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martes, septiembre 14, 2010

EL ZEPPELIN SILENCIOSO (parte 3)

Luis Chaves y Alexánder Obando (orden usual).

Luis Chaves nos da la tercera entrega de su crónica sobre este servidor. Las dos primeras partes se pueden encontar en 89decibeles y en Fusil de Chispas.

viernes, agosto 20, 2010

LUIS CHAVES: Remembranza sobre Felipe Granados y Alexánder Obando

Invierno del 2008 en la casa de César Maurel. (De izq. a der.) María Morales, Beatriz Fernández, Alexánder Obando, Luis Chaves y Paula Piedra.
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Otro año malo, de Luis Chaves, publicado en Fusil de chispas. Es la segunda parte de El zepelín silencioso, pubicado anteriormente en 89decibeles.

 Felipe Granados lee el capítulo 62 de El más violento paraíso. A su derecha, Ruddy Chinchilla.

martes, junio 15, 2010

LUIS CHAVES Y MAURICIO MOLINA COMENTAN "ÁNGELES PARA SUICIDAS"

Luis Chaves cuenta aspectos secretos de la bohemia literaria tica.

Este jueves 10 de junio de 2010, los poetas Luis Chaves y Mauricio Molina presentaron el libro ÁNGELES PARA SUICIDAS de Alexánder Obando. La actividad fue convocada por la Editorial Arboleda y el Centro Cultural de la Embajada de Chile en Costa Rica. El presentador general fue el Sr. Leonardo Villegas, poeta y director de la Editorial Arboleda, quien además leyó la ponencia de Mauricio Molina al estar este fuera de Costa Rica en la fecha citada.

Alexánder Obando se esfuerza en leer algunos de sus poemas. Leo presta atención y Luis... ¿dormita?

L.A. para suicidas: por Mauricio Molina

Despierto en un agujero que da vueltas en la tierra. Voy cayendo y me doy cuenta que esto definitivamente no puede ser Kansas. Sin arcoíris ni campos de maíz. No será tampoco Calcuta o Kalicata.

He tenido que releer el libro de Alexánder Obando, un libro oscuro que ha venido revoloteando como un pedazo de papel en un tornado. Miro dentro del libro y sé que estoy perdido. Miro fuera del libro y sé que estoy perdido. Debo decir algo, quizás, pero solo tengo 2 cosas más que agregar a lo que año tras año vengo comentando sobre el libro. Dos cosas, una personal, y la otra que se refiere a un ámbito más literario. Lo primero, lo personal, es que este libro resume una parte importante de la vida de algunas personas, de los poetas del “Eunice”, de gentes como Esteban Ureña, como Meritxell Serrano, como Julio Acuña, como yo mismo. Ha sido quizás la trampa de un genio maligno en el reino de Oz, que algunos no estemos presentes en este momento. Pero sí estuvimos cuando el libro fue escrito y reescrito antes como un gran “hotel de puerta” o “garganta amarilla”; cuando fue pensado, cuando no fue publicado también gracias a las sucias manos de los mentirosos. He visto antes la nieve pero me doy cuenta que hoy no estoy donde debiera estar.

De todos modos, con el poemario queda claro que Obando siempre fue también un mentiroso. Porque él nunca estuvo entre los brazos de la loca de su amiga, con los muslos abiertos a la noche como esporas; porque los senos no eran de Meritxell y la identidad de la Sra. Butterfly siempre fue dudosa. Sin embargo, eso no importa, la literatura es ella misma una gran mentira, y de todos modos siempre dormiste con ella, siempre dormiste con ellos.

Este tornado que se refleja en el espejo. Estos cangrejos que vuelan fuera del mar como dioses de arena que saltan entre los pensamientos de Ariel y Calibán.

Me doy también cuenta de que por allí también pasaron muchos poemas que se llevó el viento, que llegaron nuevos a ese maelstrom que hoy tenemos en nuestras manos. Pero la otra cosa que debía decir, la que corresponde a un mundo digamos menos personal y más literario, si es que se me permite hablar así, es que es este un libro importante. Importante en términos de una generación, de una sensibilidad, en términos de lo que ha sido la literatura en CR a finales del siglo XX. L.A. para suicidas es un hito finisecular. No digo que es un buen libro, pienso que es un gran libro que devuelve a Obando al lugar que debe tener en el corazón de la producción literaria de la época, como uno de los autores más influyentes y menos publicados (hablo en poesía). Pero eso es una apreciación que no puedo hacer desde un distanciamiento, ese juicio le tocará a otros. Lo indudable es la reminiscencia, la vibración que “siendo uno con la noche” Obando ha causado en docenas de poetas nacidos en los últimos 30 años.

Una vez dije que las cosas siempre regresan al final del año para morir. Vuelven no solo con el año, sino con cada siglo o cada noche. Una vez Obando se fue a La Mirada, una vez abandonó la poesía. Una vez dejó a sus amigos como un animal que lejos de arrastrarse quiso volar.

Así las cosas vuelven a su sitio, yo al Kansas City de la mente, Obando a la poesía y a sus mil y 3 amantes: a los días de lluvia, a todos ellos, siempre con ellos.

Mauricio Molina
10 de junio de 2010.

Breve conversatorio con el público.

Tras la presentación de Mauricio Molina, leída, como ya dijimos, por el poeta Leonardo Villegas, Luis Chaves leyó un texto sui géneris donde enfatizó más aspectos de la vida del autor que de su poesía, al sentir Chaves que más exégesis ya sería reduntante.

 
El torturado público se comportó con hidalguía en medio de nuestra perorata. Logramos identificar a algunos de estos pobres sufrientes.


El zeppelin silencioso: por Luis Chaves

1. 

Esta noche concluye así: Álex bajándose de un pickup Fiat Fiorino negro, a pocos minutos de las 4 de la madrugada, debajo de un aguacero bíblico, en la autopista Braulio Carrillo, lisiado por el alcohol, describiendo una trayectoria elíptica desde el carro hasta el borde del mini guindo donde lo perdemos de vista Carlos Aguilar y yo.

Con un mínimo de honestidad, nadie podría decir que fue un final sorpresivo para aquella velada que había empezado en la casa de Joaquín Rodríguez del Paso, que es pintor aunque su nombre diga que es duque o conde. No recuerdo el motivo de la fiesta en la casa esquinera de Quincho en Barrio Amón, detrás de la Casa Amarilla. Pero a eso de las 9 de la noche ya habían llegado los elementos que si la naturaleza fuera sabia como dicen vivirían separados por continentes.

Recuerdo que varias paredes eran de ese verde de aceite de lugares como las Cabinas San Isidro en el Puerto. Recuerdo que todos estábamos sentados en sillas de diferentes juegos de comedor, cerca de una hielera en la que flotaban cervezas que cada tanto sacábamos con la delicadeza y cariño de quien saca un corazón para un auto-transplante. Recuerdo que María le decía a Álex (menos canoso entonces) que él era nuestro Reinaldo Arenas y que todos decíamos que sí, que tenía razón. Aunque pensándolo bien, era nuestro Reinaldo Arenas en el cuerpo de Lezama Lima.

Todos hablábamos a gritos, montándonos a codazos sobre frases de los otros, decíamos cosas geniales que se desintegraban antes de tocar piso, nos reíamos o mejor dicho, nos cagábamos de risa y sacábamos los órganos de transplante de la hielera y, sin que nadie los hubiera llamado, afuera de la casa los Datsun de los dealers daban vueltas como tiburones, atraídos por el olor a sangre. No hablaré por los demás, pero yo salí a toparlos. Y sin traje de buzo.

Una cosa llevó a la otra, la noche se hacía más noche y de pronto cada quien fue buscando su rincón o su víctima o las dos cosas. El grupo se fue desgranando, alguien abrió la puerta, estiró el brazo y se montó en uno de los Datsun creyendo que era un taxi y no supimos nada hasta una semana después. Otros terminaron mandándose a la mierda para siempre pero a esos los vimos juntos de nuevo incluso antes de que apareciera el que se equivocó de taxi.

Hay un fade a negro y luego no sé por qué, ni mucho menos cómo, estamos Álex, Carlos Aguilar y yo caminando por los trillos voluntariamente mal iluminados de El Pueblo, buscando un bar donde seguir la conversación que, en eso estábamos de acuerdo, todavía no habíamos terminado. Creo que entramos primero al bar de un karateka o taekondista, y que luego, cuando cerraron ese, nos pasamos a uno que tenía, en la barra, unos bancos bastante altos. Carlos y yo nos subimos haciendo grada en un pretil debajo de la barra. No tengo idea de cómo lo logró Álex. De lo que sí me acuerdo es de que los dejé solos un toque mientras iba al baño a hacer trampa y cuando volví, primero cegado por el cambio de luz de semi-iluminado afuera a oscuro-cueva adentro, vi un bulto gigante en el suelo. Un segundo después, ya acostumbradas las pupilas, vi que se trataba de dos bultos. Álex se había caído del banco, de espalda, en bloque, sin reaccionar. Y Carlos, doblado en el piso, intentaba levantarlo.

Me sumé y de pronto, vistos desde afuera, éramos tres masas oscuras moviéndose torpemente, tratando de incorporarse, de caminar nuevamente en dos patas. Ayudados de pésima gana por el bartender, volvimos a ser homínidos. Sobra decir que nos echaron del bar y que, ya en el parqueo, tuvimos que aceptar que lo único que nos quedaba era irnos para la casa. 

Pero eso era más fácil decirlo que hacerlo. Ya dije que era un Fiat Fiorino, un pickup. En esa cabina nos metimos a la fuerza los tres, mientras empezaban a caer las primeras gotas de lo que tuvo que haber sido unos de los peores aguaceros de la década. Yo iba al volante, Carlos literalmente en el freno de mano y Álex en el asiento del copiloto. Cuando arrancamos, llovía ya como por venganza y no podíamos abrir las ventanas. Aquel carro no contaba con la comodidad lujosa del ventilador, ni qué decir aire acondicionado. En dos segundos se empañó el parabrisas o por lo menos así veíamos los tres. ¿Vos ves algo? / No, ¿vos? / Tampoco / Ok, vamonós.

Así, en aquel país pre-ley de tránsito, salimos rumbo a Tibás a dejar a Obando que era el que vivía más cerca de El Pueblo. ¿Alguno ha ido a la casa de Álex? Ni siquiera sobrio, hoy, que he ido varias veces, entiendo la dirección. Es imposible, alguien debería hacer algo. La Muni, el MOPT, alguien. Esa noche, en aquel hornazo de cabina del pickup, ya con los primero síntomas de la abstinencia, Álex trató de explicarme. Se había acabado la cerveza, los cigarros, el perico y el buen humor y ya estábamos montados en la ruta 32 cuando me dice mae, es allá abajo, señalando una calle de barrio al otro lado de autopista, en la falda de un mini guindo. Ni que tuvieras tetas, dije al mismo tiempo que Carlos metía el freno de mano.

Entonces, allí va Obando, o lo que queda de él, como un zeppelín silencioso en picada, desapareciendo en la lluvia y el barranco mientras Carlos se acomoda en el asiento del copiloto y arrancamos chillando llantas hacia la última birra en Sand.

Luis Chaves
10 de junio de 2010 
 
Firmamos un ejemplar de "Ángeles para suicidas" para el amigo y filólogo Sebastián Arce.

Luis Chaves nos ha amenazado (felizmente para nosotros) con que su "Zeppelin" tiene una segunda y tercera parte, que eventualemnte llegará a nuestras manos. Probablemente haremos lo que hizo Chalo Facio, excanciller de la república, que secuestró y pagó toda la edición de la revista Playboy cuando una de sus hijas salió en ella. El efecto fue interesante: esa edición se hizo famosísima y Playboy terminó enviando más ejemplares a Costa Rica.

Los mini-círculos, siempre tan peligrosos. A la izquierda, Melvyn Aguilar, Cecil y Meritxell Serrano planean algo raro. A la derecha, los dos decanos del Taller Eunice Odio, Francisco Mata y Danilo Zumbado conversan con dos damas que no logramos identificar. Al fondo a la izquierda, Leonardo Villegas; al centro (junto al biombo) José Pablo Medrano; a la derecha, Juan Hernández.

Agradecimiento especial:

Todas las fotos en esta entrada son propiedad y cortesía del amigo y periodista Esteban Gutiérrez Vargas.

Mis infinitas gracias a los amigos de la EDITORIAL ARBOLEDA y a mis hermanos Mauricio Molina y Luis Chaves.

Algunos dicen que llegaron unas 50 personas. Personalemnte creo que fuimos unos 30, pero a todos se les agradece el asistir (o haberlo intendado) a esta presentación-despedida.

Sic transit gordus.

Actualización 15 de junio:

Nuestra presentación en Club de libros.

Últiam entrevista de Alexánder Obando en 89 Decibeles.

lunes, octubre 05, 2009

BREVE MUESTRA DE POESÍA BREVE COSTARRICENSE (S. XXI)



Julio Acuña (1974-2008)


Reina de la Noche

Ella está aquí ahora,
en la nostalgia;
cuando te quiero escribir
siento el mareo.


(De Ontología menor, 2005)



Confesión

Dias como éste
en que solo la poesía
logra animarme.
Ni el pétalo de un cigarro
ni el vuelo de una silla.

(De Ontología menor, 2005)




María Montero (1970)


Reglas de juego

Todos coinciden en haberme amado.
Todos coinciden en haberse ido.

(De La mano suicida, 2000, 2006)



Luz Roja

Si mis hijas no estuvieran
pondría boleros
y una luz roja en la puerta.

Pero, que va, ya no me queda ese vestido.

(De La mano suicida, 2000, 2006)




David Cruz (1982)


Muerte del poeta

El problema
no es si un poeta muere.
Si sus manos están manchadas
de sangre,
Si su cuerpo está acorralado
por gusanos.
Si lleva un retrato bajo el brazo
y una Biblia.

El único problema será
cortarle la lengua.

De Natación nocturna, 2005)



Antique store

El piel roja
con abrigo de oso
y hacha en mano
mira Manhattan desde las ventanas:
la eternidad era mentira.

De Natación nocturna, 2005)




Felipe Granados (1976-2009)


Poemas del lobo feroz

De nada sirve sentirse oveja negra:
el lobo entiende poco de apartheid.

(De Soundtrack, 2005)



Nubes negras

Pedro Aznar
a la habitación número 13
de un hotel cualquiera


La habitación
es tan pequeña
que, aun juntándose,
apenas caben
los dos,
es decir:
aquí no hay lugar para
la muerte.

(De Soundtrack, 2005)




Mauricio Molina (1967)


Sueño

el ojo cuelga y se derrama sobre el lecho
una mujer se desnuda
y luego nada bajo las aguas
frías del iris.

(De Abrir las puertas del mar, 2004)



Estrella

siembro estrellas sobre la tierra del jardín
miro las flores iluminando la noche

(De Abrir las puertas del mar, 2004)



Las plantas carnívoras

el insecto
cansado de la vida
y del invierno
se acuesta
sobre un lecho de flores

(De Abrir las puertas del mar, 2004)




Alfredo Trejos (1977)


Pescados del mar

El mar no tiene perdón
cristo de repetidas lluvias
corazón del gran pez fijo del vacío.

Por saber tan poco
de la mujer que camina
sobre la cuerda floja de su espuma

el mar no tiene perdón.

(De Arrulo para la noche tóxica, 2005)



Corazón o residencia de invierno

Así como la oscuridad
conoce el agua
entra en el agua y ya no sale
el corazón se quedará para siempre
...............................en el pecho
como una balsa atrapada por el hielo.

(De Arrulo para la noche tóxica, 2005)




Luis Chaves (1969)


Pound, muerto, (un sueño)

A door closes
Behind me.

I am the key.

Finally,
No words,
No form.

I return now.
I rain.

(De Historias polaroid, 2000, 2001, 2009)



El objeto del deseo

Debajo de ese lunar tan sexy
crece en silencio
un tumor maligno.

(De Historias polaroid, 2000, 2001, 2009)



El ejercicio de la desproporción

Igual que en el dibujo del niño
donde la casa es del tamaño de la flor,
horizontal en media calle
antes de perder el conocimiento,
el atropellado ve unos zapatos
más grandes que la ambulacia.

(De Chan Marshall, 2005)



Teológica

Aquellas vacaciones prometimos creer en Dios si te bajaba la regla.

No te vino. Tampoco somos padres. Y Dios, bueno, será mejor que de verdad no exista.

(De Chan Marshall, 2005)


domingo, mayo 10, 2009

EL EMPERADOR LUIS CHAVES Y LA LEGIÓN DE LOS SUPERMALOS

Luis Chaves es ese tipo de artista que aparece por decantación del entorno, por depuración del ambiente, más o menos cada cien fracasos. Es decir, para producir un buen poeta como Luis, debe haber, de promedio, unos cien pésimos poetas. Esto es ley de la naturaleza y destino de las formas vivientes que evolucionan. Los malos perderán la batalla de la selección natural mientras que Luis y otros como él llevarán la especie poética a un nuevo estadio de evolución.

De entre los cien “genetic rejects” habrá epígonos de Chaves que hagan la vida de los lectores contemporáneos un verdadero infierno. Pero eso siempre pasa porque, nos guste o no, es parte del proceso.

Rubén Darío no solo fundó un movimiento de largo alcance que llegó a influir a poetas de la talla de Lorca, muchos años después, sino que también engendró los llamados “rubendaristas”, un ejército de lastrosos epígonos que deseaban cada uno recoger la estafeta de Darío.

Esto también le ha pasado a Laureano Albán, un poeta nacional con algunos buenos textos que ha hecho un sobrehumano esfuerzo por perpetuarse, de nuevo, por medio de un ejército de insufribles imitadores. Rubendaristas aquellos y trascendentalistas estos, siempre logran desprestigiar a su hacedor; ya sea por su mala imitación de este, o por la intransigencia de creerse geniales a toda prueba.

Pero bueno, si bien Chaves no es culpable del ejército de “chavistas” que saturan los ductos bronquiales de nuestra poesía, Laureano Albán en cambio (y dada su clara alevosía en el plan maestro del trascendentalismo) sí es culpable de la plaga que hoy tenemos de laureanistas, desde bostezos clínicamente certificados como tales, hasta engomados premios de poesía que sin lugar a dudas se han obtenido por medio del oportunismo y el padrinazgo.

Y hay una tercera tendencia; una que no tiene una figura de peso que le dé orientación y por ello muestra todas las atrabiliarias desfachateces de una gallina descabezada. Podríamos llamarlo “Movimiento Volvamos a la Tierra” ya que sus defensores más acérrimos son de origen rural. Estos señores sueñan con volver a repetir el “milagro abierto” de Jorge Debravo, pero carecen de una visión contemporánea de su entorno. Dicho de otra manera, todavía están afincados en las costumbres y maneras de la vida rural de hace cincuenta o más años, y también de la estética que iba con eso.

Con un panorama así, Luis Chaves (y siete u ocho excelentes poetas más) navegan en las aguas procelosas de un medio chato, gaznápiro y francamente muy hipócrita. Pero aún con ello estos buenos escritores sobreviven, precisamente porque esa es su naturaleza, sobrevivir y sobrevivirse por medio de la calidad de su obra.

Cada uno de nosotros ha elaborado su billboard de top ten poets, por lo que es dado suponer que cada buen artista engendra espontáneamente un número indeterminado de somníferos demonios a su alrededor. Vista así la cosa, y obviamente jugueteando con nuestras especulaciones numéricas, podríamos bien suponer que hay unas cuantas centenas de poetas mediocres publicando, o al menos llenando constantemente de guano nuestra alfombra literaria. Nuestro amigo el bloguero Asterión ha recopilado una lista de ochenta y tantos de ellos en las letras locales (incluido quien escribe). Pero sin duda son muchos más. Y muchos más aún tendrán que aparecer y morir para que la selección natural haga lo suyo y nos obsequie con autores bien logrados.

He aquí mi top nine de poetas nacionales. Dejo un espacio en blanco para cumplir con la decena de rigor y para que cualquiera, si lo desea, incluya su propio nombre.

Pero antes cabe destacar que varios miembros de esta fauna han cosechado premios internacionales importantes, pero que ninguno ―absolutamente ni unos solo de ellos― ha recibido el Premio Nacional de Poesía, muestra muy evidente de por dónde van los tiros y por dónde viene el excremento. Aclaro también que la lista no está en orden descendente sino aleatorio.

Klaus Steinmetz:
X Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz, 2007. (México - Costa Rica).
IV Premio Mesoamericano de Poesía “Luis Cardoza y Aragón” 2008. (México - Guatemala)

Mauricio Molina:
II Premio Internacional de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz, 1998. (México - Costa Rica)
Mención honorífica del V Concurso de Poesía Neruda, 2000. (Chile)
Premio Editorial Costa Rica, 2003. (Costa Rica)

Luis Chaves:
I Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz, 1997. (México - Costa Rica)
Mención en el Premio del Festival de Poesía de Medellín, 2002. (Colombia)
III Premio de Poesía Fray Luis de León, 2003. (España)

Gustavo Adolfo Chaves:
Sin premios.

Joan Bernal Brenes:
Sin premios.

Felipe Granados:
Sin premios.

Esteban Ureña:
Sin premios.

Alfredo Trejos:
Sin premios.

Alí Víquez:
Sin premios en poesía.

_____________

Si para que estos poetas sigan trabajando y publicando debemos también tragarnos las montañas de estiércol que nos visitan día e día en la poesía nacional, pues entonces lo haremos con franciscana paciencia.

Un saludo fraterno a Klaus Steinmetz, quien posiblemente se merecía el Premio Nacional de este año en poesía.

Felicidades a Mauricio Molina, homenajeado este año como invitado oficial de Costa Rica al VIII Festival Internacional de Poesía (Costa Rica).

Muy especiales felicitaciones a Felipe Granados, Alfredo Trejos, Joan Bernal Brenes, Alí Víquez, Esteban Ureña y Gustavo Adolfo Chaves, porque con tesón y absoluta dedicación a lo suyo han subido el ránking poético de Costa Rica que (como hemos visto en los casos de Steinmetz, Molina y Luis Chaves) cada día se codea más con la poesía internacional.

Y finalmente, gracias a vos Luis, porque leyendo ahora tu nueva edición de Historias Polaroid-Asfalto, reconfirmo que nuestra poesía está viva y saludable.
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Nota 1 : Carolina Lozada, colega escritora y bloguera venezolana, ha solicitado, con toda justicia, que incluyamos algunos textos de Chaves. Le incluyo a ella y a todos ustedes, pues, varias direcciones de la red donde encontrarán información y unos 20 poemas del autor invitado de hoy. Que los difruten y muchas gracias a Carolina por señalar oportunamente nuestra falta de complementación.
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Luis Chaves. (Dos poemas en prosa).
http://www.mahmag.org/espanol/index.php?itemid=44

Luis Chaves en Zapatos Rojos – Argentina. (Siete poemas).
http://www.zapatosrojos.com.ar/Biblioteca/Luis%20Chaves.htm

Ediciones el Salvaje Refinado. (Nueve poemas).
http://members.tripod.com/eersin_1/id38.htm

Nota de prensa del lanzamiento de su libro más reciente.
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Nota 2 :
(Obligada tras de leer los comentarios de Juan Murillo).
a). Mi top ten no está en orden ascendente o descendente, simplemente recopilé el grupo en un espacio de diez opciones.
b). La lista de autores se refiere a autores vivos en plena producción. No me metí, más por respeto que por otra cosa, con los monstruos del pasado.