir su talento con el mío porque le gustaba lo que yo tenía que decir. Y para más señas, esa sombra o persona está en El más violento paraíso. Aparece con nombre y apellido en seis o siete capítulos del libro. Siempre quedaré intensamente agradecido por su aporte.

Ahora bien, puede que simplemente sea locura mía, producto de los psicotrópicos que me han recetado ya casi 20 años o producto incluso de alguna enfermedad mental congénita. Tal vez tiene que ver con la caída que me dí en el María Aguilar (por jugar de Supermán) cuando tenía seis años y me partí la crisma. Podría deberse al tétanos que me quiso entrar en esa ocasión o los tres días que pasé luego en el hospital. Podría deberse a tener amigues y familiares que practican cosas que algunos llaman "magia" o podría ser culpa de esa fúlgida magia negra llamada literatura. Pero cualquiera que sea el caso, hay algo de lo que estoy plenamente seguro: si esa sombra me acompaña algún día de nuevo para escribir otra novela a su gusto, será completamente bienvenida.

Para nada me importa hacer el ridículo si con ello logro escribir bien.

Primera portada de El más violento paraíso, 2001.

miércoles, agosto 18, 2010

DIONISOS


Su avatar constantementre renace y muere.

viernes, abril 09, 2010

SABIOS Y "POSERS": La estela de los antiguos.

Gandalf y Saruman, perosnajes de Tolkien. El anciano bueno y el anciano mnalo, según los arquetipos tradicionales.

Que para mí la literatura, o más bien, los libros y escribir, cumplieron con todo lo que a otros daba dios: consuelo, esperanza, castigo y una forma —no mejor ni peor— de tratar de explicarme qué mierda era la vida.

Felipre Granados

La mayor parte de mi vida adulta me la he pasado venerando a dos ancianos y a un adolescente. Esto no es extraño si también les cuento que al igual que Felipe Granados (q.d.e.p.), y tras una búsqueda incesante que me llevó años, finalmente arribé a la literatura como mi forma personal de religión. No digo esto a la ligera, como también soy consciente de todo lo que eso puede conllevar. Sé que Dionisos no existe como sé que Jehová o Yahvé tampoco existe. Pero ejerzo mi derecho a darle sentido a un mundo sin sentido a través de mis propias preferencias; en este caso, preferencias artísticas. Efectivamente, el universo solo tiene sentido para mí de manera estética, y el meollo, el corazón y centro de la creatividad humana está en su lenguaje, y por consiguiente en su literatura. Ese es dios para mí, aunque suene a pos-entelequia u otra opción aún más solipsista.

William Burroughs, ya en su tercera edad.

Dicho esto, les presento a mi santísima trinidad (en minúsculas porque a cada rato abarca a más autores): William Burroughs, Konstandinos Kavafis y Arthur Rimbaud. También podemos incluir a Beckett, Yourrcenar y Arenas, prueba de que la edad o el sexo de los autores no es de mayor importancia. Por eso me resulta ridículo cuando alguien insinúa por ahí que soy anti-ancianos u opresor de gente mayor.

Kavafis, también en sus años postreros.

A nivel nacional ha habido algunos ancianos de grata memoria debido a su labor como intelectuales y/o escritores en nuestro medio.  Solo podría negar la importancia de Hilda Chen Apuy quien no conozca algo de la historia y evolución de los estudios orientalistas en Costa Rica. De nuevo, solo desconociendo la historiografía del arte costarricense podríase pasar por alto una figura como la de Luis Ferrero o la de Calufa y Gutiérrez si ya vamos a hablar del grandes novelas en nuestreo país. Mamita Yunai, Marcos Ramírez, Puerto Limón, Murámonos, Federico o La hoja de aire son todas prueba de gran maestría literaria, cuando menos a nivel local.

Rimbaud; el adolescente que nunca creció físicamente, aunque su estatura literaria sea la de un titán.

El proyecto cultural (literario) del Partido Liberación Nacional se agotó en los años setenta. Sus exponentes más notorios como Carmen Naranjo, Julieta Pinto, Alberto Cañas, Samuel Rovinski y Daniel Gallegos (entre otros) ya estaban criticando el statu quo que empezaba a hacer agua por diversos lados. Cañas, ha sido el escritor costarricense que más involucramiento político ha logrado en los años posteriores al 48. Fue mienbro de la Junta Fundadora de la Segunda República, vicemimistro, ministro, diputado y embajador por el PLN, copando casi todos los rangos políticos de importancia en Costa Rica exceptuando la misma la presidencia de la república. Pertenece además a una de las familias más antiguas y adineradas del país.

La diferencia entre Cañas y los autores mencionados en el párrafo anterior se puede resumir en lo siguiente: don Beto es el mayor de todos, por tanto el más longevo. Ha tenido más participación política y ha trabajado muchos años con las estructuras de poder que en nuestro país se encargan de producir y divulgar literatura; la Editorial Costa Rica, La Asociación de Autores, el Ministerio de Cultura, la academia, etc., etc., por lo que su obra ha tenido una gran oportunidad de divulgación. También podemos agregar que está mejor de salud que doña Carmen Naranjo o doña Julieta Pinto, por lo que es más activo y más conspicuo en el medio nacional. Su carácter fuerte e impositivo también es harto difícil de ignorar.

Saruman consultando a su amo.

Lo que sí es evidente es que el señor Cañas no tiene los méritos literarios para ser considerado un gran prócer en esa rama. Por experimentación y novedad ha aportado mucho más Carmen Naranjo. Y si de divulgación se trata entonces el cetro recae en José León Sánchez. Además, la obra de Cañas, vasta como es, nunca ha salido de la medianía, mientras que Diario de una multitud, Tenochtitlán y La isla de los hombres solos son verdaderos aportes a la literatura de esta país.

Doña Carmen, la gran escritora que nunca entendí de adolescente. Más adelante su literatura fue un gran manjar literario.

Por otro lado, hay quien afirmó en Facebook que don Alberto Cañas es una "institución filosófica" en Costa Rica. Posiblemente eso sea cierto, si es que lo medimos con la misma vara con la que algunos declaran al Sr. Carlos Morales "un gran novelista". ¿Y qué pasó con Teodoro Olarte o con Constantino Láscaris? Facebook no sabe; Facebook lo ignora; Facebook no responde.

Don Quincho daba unos cursos llamados "Teoría y Práctica de la Creación Literaria I, II y III". Sus alumnos los llamábamos "Anecdotarios I, II y III". Nunca nos mofamos de alguien con tanto cariño, con tanto respeto y admiración como cuando asistíamos a los "anecdotarios" de don Quincho.

En conclusión, el señor Cañas tiene derecho a sus quince minutos de fama con respecto a su quehacer profesional, pero no menos que doña Carmen, Don Quincho o don Daniel Gallegos. Lo demás no es más que fanafarronería política victimizando a la flaca memoria de los costarricenses.

Y si quieren saber a quiénes rescataría yo de entre los autores de ese período. Pues ya lo hice; está en los capítulos titulados Nosostros los muertos, en El más violento paraíso.

domingo, febrero 28, 2010

NUESTRA MADRE LILIT

 Vivarium por Ireen 1oj

Nuestra arquetípica madre ancestral es el centro de un posible remolino en forma de novela. Ella, su mundo, sus múltiples trasuntos, avatares y sombras son lo que ahora me obsesionan. La Gran Diosa Madre, La Reina cretense de las Abejas, La señora de las grutas, Rea, Gaia, Hera, Semele, Hécate, Diana, Artemisa, Cibeles, Isis, Ishtar, Nana, las brujas medievales, las sacerdotisas de Babilonia, Ariadna, Embla, La Señora del Laberinto, Kali, las prostitutas sagradas, Elagábalo, La Reina de las Hachas, Las Furias, las Gracias, Las Parcas, Eva, María, Tiamat... y tantas otras históricas y míticas, reales y ficticias, bondadosas e infernales... Pero entre todas ellas, la que sobresale por su extraordinaria capacidad de seducción sexual, mental y trascendente es Lilit, madre de judíos y cristianos, abuela de todos los demonios de la Tierra. La tradición patriarcal no nos dice que también sea sea madre de ángeles, pero de seguro lo es. Ella es todo... en síntesis... es LA ZOÉ.

Sin título por Jantar Mantar

domingo, enero 24, 2010

LA CASA DE DIONISOS: El dios de (nosotros) los paganos tiene su propio hogar.

Haga clic en la imagen para ver la nebulosa completa.

La Nebulosa del Águila es un cúmulo estelar abierto. Posee varios centenares de estrellas y grandes concentraciones de gas y polvo interestelar. Se encuentra a 7 000 años luz de la Tierra, todavía dentro la Vía Láctea.

Recordemos que la luz viaja a 300.000 kilómetros por segundo. Así, la luz que viene de nuestro sol tarda 8 minutos en llegar a la Tierra habiendo recorrido unos 150 millones de kilómetros. La luz que viene de esta nebulosa "cercana" tarda entonces unos siete mil años en llegarnos, casi nada dentro de los parámetros de la astronomía.

Esta región se conoce como una región HII entre los astrónomos; valga aclarar, una región rica en hidrógeno ionozado, polvo, otros gases y (presumiblemente) también materia oscura. Todos estos elementos la convierten en un criadero de estrellas: lugares donde la enorme cantidad de materia empieza a concentrarse por efecto gravitacional y pronto hay reacciones atómicas que crean nuevos cuerpos estelares.

Estas regiones, entonces, son las responsables de la vida en el universo. Aquí suceden las violentas interacciones de materia y energía que da vida a nuevas estrellas, nuevos sistemas planetarios y, por supuesto, nuevas formas de vida planetaria... En síntesis: aquí nacemos nosotros.

 "Los Pilares de la Creación".

Estos "dedos", ubicados hacia el centro de la nebulosa (con unos 30 grados de inclinación hacia la izquierda), son llamados informalmente por los astrónomos Los Pilares de la Creación. Aquí es donde se cree que nacen las nuevas estrellas a partir de grandes concentraciones de materia que eventualmente generan reacciones atómicas. Los dedos tienen unos pequeños glóbulos a manera de excrecencias o granos en las puntas que, según los científicos, son protoestrellas o condensaciones circulares de materia que están a punto de generar "nueva vida". Cada uno de estos granitos es más o menos del mismo tamaño que nuestro sistema solar.

"La aguja".

La aguja, otro "dedo" dentro de la nebulosa, se encuentra a la izquierda, hacia abajo de "Los Pilares de la Creación". Hoy queremos verla como una de tantas epifanías de Dionisos que nos relatan los cultos antiguos. Porque si hay un dios, ese dios es el universo. Y si el universo es Dios, entonces el universo es Dionisos.

Pues bien, ya sabemos de dónde venimos.

Y ahora... ... ¿sabremos hacia dónde vamos?

No lo creo.

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Nota: Las imágenes fueron tomadas hacia 1995 con asistencia del telescopio Hubble. Haciendo clic en cualquiera de ellas se verá en tamaño grande. (Para más información, las páginas de Wikipedia están llenas de portales y enlaces sobres esta nebulosa y otras bellas herejías del universo).

domingo, diciembre 20, 2009

CRETA Y LESBOS, LAS ISLAS MÍTICAS, y un cierto arquetipo de Platón (Una historia sin final feliz)



Zeus, padre de los dioses olímpicos, se enamoró de un jovencito llamado Ganimedes [1], príncipe de Troya, hijo del rey Tros y de la ninfa Calírroe. No pudiendo contener más su pasión, el Padre de los dioses se lanzó a la cacería y asumiendo la forma de una águila gigantesca secuestró al chico una mañana en que este se encontraba pastoreando en las colinas cercanas a su hogar. En virtud del alto rango del muchacho, Zeus se vio compelido a resarcir a Tros con una vid de oro (obra de Hefestos) y dos bellos corceles. Así nació lo que la historia occidental conoce como el caso más sonado de pederastia en la antigüedad. Sin embargo, esta versión, la más común hoy día, no era la que estaba en boga en el 400 a. C. Los griegos clásicos no cesaban de afirmar que la homosexualidad, viérasele como se le viera, era un producto original y exclusivamente cretense (a pesar de su éxito posterior como moda sexual en todo el mundo heleno). La leyenda que ellos narraban daba al Padre de los Dioses un papel más comedido, donde solo se limitaba a ordenar al rey Minos que tomara al adolescente como su amante. Así pues, Minos secuestra a Ganimedes, recompensa a Tros con obsequios y se lleva a su nuevo amiguito para Creta donde vive felizmente con él. El mito no cuenta cómo reaccionó Pasifae, esposa de Minos, ante todo esto, pero es más fácil imaginársela engañándolo con un toro a partir de las múltiples infidelidades del rey.

A pesar de ser Creta la cultura madre de los griegos de Perícles y Solón, la isla gozaba en su época de muy poco prestigio entre los helenos. Los cretenses eran tenidos por concupiscentes y borrachos, amantes del sexo con muchachitos y perezosos en el habla. Todo era probablemente cierto, pero hay que decir a su favor que estos términos también definían a buena parte de la población griega rural. En Arcadia, Tracia y Beocia la situación no era muy diferente. Por eso, cada vez que un ateniense se metía en líos por andar en romances con un chico, culpaba a los pobres cretenses, que es bueno decirlo, no tenían nada de culpa en el asunto. Para los hijos de Creta, las relaciones humanas eran más naturales y espontáneas que en la rígida y pomposa Atenas. Si un hombre se enamoraba de un muchacho de 12 o más años, los padres recibían de él una especie de “aviso de rapto”, y el día convenido se presentaba en la casa de sus suegros para ser cuestionado por estos. Si se le consideraba un pretendiente digno de su hijo, el hombre se llevaba al muchacho y desaparecía con él a vivir en el bosque durante dos meses completos. A la vuelta, el adolescente debía traer consigo una copa, una pieza de armadura y un buey [2], prueba de que la relación estaba consumada. Los atenienses, por su parte, veían esta costumbre como bárbara y primitiva porque para ellos el hombre debía seducir al chico por medio de la palabra [3], y luego, si el muchachito se dejaba seducir, debía ser como sacrificio en “agradecimiento” a las atenciones y enseñanzas del hombre, es decir, la paideia en todo su esplendor. El muchacho debía mantenerse de pie, no ver al hombre directamente a la cara y no permitir jamás el sexo anal. (Si lo hacía, corría el riesgo de perder su ciudadanía, es decir, su condición de “hombre [4]). El pobre amante debía satisfacerse interfémora y no esperar del chico ningún otro tipo de retribución. Las leyes atenienses en este sentido eran tan rígidas que un historiador contemporáneo ha comparado a la Atenas clásica en su conducta sexual con la Inglaterra victoriana. Y lo que es peor, este código de conducta ciudadana para los hombres y muchachos refleja, con toda claridad la profunda misoginia de los atenienses. Para ellos el sexo anal era conducirse como una mujer, es decir, “como un ser inferior”; mientras que en el caso de los cretenses —hay que recordarlo— había todo un sustrato cultural prehelénico donde las relaciones humanas parecían haber sido mucho más igualitarias. Algunos antropólogos contemporáneos afirman, incluso, que la mujer cretense tuvo una posición de poder en su sociedad. Por esta razón los cretenses no veían con mala cara el sexo anal entre hombres, precisamente porque no había prejuicios en su cultura contra lo femenino en el eros, ni contra lo femenino en general.

Platón padecía de sentimientos de culpa por su homosexualidad. En el Fedro trata de justificar las relaciones con sus alumnos por medio del mito de Ganimedes, pero más adelante, en Las Leyes, fustiga la sodomía llamándola “un nefasto invento de los cretenses”. Esto no habría tenido mayor trascendencia de no ser porque la filosofía platónica, eventualmente, se diseminó por todo Occidente, dando cabida a la cultura patriarcal de censurar tanto al homosexual como a la mujer. Ya nadie recordaba, para inicios del cristianismo, el papel importante e igualitario que habían tenido siglos atrás tanto las mujeres como la gente gay en general con respecto al hombre heterosexual.

Esta historia no puede acabar sin antes mencionar otra isla mítica, en este caso Lesbos, patria de la poetisa Safo y hogar de una escuela para muchachas que, según la historia, tuvo mucho éxito en su tiempo. Lamentablemente la escuela decayó y desapareció tras la muerte de su fundadora. Lesbos es tenida en Occidente como el hogar del lesbianismo porque se dice que Safo era amante del amor entre mujeres y en su escuela las muchachas tenían espontáneamente relaciones con sus amigas cuando lo quisieran. Una suerte de paraíso que recordaba, aunque remotamente, el paraíso perdido de Creta.

Estas dos islas, cunas míticas de lo gay/lésbico, se encuentran en lo que Homero llamaba “el mar de aguas oscuras como el vino”, es decir, el Egeo, el mundo que ha creado muchas de las más brillantes ideas y muchos de los más monstruosos prejuicios. O para decirlo de una manera oximorónica: un mundo totalmente dionisiaco.

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[1] Significa: “el que se regocija en la virilidad” (se entiende que de otros). Aunque Robert Graves vino a lanzar la manzana de la discordia al afirmar que se debe interpretar como “el que se regocija en su (propia) virilidad”, aludiendo a los desposorios de un hombre con una mujer.
[2] Obviamente el “affair” le salía caro al pobre enamorado.
[3] No podía ser de otra manera en una sociedad tan obsesionada con el logos.
[4] Vale recordar que para un ateniense antiguo la ciudadanía lo era todo. No ser ciudadano equivalía a la condición de paria social, es decir, casi un esclavo.

viernes, agosto 07, 2009

LAS MUSAS Y LA SANTÍSIMA TRINIDAD


En la cultura humana el concepto del trío o tríada tiene una profunda resonancia arquetípica. Es decir, está presente en el inconsciente colectivo de casi toda empresa y quehacer humano.

Las razones de esta presencia también son múltiples, empezando por lo más obvio y elemental: la Tierra, el sol y la Luna como eje de nuestro entorno inmediato; la familia nuclear básica: padre, madre e hijo; Las edades del ser humano: juventud, madurez y vejez; los momentos del día: mañana, tarde y noche; las fases de la Luna: creciente, llena y menguante (los antiguos tomaban la luna nueva como ausencia de luna)… y claro, debido a este triadismo multipresente, las religiones del hombre también han creado sus tríadas escatológicas: La Santísima Trinidad cristiana (Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo); la Sagrada Familia (Jesús, María y José); la concepción hindú de Dios como tríada [Trimurti] (compuesta por Brahma, Vishnú y Shiva); la Diosa Triple del neopaganismo Wicca (doncella, madre y anciana, a su vez provenientes del antiquísimo culto lunar cretense, pasando por la cultura helenística); y en el Avesta del zoroastrianismo los dioses que se deben adorar son tres: Ahura Mazda, Mithra y Burz, en opsición a los demás dioses tomados como malignos. Tod esto sin mencionar otras tríadas menores como las Parcas o las Furias.

Dicho lo anterior, hemos querido hacer de demiurgo y crear nuestras propias tríadas para definir un poco cómo ha sido nuestra formación literaria.

Para este efecto hemos escogido tres tríadas: la que nos ha influido profundamente en cuanto a formación y estilo literario; la que se nos ha quedado pegada al corazón sin necesariamente influir formalmente en nuestro trabajo literario; y la tríada espiritual y temática, es decir, el trío de escritores cuya obra nos ronda como un fantasma perpetuo y en noches terribles nos hace caer de rodillas (del puro gozo).

Aclaro y afirmo la naturaleza completamente arbitraria y lúdica de esta empresa. Su función es solo reflexionar, a manera de scherzo, sobre aquellas fuentes de donde venimos y de las que nos seguimos abrevando.

Bueno, ¿y por qué tres tríadas? Porque estas son mis musas, y las musas griegas [canónicas] eran nueve, es decir, tres veces tres:

Tríada Formativa:
Samuel Beckett
Reinaldo Arenas
William Burroughs

Tríada Afectiva:
Arthur Rimbaud
Konstandinos Kavafis
Federico García Lorca

Tríada Espiritual y Temática:
William Shakespeare
Ray Bradbury
Edgar Allan Poe

En fin las musas, nuestros lares y penates literarios, dan para hablar y pensar. ¿Cuáles serán los suyos?
Nota: Ilustración de encabezado: El abrazo de amor de El universo, la tierra (México), Yo, Diego y el señor Xólotl, Frida Kahlo. Ilustración de abajo: el símbolo Wicca de la Triple Diosa lunar.

sábado, septiembre 20, 2008

LA NO-IMPORTANCIA DE RIMBAUD. ¡Respuesta a vosotros, Oh incrédulos!


(Con respecto a las tres entradas anteriores y a varias de sus reacciones)

La poesía tal vez no haya que tomársela en serio, ni la guerra, ni el abuso, ni el homicidio, ni la alegría, ni nada.

Mi tésis es que la vida es creciente complejidad de sustancias a partir de la interacción fortuita de elementos primarios, nada más.

¿Y qué sentido tiene eso? Ninguno. Es puro Prinzip Caos. Movimiento circular de hojas. Huracanes creados por el choque de aire frío y aire caliente en el Atlántico oriental. Supernovas explotando por simple agotamiento estelar.

Nada importante.

Solo hechos fortuitos de una serie de elementos fortuitos y ya más o menos predecibles en cuanto a los resultados de sus combinaciones. La poesía no tiene importancia porque la vida no tiene importancia. El sentido de la vida no es más que un encuentro químico en el cerebro de un primate y no pasa a ser nada más que eso. Las tres cosas: sentido, primate y cerebro, no son más que relaciones químicas en acción… … Y, por cierto, la química tampoco ni es Dios ni es el sentido de la vida. Solo es un descubrimiento del primate mencionado, de cómo él y todo lo demás se alínea pero no para producir un sentido último, se alínea porque esa es su naturaleza, física y espontánea.

Y la jerarquía de esos alineamientos es también ilusa. Están al mismo nivel un átomo de hidrógeno que viaja de Sirio a la Tierra impulsado por el viento estelar, y toda la metafísica de todos los filósofos de este planeta. Repito: en el orden de importancia no existe el orden de importancia. Son solo alineamientos y reacciones químicas en el cerebro del primate.

Y como no hay sentido real ni propósito último, dirían los existencialistas, (otro grupo tan importante como el pedo de banano enchichado que se echa un bonobo). Entonces, juguemos a darle sentido a todo. Y el que no quiere que no le dé sentido, incluso, si lo desea se puede ir, como DFW o como Rimbaud, Total irse no es más que cambio de estado y forma de las estructuras químicas, que como ya dijimos, no significan nada en una escala jerárquica que no existe.

Y si jugamos (una reacción más), ¿a qué jugamos? Podemos jugar a que hay ética, horror, miedo, alegría, paroxismo o simplemente crear una escala musical para los sonidos ideológicos (otra forma de acomodamiento de elementos) que la química del cerebro del primate construye. Podemos jugar a que hay dioses para empezar a llenar la escala jerárquica que acabamos de inventar. Podemos jugar a que hay pedos y que hay bananos y que hay bonobos para hacer la escala más compleja (porque, al igual que los alemanes, una ilusión de ultramar, que a la vez es otra ilusión) nuestra escala, entre más compleja, será más divertida.

Y así, yo (que soy la suprema ilusión de esa escala) le puedo dar sentido a la vida, que como dijimos es una secuencia y grupo de reacciones químicas con orden pero sin sentido.

Yo juego entonces a que hay sentido. Y ese sentido lo gobernaré yo (como hago con cualquier otra reacción sin importancia y sin escalafón). Pero voy a jugar a que ES muy importante y que ES muy alta en la jerarquía-ilusión (que realmente no existe porque solo es un juego en el cerebro del primate que es un juego químico que a su vez… … etc., etc.

Decido entonces que ese sentido sea dionisíaco (otro sinsentido no importante que subo en mi camioncito mental de escalafones).

Luego decido que Rimbaud (otra ilusión más en el sin fin de ilusiones químicas) es un dionisiaco y que ese dionisiaco, por 14 o más razones (todas procesos químicos en el cerebro del primate-ilusión) es un genuino ancestro del movimiento PUNK, tanto en su poiesis como en su biografía. Recordemos que todo eso: "ancestro", "primate", "genuino", "movimiento", “punk”, “biografía”, etc., no son más que reacciones químicas y que hasta la palabra “química” es una reacción química.

Una vez hecho esto, comparo mi escalafón con otros cuerpos químicos con afanes escaloneadores (y escalofriantes) y decidimos por imposible concenso (imposible por ser solo una reacción química, pero válida como parte del juego) que el ya mencionado Rimbaud es un dios dentro de la religión llamada arte. Es decir, que es parte de la broma de darle sentido a lo que no son más que reacciones de partículas elementales dentro y fuera de las estructuras subatómicas.

En resumen: la única realidad son las partículas elementales y el vacío.

Lo demás es una ilusión llamada poesía.

Por eso, claro, … … ni Rimbaud ni la poesía tienen importancia.

Un quark o un neutrino siempre será más importante que un poema.