SEGUIDORES

Mostrando las entradas con la etiqueta VAMPIRISMO. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta VAMPIRISMO. Mostrar todas las entradas

miércoles, abril 27, 2011

WLADISLAUS DRAKULYA: o Vlad el Empalador, entre amigos.

 Vlad Țepeș (el emplador). Copia de un original del siglo XVI. Nótese el complejo tocado constituido de un gorro rumano rodeado de perlas, con una estrella de oro adelante, y un rubí montado en torno a ocho perlas más. La parte superior son cinco gemas adicionales, rematadas en plumas de avestruz.

HEROE NACIONAL, CAMPEÓN DE LA FE, PSICÓPATA IMPENITENTE Y ESTRATEGA BRILLANTE

Desde hace tres semanas aproximadamente, vengo leyendo un hermoso y denso libro sobre la vida de Vlad Drácula, el Empalador. Este príncipe rumano (1431-1476) es el material del que están hechos los mitos. Las fechas, los eventos, las guerras, las decapitaciones y empalamientos se siguen unos a otros sin tregua.  Y en una palabra, lo dejan a uno sin aliento. Aquí unos mordizquitos de pasión:
► La primera concubina de Vlad saltó al vacío desde lo alto del Castillo Poienari (Castillo Drácula) en los Cárpatos; pero no por "amor a su príncipe" sino por miedo mórbido a que los turcos la fueran a torturar.
► El hermano menor de Vlad, Radu cel Frumos (Radu el Hermoso) fue culito real del sultán Mehmet II el Conquistador. La relación comenzó cuando Radu tenía 11 años y su príncipe 14. De hecho, Radu fue uno de los comandantes de jenízaros (soldados de élite) que participaron en la toma de Constantinopla. La rivalidad entre Radu y su hermano hetero (y más sanguinario) sería un pleito de familia de toda la vida.
Carátula del libro Dracula, Prince of Many Faces de Rand T. McNally y Radu Florescu, Boston College, 1989.
► Vlad el Empalador tuvo un educación prolija para sus días. Era un diestro conocedor de matemáticas, lógica aristotélica y el Corán (aunque no dejó de ser cristiano). Además, hablaba con toda perfección el rumano, el húngaro y el turco, pudiendo defenderse también en griego y en latín. (Y para quienes les pueda interesar: en rumano, turco y húngaro Vlad tenía "pronunciación nativa").
► Este "sabio" príncipe medieval fue el asesino (o ajusticiador, si se quiere) de unas 40 000 personas, una quinta parte de la población rumana de la época. (Más o menos la misma proporción de almas que el cólera se llevó durante la gesta costarricense de 1856-57). Su justificación fue sencilla: "Si destruyo a mis enemigos y no mato a sus mujeres e hijos, sería como el campesino que corta la mala yerba pero deja las raíces intactas. Al año siguiente tendría que cortar todo de nuevo".
Los coautores, Rand McNally y Radu Florescu, profesores estadounidenses, y conocidos en los pasillos del Boston College como los "profesores del terror" han tenido gran éxito con este trabajo que les llevó años en preparar. (También en parte debido al profesor rumano Matei Cazacu, quien no pudo ser incluido como coautor por las majaderías paranoicas y pequeñeces intelectuales del gobierno comunista de Rumania).

Los profesores Raymond T. McNally y Radu Florescu. (Atención: no se trata de un fotograma de los estudios Hammer. Los señores tienen esta pinta en la vida real). El primero es nieto de famoso cartógrafo homónimo y fundador de un pequeño pueblo en el sur de California llamado La Mirada; mientras que el segundo es descendiente de un boyardo (noble) enemigo de Vlad Drácula.


El monasterio insular de Snagov, donde reposan los restos mortales de Vlad Drácula.

Finalmente: ¡A leer, a leer que el mundo se va a acabar! Estos libros (en inglés y en español) así como el trabajo también enorme del profesor Cazacu titulado Vlad III el Empalador se pueden encontrar en Amazon y Barnes & Noble. ¡Buena cacería!

martes, febrero 22, 2011

LET ME IN: o la progresiva "asepsia" de una obra de arte


 Afiche de la película sueca.

Alerta: Contiene ahueva-tandas (spoilers).

John Ajvide Lindqvist ha publicado su primera novela en 2004, a los 36 años. Antes de eso, se dedicaba a la comedia de monólogo y a la magia profesional. También afirma haber hecho de adolescente  magia callejera para los turistas de Estocolmo.

Portada de una de las ediciones estadounidenses del libro.

Acompañado por el mismo duende de principiante que cobijó a Reinaldo Arenas y a John Kennedy Toole, la obra de Lindqvist ha generado ventas inmensas y traducciones a varios idiomas -inclusive el nuestro- no solo por los eficientes medios de difusión y la buena estrella que han acompañado al autor, sino también por la alta calidad de su trabajo. El título en sueco, Låt den rätte komma in, se traduce, más o menos, a Deja que (la persona correcta) entre. Claro, los traductores han preferido una forma más sintética y elegante para la novela. En inglés se ha llamado Let The Right One In (el libro) y Let Me In (el refrito cinemático yanqui). En español, tanto las distribuidoras de películas como las traducciones del libro han optado por el más sucinto Déjame entrar.

Lo que es interesante de la novela de Lindqvist, además de que está muy bien escrita, es la cantidad de subgéneros y subtemas que hacen su aparición en el texto. La base es una historia de amor entre púberes, pero pronto entran en escena el misterio, el retrato psicológico, el comentario social, la trama policíaca y finalmente el horror. También entran los temas comunes a mucha literatura contemporánea: la soledad, la delincuencia juvenil, el alcoholismo y el abandono. Todo esto expresado en las variables vidas de unos doce perosnajes muy bien retratados. Es decir, no es una novelita de vampiros y listo, "vamonós". Hay comentario social y muy serio; tan serio que las versiones cinematográficas de la novela han dejado por fuera asuntos vitales en la obra original como el alcoholismo, la pedofilia y la homosexualidad.

En la versión fílmica sueca, Tommy el ladrón, vecino y amigo del protagonista, ya no aparece, por lo que es necesario recortar el papel y la participación de otros pesronajes. Un misántropo amante de los gatos  llamado Gösta también pasa a segundo plano, mientras que la pandilla de los alcohólicos pensionados tiene un rol más que modesto.

Portada del DVD en español.

Pero el acabose llega con el refrito yanqui de la película sueca. Tommy, Gösta y la pandilla de alcohólicos pueden desaparecer o disminuirse sin que la obra suufra demasiado por ello. Pero cuando desaparece el papá del protagonista; cuando Lacke y Virginia son reducidos a sombras de entre el telón; cuando la mamá es solo un dibujo en proceso de divorcio y Stefan, el novio de la madre también hace mutis total, entonces quedamos en una cinta donde solo hay tres o cuatro personajes de rango. Nada malo, si es que la psique de estos cuatro individuos se va a explorar a fondo. Pero The-Hollywood-Horror-Department, ya se sabe, es un mundo acéfalo, o cuando menos altamente oligofréncio.

Afiche del refrito estadounidense.

Mientras el libro tiene todas las virtudes que hemos señalado arriba, la cinta sueca es todavía un inteligente retrato de Óskar y Eli, un niño solitario y confundido y una vampirita que resulta ser vampirito. Ambos se unen para defenderse de un mundo hostil donde Óskar es constantemente agredido por un grupo de matones escolares y Eli, niño emasculado y luego vampirizado, está en constante peligro de morir en manos de un mundo adulto perverso. Óskar se enfrenta a una doble ordalía para "ser feliz": debe aceptar que su novia es una vampira y luego debe aceptar que dicha vampira es un vampiro. Y Eli (Elías) tampoco dormita en un lecho de rosas; ha debido hacerse amigo de pedófilos para que lo protejan y así poder sobrevivir, pero dicha protección es molesta y con frecuencia hasta peligrosa. Su amor por Óskar lo obliga a prescindir de dichos "ayudantes" y ahora solo se tendrán el uno al otro para cuidarse.

La cinta sueca -hemos dicho- insinúa con tacto algunas de estas cosas, pero la película gringa, manejada por el espíritu de Mammón, saca todo aquella que le pueda inhibir distribución a públicos de todas las edades, y a cambio de eso, le mete más chorros de sangre, heridas más profundas, decapitaciones más gráficas y mentalidades más enfermas. Los matones de la escuela de Óskar son niños groseros y sádicos; dignos de que se les dé una buena paliza, pero los matoncillos gringos, especialmente Kenny, su líder, ya rayan en la psicopatía de alta tensión violinística.

 "The bloodier the better" parece ser la consigna de Hollywood.

En resumen: si usted quiere ver una buena película yanqui de horror, perturbadora y sangrienta, le recomiendo Let Me In. Pero si usted quiere ver una película de amor, de niños y de vampiros, triste y llena de sensibilidad le recomiendo el filme sueco  Låt den rätte komma in. Y finalmente, si lo que quiere es leerse una buena novela que incorpore todo lo anterior dentro del contexto de un excelente bocado literario con profundidad social y valentía, entonces debería leerse la novela Déjame entrar/Let Me In/Let the Right one in/Låt den rätte komma in.

Es importante tomar en cuenta que esta nota no pretende resolver la querella bizantina de si el cine o la literatura es una mejor forma de arte. ¡Vaya estupidez! Las manzanas son tan ricas como los bananos pero ambas son cosas diferentes. Lo que sí queda en claro con Déjame entrar es que las dos VERSIONES  cinematográficas no pudieron superar el trabajo  literario original. Y tampoco creo que quisieran hacerlo ni que ese fuera su deber. Si son medios diferentes son perspectivas diferentes y basta. La única comparación válida sería entre las dos películas que de manera muy sincera retratan de pies a cabeza las culturas de las que provienen. Yo me quedo con la sueca, pero la gringa también tiene lo suyo.


Cool! More blood and little girls! Yummy!

La Mirada
20 de febrero de 2011.

domingo, febrero 06, 2011

CINEFILIA I: Enero, 2011.

 Travolta y Jackson en una escena de Pulp Fiction.

Se advierte sin ningún empacho que no le estamos robando el mandado a William Venegas ni a ningún otro crítico de cine, sea rapaz o sea modosito. Lo nuestro es la literatura. Y aquí comentamos cine como instrumento ancilar a nuestros afectos literarios. A fin de cuentas, todos tenemos derecho a opinar sobre nuestros amiguitos invisibles, llámense Jesús o La Virgen de Los Ángeles. Mi Santísima Trinidad son La Literatura, el Cinearte, y La Música Clásica. (Raro llamarle "clásica" a algo que se sigue produciendo en este mismo momento). Y bueno, esta trinidad nos afecta profundamente la vida psíquica y espiritual, de ahí (para nosotros) su naturaleza francamente religiosa.
Comentaremos en estos breves ataques de cienfilia lo que vamos viendo mes a mes. Algunas son pelis que nunca hemos visto, otras las seguimos viendo hasta el cansancio.



1. PULP FICTION - Quentin Tarantino (1994).
[8 de enero]
La ví en la pantalla grande en 1994 y salí del cine medio drogado. La cinta no se ha empezado a desgastar. Sigue tan fresca como siempre. Las actuaciones de Jackson y Travolta, muy bien. El guión, una obra maestra.



2. ARIA - Godard, Russell, et al. (1987).
[14 de enero]
Bella cinta de diez clips de ópera con historia creadas por diez directores; entre ellos Jean-Luc Godard, Ken Russel, Derek Jarman y otros.  La ví en el 90 en casa de un amigo gringo en Cincinnati. Cuesta expresar lo que me encantó entonces, pero hoy, ahora ya se siente levemente ingenua. Con todo y todo: confite para la vista y para los oídos.



3. NOSFERATU: PHANTOM DER NACHT - W. Herzog (1979).
[19 de enero]
Una versión altamente lírica y onírica de la obra de Murnau.  Segunda vez que la veo porque gracias a Amazon ya está entre mis tiliches. Esta cinta es un mentís rotundo a quienes piensan que una película fantástica necesita de XF de alta tecnología y de un presupuesto multimillonario. La actuación triste, cínica o enfermiza pero siempre genial de Klaus Kinski es un plus irrepetible. Podría verla mil veces más. Las escenas de la plaga en la ciudad están entre las imágenes más memorables del gran cine.



4. AGUIRRE: LA IRA DE DIOS. W. Herzog (1972).
[19 de enero]
La obsesión se torna en ira demencial. Una película que hoy consideraríamos "softcore" en cuanto a violencia; sin embargo, la furia y la obsesión interiorizada están en cada gesto del imperioso Aguirre. Hay también un par de güilas muy bonitas, para les ginélatras impenitentes, aunque nada de desnudos. De nuevo, el loco de Kinski nos da una actuación afliligranada, casi kitsch, pero siempre magistral. (Ya voy entendiendo quién es el padre artístico de Johnny Depp).

Me invitaron a verla hacia 1980, pero no sé qué payasada me detuvo y no fui al cine con los compas. Craso error que por fin he corergido. Y seguiré corrigiendo.

sábado, julio 24, 2010

CRÓNICAS DE LES VAMPIRES: Belles, violentes, y casi inmortales.

Dicen que les vampires son belles e inmortales.

Les hay muy antigües e insaciables.

Como también muy jóvenes y confundides.

Algunes son violentísimes y muy peligroses.

Mientras que otres son débiles e insegures.

Algunes hacen temblar la Tierra con el solo recuerdo de su nombre.

Mientras que otres solo dan lástima.

O incluso un poco de risa.

Queremos saber tanto de elles. Por ejemplo, ¿de dónde proviene la extraña belleza de sus ojos?

¿Y cómo será la regla de una vampira? ¿Será poquito o mucho? ¿Se reunirán sus amigues a la hora de este picnic?

Y si son hombres... ¿serán sexualmente activos?

¿O pasivos?

¿Serán todes gay?

¿O solo algunes de elles?

¿Chuparán todes sangre? ¿O solo les más perverses? (¿O les hambrientes?) Sanguis vinus est! Sanguis vita est!

Queremos saber tanto de les vampires. Por ejemplo. ¿Por qué cambian de color sus ojos cuando van a atacar?

¿Por qué tantes de elles se dedican al rock y no a la música reguetón?

¿Por qué les vampires son casi siempre muy hermoses?

¿Y por qué putas siempre que nos ven parecen estar viendo el menú de Casapasta.
 Y además, ¿será cierto que se enamoran?

Porque, ¿por qué será que a algunos nos enamoran tanto?

¿Por qué será que yo no puedo vivir sin elles en mi vida? Sin importar el precio que se pague.

Y finalmente saber.... por qué les encuentro tan salvajemente angelicales....

viernes, abril 24, 2009

EL LIBRO DE LILIT Y DE LOS PERROS ASIRIOS


LETANÍA A LILIT

Lilit señora de la noche
Amante de Caín y esposa de Adán
Madre infecta de todos los lilim

Primera entre las vampiresas
Madre nutricia y
Diosa en el viento
Alas dulces de murciélago

Oh, bella Lilit,
Paria ejemplar y sucia
Sirvienta de la Diosa Madre y
Enemiga de los hombres
Demonio infanticida
Némesis de las nupcias
Amante dilecta de los hombres y
Bebedora
de todo el semen de la tierra

Verdugo de los primogénitos
Lamia nocturna
Diosa Hécate y Diosa Luna
Dueña de todos los bosques negros

Señora del Mar Rojo y
Señora de toda la sangre
Meretriz de los perros asirios

Madre de los saturnales
Madre de los vientos huracanados
Negrísima sombra del día

Oh, Lilit, mujer fatal y ánima fracta
Dueña de sueños y pesadillas
Cáliz de toda la sangre
Colmillo iracundo de los lobos hambrientos

Gran señora de las torturas
Reina de mi noche
Droga del tiempo y asfixia del día
Madre tan imprudente
Madre tan afectuosa
Madre homicida

Flor de los crepúsculos y
Ninfa del bosque
Nanna iracunda y poderosa
Tiamat de las aguas furibundas y
Monstruo de los mares perdidos

Tú, Lilit,
Ishtar en los altares de lirio
Señora de todas las cosas
Enemiga de Eva la esclava
Enemiga del fétido rex mundi
Enemiga del Padre Judío Solopoderoso

Gran duquesa de las asesinas
Dueña de las estrellas
Principio de Venus
Fuerza de Marte y
La noche en Urano
Princesa de la Luna Negra
Señora y reina de los vampiros

Madre impúdica
Madre pudorosa
Madre de la muerte
Madre de los hombres
Madre de las hembras
Madre de todas las madres

Madre insignia pavorosa
Reina de todo lo que fluye, se mueve, respira,
Reina de las sombras y gran dama de la Luz
Lilit impertérrita,
Crista mía,
¡Bendíceme, señora,
con la sangre de tus pechos
Y bautízame,
Oh, Lilit,
con la dulce ambrosía de tu pus!

Tomado del grimorio EL LIBRO DE LILIT Y DE LOS PERROS ASIRIOS, Barcelona, 1937. Autor no consignado.

miércoles, abril 30, 2008

LOS VAMPIROS: sin fecha de vencimiento


Se empezó a usar hace más o menos trescientos años en los Balcanes. Su origen es griego, pero todos creemos que es rumano. ¿De qué se trata? De una palabra. Una palabra que se constituye, como toda palabra, en los Legos, los ladrillitos que van construyendo el pensamiento hasta que ese mismo término ya no puede contener la reacción neuronal en cadena que él misma ha desatado.

Nuestra amiga está formada de la raíz griega nos(o)- (enfermedad, plaga) y la terminación phore o phoro, (portador, transmisor, quien lleva). Por tanto, nosophore es quien porta o transmite una enfermedad. Obviamente, su uso es un cultismo tipo latinazo, pero de alguna manera se escapó de los estudios y los laboratorios alquímicos de los sabios de la época y empezó a dar vueltas por Valaquia, Serbia, Croacia, Hungría y Transilvania. Durante estos viajes, a veces a pie, a veces en la sangre, la piel o el aliento de un huésped, se fue transformando hasta que las lenguas eslavas le cambiaron el modo de andar. La coqueta se puso el nombre de Nosufur atu (probablemente para sonar a nombre de princesa egipcia) y finalmente llegó a la madurez como NOSFERATU, una palabra que ningún idioma reconoce como suya, pero que todos usan.

El pueblo se servía y se sigue sirviendo de ella para definir a cualquier portador de plagas, incluso los vampiros, ya que, más que un miembro de la nobleza, de conversación elegante, mirada hipnótica y capa negra, el nosferatu del pueblo era cualquier hediondo (dicho literalmente) que había muerto pero seguía infestando a los vivos. Así, nosferatus eran los vampiros, los tisícos, los hepatíticos, los rabiosos, los leprosos, los gonorreicos, los engripados, los sifilíticos, y todos aquellos que transmitieran enfermedades sin saberse cómo ocurría.

La entrada de la palabra en la elegante sociedad de la Europa occidental se dio (según The Vampire Book [1]) en tres etapas. Primero una dama de nombre Emily Gerald publicó sus andanzas por la Europa “salvaje” con el bello título de The Land Beyond the Forest, (1885) y dijo que los campesinos rumanos no podían hablar sin decir “nosferatu” más o menos cada tres o cuatro oraciones [2]. Segundo, Bram Stoker se alimentó mucho del libro de Gerald y también usó el terminito, aunque no abusó de él. Pero quien sí lo usó decisivamente fue una película alemana de 1922 llamada Nosferatu, una sinfonía de terror. Este título se usó para evadir problemas de copyright con la viuda de Bram Stoker, pero el asunto no les salió bien. La señora Stoker impuso una demanda, la ganó y la película se transformó en un murciélaguito asustado. No fue presentada al público sino hasta 50 años después. Pero lo que sí fue un éxito rotundo fue la palabra. Desde entonces nosferatu significa vampiro y nadie lo pone en duda.

Sin embargo, hay una gran ironía en todo esto. Aunque Emily Gerald no mintió al decir que los rumanos usaban el término constantemente, se equivocó, como ya vimos, al asumir que era parte oficial de la lengua rumana. El afianzamiento del error lo podemos encontrar quizás en la naturaleza de las lenguas latinas, de la que el rumano es parte. Tan latino es este idioma que la palabra española “casa” en rumano se dice “casa”; “cinema” se dice “cinema”, y así sucesivamente; mientras que los pronombres “tu”, “noi” y “voi” se dicen igual tanto en rumano como en italiano. Y obviando la tilde, nos encontramos que “tu” es lo mismo en español, italiano, rumano, portugués y francés, como lo fue en latín, la lengua madre.

Debido a estas semejanzas en vocabulario, no nos ha sido difícil caer en el error de creer que “no-sferatu” sea una palabra latina. Nos recuerda a no expirado en español, non spirato en italiano y non expiré en lengua francesa. De hecho, en la pésima pero simpática película italiana Nosferatu a Venezia, de Augusto Caminito, se trata de horrorizar al espectador ―ya sin éxito alguno― usando tanto las particularidades faciales de Klaus Kinski como el nombre nosferatu, explicando falsamente que este último significa non spirato.

Ya ninguno de los dos produce insomnio: ni la cara de Kinski ni la palabra nosferatu. Pero debemos confesar, sin embargo, que hay una diferencia clave entre ambos. Mientras Kinski sale de la escena vampírica y deja a su hermosa hija como relevo, la palabra nosferatu toma un cariz de contracultura y de erotismo un tanto “heavy”. El nosferatu ya no solo mata con los incisivos. Ahora lo hace también con objetos punzocortantes y con una vocación sadomasoquista muy pertinaz. Además ―nuevo elemento vital― usa drogas de todo tipo, y se envuelve en un desenfreno musical más penetrante que los viejos colmillos de Bela Lugosi o Christopher Lee. De hecho, el nuevo nosferatu solo se distingue del violentísimo hombre lobo en que el licántropo solo descuartiza, mientras el nosferatu también tortura psicológicamente y se emborracha a punta de coctelitos de sangre. Sin embargo, y a pesar nuestro, hemos caído en una contradicción obvia: Puesto que el hombre lobo también transmite su “enfermedad” con solo morder a su víctima, etimológicamente resulta ser otra variedad de nosferatu.

Pero volvamos al nosferatu-vampiro.

Lestat, de Anne Rice es un nosferatu. Nothing y Zillah de Poppy Z. Brite son nosferatus. Todo en torno a sus vidas deviene en sangre, sexo (mejor dicho, plurisexualidad) drogas, incesto, satanismo y rock ´n roll. El nosferatu, entonces, es un tipo o una femme fatal que está muy al día en sus actividades. Diríamos, un nuevo tipo de Dionisos.

Pero todo símbolo glorioso termina por desgastarse. Porque un perro con sarna es técnicamente un nosferatu. Una vaca con el mal de las vacas locas es técnicamente una nosferatu. Y hasta un chompipe con la gripe aviaria puede ser un nosferatu.

Lo único que nos queda es refugiarnos en la casi-muerte del anonimato para seguir siendo un vampiro de verdad.

Por cierto, ¿por qué los anglosajones no utilizan el término non-expired? Porque esa forma, de origen franco-latina, en inglés suena a contrato comercial o, peor aún, a algo que se encuentra en el estante de un supermercado. Dichosamente para ellos, todavía cuentan también con sus antiguas formas germánicas, y pueden decir undead. Sería una auténtica pesadilla para cualquier escritor de lengua inglesa tener que decir algo como: The victim was brutally attacked by a "non-expired".

Eso solo le podría gustar a alguien como Steven Spielberg.


Alexánder Obando
San Juan del Murciélago,
30 de abril de 2008.

[1] Subtitulado The Encyclopedia of the Undead, mostrando a claras luces lo pegajosa que es la palabrita. ( J. Gordon Melton. Visible Ink Press, Detroit, EE.UU., 1994).
[2] Hemos consultado cuatro diccionarios de la lengua española, un de griego-inglés, uno de francés-español, tres de italiano-español y el sitio web http://www.dictionary.4romania.com/, y en ninguno aparece la palabra nosferatu.