¡Apesta!
Cenizas de Ornitorrinco, uno de los blogs menos conspicuos pero más interesantes de nuestra bloguesfera, ha decidido cuestionar este asunto de la bloguería en tanto espacio para la "crítica literaria".
Generalmente tiene opiniones muy sólidas y bien fundamentadas, lo que hace de su espacio un sitio agradable para detenerse un rato mientras uno se toma un café frente a la pantalla. Pero lo que ha dicho en su artículo (¿o crítica literaria?) titulada ¿Una crítica de la crítica de los blogs literarios ticos? no parece rimar con ciertas realidades que yo daba por sentadas y evidentes en sí mismas.
Primero afirma que la bloguería (que rima con playería y putería) ha florecido bastante en la Costa Rica de los últimos años. Hace notar que eso es bueno y de inmediato cuestiona la óptica de un bloguero que se muestra incómodo ante tal florecimiento. Me uno a esa satisfacción del Ornitorrinco ante el hecho de tener más blogs y más información que antes. Eso no puede ser "malo" en sí mismo.
Pero hasta ahí llega la luna de miel.
Alfonso Chase
Afirma de seguido que quienes hacemos "crítica literaria" damos nuestras conclusiones sin exponer la forma en que llegamos a dichas conclusiones. Algo así como poner la respuesta correcta (o incorrecta) en el examen de mate sin desarrollar el problema; esa maña de algunos sabiondillos que tanto enferma a los profesores de matemática.
Agrega a lo anterior que Hay un abuso de la crítica periodística y de los juicios de valor y casi ninguna aparición de crítica sustentada en herramientas teóricas... es decir, nos acusa de ser poco profesionales en cuanto críticos literarios. Y lo decora diciendo que no somos capaces de mantener esas afirmaciones más allá de su [nuestra] propia subjetividad. También toca el tema de los libros que no tocamos y termina adicionando que nos mueve el culto a la personalidad y que, o somos escritores ya publicados, o que tenemos guardado bajo la almohada ese libro que será la nueva bomba atómica literaria que barrerá con toda Costa Rica, (al menos según nosotros).
Guillermo Barquero
Debo decir que estas afirmaciones me sorprenden un poco porque ponen el pensamiento del Ornitorrinco a la altura del que piensa que hay demasiados blogs, es decir, interpretan mal los signos de la bloguesfera.
"Blog", ya todos sabemos, viene de web log, es decir bitácora de la red. y una bitácora es un texto donde se anotan los acontecimientos con cierta periodicidad. Pero log también es journal o diary, dos términos muy comunes en inglés para indicar aquel espacio donde escribimos nuestras ideas, nuestras impresiones y nuestros sentimientos. Así el log no solo es una serie de notas muy serias y muy científicas al estilo del joven Charles Darwin. También es el espacio donde la gente celebra y expresa tanto alegrías como temores. Valga decir, un diario en el sentido más prosaico de la palabra.

Catalina Murillo
Y blog literario. Bueno, el adjetivo puede ser desorientador para algunos. Pero literatura significa un arte, un oficio antes de significar una disciplina a ser estudiada por teóricos. Por eso blog literario me parece un concepto sano y agradable. Porque es, ante todo, un espacio donde el interés principal es la literatura como arte, como deleite, como gozo y como decepción. Todo esto antes que disfrutarla como desmenuce teórico.
Aclaremos que no estamos afirmando que los blogs son necesariamente subjetivos por naturaleza, pero sí lo pueden ser por definición. Un blog puede ser una aproximación sentimental a la literatura o pueden ser a clockwork device; una especie de tarima técnica para exponer toda su objetividad epistemológica. Y todo lo que resulte queda a juicio del bloguero. Muy distinto sería si el comentario bloguero fuese destinado a una revista académica especializada. Es decir, son bitácoras y no "papers" para la universidad.
Eunice Odio
Luego está ese terrible factor X que permea toda tarea humana: la gente.
Hay blogueros patéticos, blogueros simpáticos y blogueros geniales. Los hay muy interesantes, desmesuradamente aburridos y también fascinantes. En este sentido el mismo Ornitorrinco es un bloguero muy ameno, indistintamente de que su espacio sea visitado con frecuencia o no.
Y en esta misma línea de la gente podemos hablar de filólogos y otros teóricos. Hay filólogos para todo presupuesto mental. Están Alexánder Sánchez, Esteban Ureña y Manuel Picado por un lado, y por otro están Peggy von Mayer y Laureano Albán... ¡El lector escoge!
Es natural que un bloguero de formación teórica como Ornitorrinco jale para los de su especie y yo para los míos. Pero lo que no es natural es desautorizar la labor de uno u otro. Juan Murillo, Guillermo Barquero y Catalina Murillo no poseen (hasta donde sé) formación como filólogos, y sin embargo, su cultura general y conocimiento sobre literatura los lleva a crear reseñes y críticas que no solo son orientadoras para los demás sino a veces, incluso, muy inspiradas. ¿Apología de cierto subjetivismo? Quizás. Pero prefiero quedarme con "subjetivos" talentosos y muy bien informados que con filólogos salidos de las fábricas universitarias sin siquiera tener la vocación por la lectura.
Joaquín Gutiérrez
Además, si los escritores no estamos calificados para hablar de literatura entonces deberíamos también censurar a esos excelsos autores que, "sin autorización oficial", se han dedicado a la crítica literaria. La primera patada, entonces, iría para Jorge Luis Borges y la última, bajando hasta el fondo de la cadena alimenticia, sería para nosotros los escritores de Costa Rica. Pero bueno, Ornitorrinco no nos dice que seamos teóricos sino que critiquemos como teóricos. Esa debe ser para él una diferencia fundamental.
Por último, propongo un experimento. ¿Qué tal si los escritores (ya publicados o los que todavía calientan la bomba literaria en la casa) nos hacemos a un lado y les cedemos las autopistas de la bloguesfera a los académicos y clones de académicos? ¿Cuánto espacio virtual podrían ocupar estos profesionales? ¿Cuánto tiempo mantendrían blogs literarios como Dios y Ornitorrinco mandan? Y por último, ¿cuánta emoción y placer le pondrían a la cosa? ¿O es que no se han enterado de la emoción que subyace en las palabras tecleadas por Warren Ulloa cuando habla de literatura? ¿O no han percibido la vasta biblioteca ya leída que se asoma en los comentarios de Guillermo Barquero? ¿O el apolíneo justo medio en las palabras de Catalina Murillo o su homónimo Juan?... Sí, puede que esté a favor del comentario "impresionista", mientras esté en manos de autores como estos.
Carlos Cortés
¿Y será acaso que desprecio a los filólogos? ¡Para nada! Algunos son grandes amigos míos... y otros... bueno... ¡hasta alguna que otra cosa especial hemos compartidoo!
Y en cuanto al Ornitorrinco, pues nos hemos conocido alguna vez por intermediación precisamente de un filólogo que tenemos como amigo común. Me pareció una persona interesante y muy inteligente. Ojalá pueda conservar su amistad pese a lo aquí dicho. Pero es que me pasó lo mismo que él confiesa al final de su entrada: "El hígado pudo más".
Uriel Quesada
__________________________________________NOTA 1:
Alguna vez, un profesor de filología en la UCR (gay, simpático y mayorzón) dijo que no le mostraba mi novela (El más violento paraíso) a sus alumnos porque yo insultaba en dicho trabajo a un colega suyo, y que él se sentía obligado a la lealtad para con su colega. Ese fue entonces el criterio de selección de este profesor para no introducir mi texto a sus estudiantes. Menciono esto también por si alguien cree que un título universitario te otorga automáticamente el don de la imparcialidad profesional.
Y no puedo cerrar la historia sin antes agradecerle a muchos otros docentes de la UCR las bondades que han mostrado para con mi trabajo. No los menciono por nombre, pero ellos saben quienes son.
NOTA 2:
En algo más estoy totalmente de acuerdo con Ornitorrinco: hay algunos blogs de escritores (o futuras bombas literarias) ¡QUE REALMENTE APESTAN! pero, claro, nadie nos puede negar el derecho a existir como blogueros.










