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martes, marzo 30, 2010

NOS VAMOS AL CONGRESO SOBRE LITERATURA LGBT EN PITTSBURGH


Hace aproximadamente un año, le llegó a este amigo de ustedes una carta de Pittsburgh, Pennsylvania invitándolo a un congreso titulado Queer Cultural Geographies, que entre otras cosas varias, incluía la literatura. Pues respondimos afirmativamente, nos sentamos a leer a nustros compatriotas "maricas" y ya elaboramos una modestia propuesta sobre literatura costarricense y cultura LGBT.

Aquí la reseña de la conferencia:

La Sexta Conferencia Internacional de Estudios Culturales Latinoamericanos, a llevarse a cabo en la Universidad de Pittsburgh durante los primeros tres días del mes de abril de 2010, congregará a un número de personas que han sido clave en el activismo y el trabajo académico sobre temas LGBT en América Latina. Muchos de ellos han organizado eventos en sus propios países referentes a las minorías sexuales y asuntos LGBT. Muchos han publicado antologías de literatura queer o estudios de sexualidad dentro de sus propios países. Muchos de los participantes han trabajado intensamente tanto a nivel nacional como internacional, muchas veces poniendo en grave riesgo su seguridad personal y en medio de situaciones políticas complejas*. Sus muchas y diversas publicaciones han ampliado y profundizado nuestro conocimiento de las culturas sexuales a lo largo de América Latina con eventos en Caracas, Santiago de Chile, Río de Janeiro, La Habana, Montevideo, La Paz y otras ciudades importantes que le han dado a las comunidades LGBT una presencia pública, a la vez que han promovido trabajos académicos sobre temas LGBT. Este evento que incluirá ponencias, mesas redondas y recitales literarios, traerá la experiencia de los presentadores (así como la de otros) tanto local como internacional a nuestra ciudad de Pittsburgh. (* El resaltado es nuestro).


Se nos van a congelar las pompis porque Pittsburgh está ahorita con un promedio de 10 a 15°C. durante el día y de 0 a 5°C durante la noche. Si no vuelvo es que no encontré cobija con pelos (o que SÍ encontré cobija con pelos☺).

Lo siento, mi rey, no puedo. Voy para Pittsburgh en Semana Santa.

Pero no te me pongás así, que el lunes estoy de vuelta. ¡Te lo prometo!

(No lo olvide: manifestar su preferencia sexual es un derecho. Y los derechos no se cuestionan).

jueves, marzo 25, 2010

¡QUE VIVAN SIEMPRE LA MORAL Y LAS BUENAS COSTUMBRES!

Este chico (Alemania, 1927) asegura no haber cometido ningún delito. Sus créditos personales: Sacerdote, obispo, cardenal y papa de la Iglesia Católica.

Puntos célebres: Perteneció de adolescente a las Juventudes Hitlerianas; conspiró para encubrir violaciones de niños. ¿Conspiró para asesinar a un papa (Juan Pablo I)?

Sentencia: Declarado hombre santo y de sabiduría infalible por sus seguidores. (Su mamita murió de muerte natural).


Este chico (Siria, 204-222) asegura no haber cometido ningún delito. Sus créditos personales: Acólito y sumo sacerdote del culto al dios Elagábalo; emperador del Imperio Romano.

Puntos célebres: Asumió el poder a los 14 años; ejerció la prostitución ritual; se maquillaba y vestía como mujer; ejercía el sexo anal pasivo en público; descuidó la administración pública.

Sentencia: A los 18 años fue empalado vivo, luego decapitado, destazado y sus restos fueron arrastrados por caballos durante dos días por las calles de Roma. Lo que aún sobrevivió de su cadáver fue echado en el Tíber. (Su mamita recibió exactamente el mismo tratamiento).

¡Batipapa al ataque! "¡Costa Rica, YO soy tu padre!".... "¡NOOOOO!"

Para más abusos y otras delicias canónicas, favor ver aquí. y si usted cree que puede aguantar partes más oscuras de la telenovela vaticana, entonces aquí.

domingo, marzo 21, 2010

MUNDO ALTERNO DEL MEDIO LITERARIO COSTARRICENSE


Todo gremio tiene su otro lado, un mundo paralelo donde se piensa distinto. Y creo que está bien que sea así, pues "en un lugar donde todos piensan igual, nadie realmente está pensando", como afirmaba Auguste Rodin. Sin embargo, la misma naturaleza de estos otros mundos generalmente impiden la comunicación con ellos. Por lo general son blogueros que no se identifican con nombre y apellido real, coquetenado así con la idea de que no son personas de carne y hueso en el medio costarricense, sino un ser metarreal salido y nacido de los procesos electrónicos de internet. También hay casos en que se multiplican esquizofrénicamente hasta acumular 15 o 20 personalidades y llegar a ser "legiones" como manifestaron en su mommento tanto el dios Jehová como uno de estos blogueros. (¿?)

Y bueno, dado que son anónimos, que multiplican su ser a voluntad, y -lo más importante- que no desarrollan en su discurso elementos de coherencia lógica  (sentido) o de creatividad intelectual (información y argumentación)  y que suelen no supererar el ámbito de lo trivial, la comunicación con ellos se hace sumamente difícil, por lo que debe quedar claro entonces que no los estamos ignorando; simplemente no encontramos cómo hablar en su idioma.

Hay obviamente mundos radicalmente opuestos a estas experiencias psicodélicas de bajo presupuesto, como el blog El arte de la mentira, la revista Paquidermo o el Café Verlaine, los tres en línea y los tres de calidad superior; sitios donde se puede leer, meditar y comentar.

Pero no solo está bien que los mencionados mundos alternos existan; está bien que además enfrenten sus ideas a los otros para intentar cotejarlos y enriquecer nuestro conocimiento del oficio literario y de nuestras glorias y fracasos. Está bien que estén aquí porque su contrapunto es lo que hace de nuestro oficio algo relevante. Peor para todos sería el silencio, la ausencia de oposición o el ensimismamiento.

Nuestro amigo y colega Asterión, por medio de su Directorio de Blogs de Escritores Costarricenses, ha llevado a cabo una recopilación de todos nuestros esfuerzos. Ahí estamos todos: tirios y troyanos, locos y ególatras, sumisos y rebeldes, astutos y enanos.

Invito pues a nuestros lectores a una vuelta por estos mundos dantescos y por estos espejos de realidades alternas. El viaje es, cuando menos, de interés clínico.

Provecho.


martes, marzo 16, 2010

YOUTH IS AN ALIEN SPECIES


The young are an alien species. They won´t replace us by revolution. They will forget and ignore us out of existence.

-William S. Burroughs-

Lectura no recomendada por el MEP (Ministerio de Erradicación del Pensamiento), por lo que se debe leer en compañía de un adulto mayor o, mejor aún, de un sacerdote pedófilo:

The Wild Boys: A Book of The Dead (Los muchachos salvajes: Un libro de los muertos) 1971.

Naked Lunch (Almuerzo desnudo) 1959.

Cities of The Red Night (Ciudades de la noche roja) 1981.

The Wild boys es para mí una justa respuesta a aquellos que afirman que la obra de Burroughs no tiene nada de "beat". ¿Sabrán ellos lo que es 'beat'? ¿Sabrán siquiera quién fue el padre de esa generación? "Para hablar de Burroughs y para comer pescado hay qute tener cuidado". El éxito, lento pero contundente, de las movelas de Burroughs, enterró a muchos críticos que en su momento echaron la obra de Bill al basurero. Por supuesto, ya nadie los recuerda, pero las novelas de Burroughs siguen teniendo la frescura y calidad que uno asocia con las obras maestras.

Burroughs se defendió ácidamente de la crítica negativa, y no dejó de contraatacar hasta el final.

Hoy, ya muerto el novelista, sus propia obra lo sigue defendiendo muy bien.

David Bowie y William Burroughs en los años 70.

William Burroughs y Kurt Cobaine revisando las matitas.

jueves, marzo 11, 2010

ALFONSO CHASE COMENTA LAS NOVELAS DE ALEXÁNDER OBANDO

Alfonso Chase Brenes, Premio Nacional Magón de Cultura

En días pasados, los escritores Alfonso Chase y Rodrigo Soto presentaron la 2a edición de la novela El más violento paraíso, de Alexánder Obando. La actividad, llevada a cabo el 10 de febrero pasado en el Instituto de México y con la asistencia de familiares, amigos y colegas escritores, fue organizada por Ediciones Lanzallamas quien está a cargo esta nueva edición.

En el orden usual, los ecritores Alfonso Chase, Alexánder Obando y Rodrigo Soto,

El documento presentado por Rodrigo Soto ya ha sido colgado en este blog, mientras que los aportes de Afonso Chase se encuentran en La Prensa Libre. La primera participación de Chase constituyó parte de su presentación de la nueva edición, en tanto que la segunda es una reflexión sobre las dos novelas hasta ahora publicadas de Alexánder Obando junto con un fragmento de EMVP.

También pueden leer otros comentarios recientes a esta segunda edición de  parte de los escritores Uriel Quesada y Juan Hernández. El de Quesada se titula El borgeano y el de Hernández Ese oscuro mamotreto del deseo.

Próximamente, Ediciones Lanzallamas estará subiendo además algunos videos de esta presentación en YouTube.

miércoles, marzo 10, 2010

ÁNGELES PARA SUICIDAS: Comentario en Club de libros.

Cherubín I , de  Mehemeturgut

Ángeles para Suicidas, único poemario de este escritor, acaba de ser editado por Ediciones Arboleda.

Laura Solera lo comenta en Club de libros.

Ediciones Arboleda dará a conocer próximamente su su presentación.

lunes, marzo 08, 2010

EL ARTE QUE GENERA ARTE II: De Kubrick y Ligeti a Jocelyn Pook.

Ya en otra ocasión redactamos una entrada con este mismo nombre. (Ver aquí). Lo que pasa es que vamos a hablar del mismo huracán artístico de aquel momento y de las secuelas que nos deja. Se trata del notable Stanley Kubrick y de su legado cinematográfico, entendiendo "cinematográfico" como el punto donde convergen, necesariamente, distintas formas de arte.

Para 2001: Odisea del espacio, Kubrick echó mano de la música comunmente llamada "clásica", "seria", "académica" o lo que sea. Así, vimos a Richard Strauss, Johann Strauss (h) y Aram Jachaturian en la palestra kubrickiana. Pero sin duda, el elemento que más llamó la atención (aparte de la cinta en sí) fue la música de György Ligeti, hasta ese momento un desconocido fuera de los círculos musicales. Ligeti, músico húngaro-austriaco y sobreviviente de los campos de concentración nazi, demandó a Kubrick por usar sus obras sin el debido permiso. Después de una amargo pleito legal, Kubrick pagó el dólar simbólico (1.oo USD) que Ligeti exigía y ambos artistas pasaron a ser grandes amigos y colaboradores.

Para Eyes Wide Shut, Kubrick tenía en mente volver a usar a Ligeti y así lo hizo, pero incluyó a alguien más. (Yo abogo porque superemos el mito de que Kubrick no realizó esta película, pues el trabajo quedó terminado dos días antes de su muerte y tiene su sello por todo lado. No es lo mismo hacer una obra casi slapstick como Doctor Strangelove; una cargado de ácido lisérgico como 2001, y una sutil y discreta como Eyes Wide Shut). Así es que además agregó la inquietante música de Jocelyn Pook,  autora de la pieza El baile de máscaras (Masked Ball). Pook es una violista, pianista y compositora inglesa nacida en 1960. Se ha distinguido como intérprete del piano y la viola, pero el eje de su carrera es la composición musical, donde ha trabajado los géneros "clásíco", "comercial" y "World Music".

La pieza Masked Ball es posiblemente su obra maestra. Es también el corazón emocional y simbólico de la cinta de Kubrick. Sus recursos son macabramente simples: dos partes orales; la primera un fragmento de la liturgia eclesiática rumana, y la otra una breve letanía en el mismo idioma, ambas reproducidas al revés. Agréguele a esto una viola y orquesta casi en sordina con un tempo lento y espacial a lo Ligeti, y la obra cobra vida propia.

Aquí la pieza de Pook en el contexto visual de la cinta:

(Bueno, parece que YouTube la bajó por tener más desnudo frontal femenino de lo que una abuelita carmelita puede aguantar, pero nos queda esta segunda opción:)

Y en este segundo video volvemos a la pieza de Pook, pero ahora acompañada de las imágenes de otra prlícula, The Cell (2000), de Tarsem Singh y protagonizada por Jennifer López. La incluimos por la extraordinaria belleza de su imaginería onírica, aunque el final, como corresponde a la López, es azucarado y mediocre. Pero no se pierdan este montaje visual-sonoro. Es de una belleza superior.



viernes, marzo 05, 2010

ESE OSCURO MAMOTRETO DEL DESEO

 See The Forest, Not The Tree. Por Vladimir Borowicz

Queridos y aburridos internautas (¿si no están aburridos, por qué otra razón estarían aquí?) me permito seguirle el hilo a una idea de nuestro amigo ,el poeta Frank Ruffino, al proponer que suba a esta bitácora lo que varios de ustedes han comentado sobre mi literatura. En realidad ya lo venía haciendo, pero si alguien desea agregar algo más, pues muy bienvenido sea, ya que ese el el objetivo principal de este espacio, (además del crudo placer de hablar con medio mundo sin tener que vernos las caras).

Empezamos hoy con un texto del amigo, editor y también poeta Juan Hernández. Que lo disfruten, o en su defecto que lo deploren en paz.

Ese oscuro mamotreto del deseo:
d
El más violento paraíso

Juan Hernández

I
Hablar de libros supone siempre retos: subjetivo, onírico y sexual; académico, estridente, formal y servil. Me refiero a estos espacios de reflexión como posibles conjuntos y no como simples análisis separados. Menciono estos conceptos como posibles mesas de almuerzo para digerir postulados, congruencias y acosos a experimentos hardcore en las letras. Para ir adelantando material, hablamos del desarrollo de la literatura en Costa Rica en los últimos diez años, pero sin retomar o adentrar material en la historiografía misma, sino en acosar a uno de los pocos libros que han logrado penetrar ese estrecho y oscuro mundo del deseo oficial, le arrimaremos el mueble a El más violento paraíso, del escritor Alexánder Obando (sin arrimarle el mueble al autor).
II
Para quienes se regodean en la literatura sacra, de bonitas palabras, con Champs-Élysées, heterosexualidad sin sexo oral, gente del bien ver, bien vestir y bien hablar o como expone el mundo orwelliano, el bienpensar, evidentemente obras que desacralicen las yuxtaposiciones oficiales en cuanto a convivir y pensar son execrables, incómodas y por supuesto, impublicables. Tal fue el caso de El más violento paraíso durante sus primeros años de vida.
III
Parece que la historia intelectual antes del 48 dejó de existir. Nuevos rumbos de dominación se ceñían en las mentes de los infantes proclives a futuras flagelaciones institucionales. La patria, el deber ser por encima del querer ser, la moral, la religión, el matrimonio, la heterosexualidad, el lenguaje, la educación, el sagrado y peleado derecho a votar y otras formalidades del caso para mantener en pacífico reposo la crítica a lo que fuera, fueron el bastión, en muchos casos, del reflejo de la escritura en Costa Rica, con contadas excepciones, por supuesto. Durante cincuenta años, a pesar de que el modernismo nos entregó escritoras grandes y críticos sabrosos, ellos no pasaron de ser lecturas de amigos, extranjeros y uno que otro curioso aventurero. En su mayor parte, la literatura que auguraba cambios radicales y rupturas en la forma y tratamiento estético de la literatura, fue rescatada del ostracismo hace apenas unos veinte años. Hoy en día, quienes leemos y vemos el valor estético de una obra como Los juegos furtivos, somos jóvenes veinte años menos que la obra y mucho más que el autor. En Obando, la trasgresión y la incomodidad, hacen parangón con la experiencia y la escritura detrás de una vida interesante, viciosa y dionisiaca, donde el escritor nos sirve una abundancia de sexos sin definir, lugares comúnmente incómodos de imaginar donde universos paralelos están detrás de cada relación sexual que al final, nos deja deseando más. Alex nos habita y nos guía por un libro que no es servil, que no cumple con los cánones morales de las editoriales oficiales o con los editores que reproducen los cánones oficiales. En ese sentido, la obra de Obando rompe la tradición de servir en bandeja de plata una ideología y una escritura conforme con el estado de las cosas. Es decir, prefiere condenarse al exilio antes que ser títere de turno, aunque lo tilden de escritor depravado siendo depravado en un sentido culto de la palabra. Alex retoma el volante y guía su escritura contra la comodidad social.
IV
Generacionalmente, a nivel de escritor y como traidor del status cuo del sistema, Alex se sitúa con grandes escritores under como Felipe Granados, Alfredo Trejos, Mario León Rodríguez, David López y Luis Yuré. Ciertamente, no se reprocha esta selección, ya que quienes han tenido la oportunidad de leer a estos autores, sabrán perfectamente de lo que hablo. La destrucción del bien hablar y el bien pensar y el tema de lo cotidiano y el ser costarricense, son juegos donde estos escritores han sabido buscar la humanidad en cada una de sus palabras. Cabe recordar que lo planteado por estos escritores, fuera de ser aberrante ante los ojos morales de los gendarmes de las letras y la lengua del país, es el reflejo de una sociedad que vive bajo un sueño de democracia, paz y soberanía, donde el pensamiento es resguardado por la seguridad policial que brinda un Estado patriarcal. Es decir, escriben la vida humana, conflictiva y hermosa como violenta y sádica en todo su esplendor. Estos escritores, son faraónicos objetos llenos de enormes edificaciones literarias donde son proclives a recibir piedras, vegetales viejos, carne pútrida y toda clase de heces por parte los señores que resguardan la pacífica mediocridad que establecen como orden social. Así, ubicar a Alex en la línea de los escritores malditos costarricenses, no es una categoría literaria, sino un grado ético.
V
 La lectura del libro de Obando es una lectura pesada, agria y amena. Puede pecar de aburrida y larga, como los libros aburridos de Proust (como una lucha por ser un Proust tercermundista). La novela no es una novela de culto como se ha querido suponer o establecer, tampoco es una novela definitiva de una generación. Es la visión generacional de Obando, la ruptura de Obando y la constante lucha hacia la transgresión de Alex contra el servilismo que se ha establecido por muchos años en las letras costarricenses. Sería injusto atribuir todo a la novela sin poner primero al escritor y sus demonios internos contra un sistema enorme que busca absorber o eliminar la diferencia. Y es precisamente la transgresión, la irreverencia y la visión onírica de Obando quienes dan pie a la diferencia diametral del escribir en Costa Rica. Aunque la novela no rompe con el buen hablar estético de ciertos abusos del lenguaje, los espacios y vivencias del hilo conductor (sus protagonistas) son aptos para merecer la hoguera en los tiempos actuales. Imaginar las descripciones de Obando es vivir los tiempos actuales: seres travestidos de vivencias alucinógenas, LSD sin LSD, aquí no se come banano con cáscara pero tampoco el banano se come entero. Pasar de un lugar común a una ciudad perdida por la geopolítica es cuestión de capítulos y las desviaciones urbanas recorren los caños con lascivia, olor a cigarros y alcohol. La novela como tal puede dejar de ser novela y convertirse en cuento o viceversa. Tomar ese oscuro mamotreto de más de quinientas páginas y abrirlo, puede herir la sensibilidad.
VI
Para los bibliófilos, la edición (2ª edición) del libro es una delicia. En los últimos años, el país ha visto el nacimiento de ediciones de lujo, lamentablemente, ninguno de los libros que llevan esa ostentosidad, pasan de ser libros de cocina, manuales de arquitectura o pésimos libros de poesía pagados por sus autores. La edición de Editorial Lanzallamas rompe los moldes (medidas) de los convencionales libros editados en Costa Rica. Son varios atributos que se miden en la edición de un libro, como por ejemplo los papeles utilizados, los pigmentos, la tipología, las cajas de lectura, el empaste y el diseño de la cubierta. Un libro se mide por el tacto y la vista y, definitivamente, la edición elaborada por Lanzallamas cumple con los objetivos de una obra literaria de calidad. En cuanto a edición técnica, el libro está a la altura de editoriales con capitales enormes, sin embargo, cabe decir que el libro tuvo que ser impreso en el extranjero, curiosamente, para abaratar costos. La edición, sin lugar a dudas, es de las mejores que ha logrado una editorial independiente en el país. Ciertamente, para los legos que nos iniciamos en el quehacer editorial –y todos los demonios que eso traiga-, Lanzallamas nos puso –y puso- en jaque al ofrecer una edición que merece estar en la biblioteca de cualquier bibliófilo a nivel mundial y en especial, de quienes gustan de la escritura fina y transgresora.
VII
El más violento paraíso, obra que marca un antes, no es producto de grados académicos. Es producto de estudio, ceguera, sudor, masturbación, experiencias humanas y sobre todo, tiempo y aceptación. Es una obra que aún no tiene el espacio que se merece, ni en universidades ni en círculos de lectores, porque precisamente se está aún en pañales para entender o discutir ciertos aspectos literarios ajenos a ciertos círculos de académicos o lectores que reproducen los mismos sistemas de dominio y aceptación. Todo escritor corre riesgos extraños ajenos a su obra. Esta es una novela que puede correr el riesgo de perderse en la estupidez, debido a un mal culto a la personalidad extraordinaria del escritor con la calidad literaria de la obra. Si bien el escritor nos maravilla con sus proezas de constructor, no es al autor a quien se le brinda campo en la biblioteca, sino a su obra, su valor y más importante, su condición de obra inadaptada. Para leer la novela se necesita estudio, esfuerzo y ejercicio de lectura, de lo contrario, el libro podría cumplir dos funciones: venderse y llevarse como un lindo y enorme adorno bajo el brazo, o utilizarse como arma para lanzárselo a cualquier pelmazo que nos caiga mal. Sea como sea, no cabe duda que presenciamos un acontecimiento que merece celebrarse, una segunda edición y una nueva editorial.

miércoles, marzo 03, 2010

¿QUÉ HICIMOS PARA MERECER ESTO?

La presidente electa anuncia su acercamiento a la gran banca y a la iglesia Católica. Entre los enlaces que ejercerán dichas funciones se encuentra Fernando (memorando del miedo) Sánchez.

Ahora sí de veras que... ¡NOS LLEVÓ PUTA!

(NOTA: Para los que puedan estar dudando, este es el aspecto o sombra de Lilit que menos me agrada).

domingo, febrero 28, 2010

NUESTRA MADRE LILIT

 Vivarium por Ireen 1oj

Nuestra arquetípica madre ancestral es el centro de un posible remolino en forma de novela. Ella, su mundo, sus múltiples trasuntos, avatares y sombras son lo que ahora me obsesionan. La Gran Diosa Madre, La Reina cretense de las Abejas, La señora de las grutas, Rea, Gaia, Hera, Semele, Hécate, Diana, Artemisa, Cibeles, Isis, Ishtar, Nana, las brujas medievales, las sacerdotisas de Babilonia, Ariadna, Embla, La Señora del Laberinto, Kali, las prostitutas sagradas, Elagábalo, La Reina de las Hachas, Las Furias, las Gracias, Las Parcas, Eva, María, Tiamat... y tantas otras históricas y míticas, reales y ficticias, bondadosas e infernales... Pero entre todas ellas, la que sobresale por su extraordinaria capacidad de seducción sexual, mental y trascendente es Lilit, madre de judíos y cristianos, abuela de todos los demonios de la Tierra. La tradición patriarcal no nos dice que también sea sea madre de ángeles, pero de seguro lo es. Ella es todo... en síntesis... es LA ZOÉ.

Sin título por Jantar Mantar

martes, febrero 23, 2010

URIEL QUESADA COMENTA "EL MÁS VIOLENTO PARAÍSO"


EL BORGEANO

por Uriel Quesada*

Se busca desde hace tiempo a los legítimos herederos de Borges. En Argentina, no sin razón, se ha señalado a Ricardo Piglia como el único autor que ha llegado a escribir novelas que sin duda hubieran complacido a Borges, libros como La ciudad ausente o Respiración artificial. Para otros el verdadero borgeano es el Roberto Bolaño de Los detectives salvajes. ¿No será más bien que los borgeanos conforman una sociedad secreta, con obras notables aquí y allá? Habría que preguntarle a Alexánder Obando, aunque él de seguro lo va a negar, porque quienes pertenecen a ciertas cofradías deben ser discretos y pasar por simples mortales. Sin embargo no es necio decir que su libro El más violento paraíso  pertenece a ese selecto grupo de obras que logran conjugar en la vasta extensión de una novela varias preocupaciones éticas, estéticas y formales del inefable Borges.

Laberinto de la catedral de Chartres

En su compleja estructura, basada en la fragmentación, en relatos de breve extensión que van desde los juguetes cómicos hasta retratos de la vida cotidiana en una base lunar, El más violento paraíso nos brinda una teoría de la civilización, con Bizancio como punto de partida y destino recurrente y el culto a Dionisos como eje argumental e incluso simbólico. No en vano el lector viaja sin mayores transiciones a la antigüedad, al presente y al futuro. No es casual tampoco que de Bizancio se pase a San José y de ahí a Sinus-Iridum. En esta novela tiempo y espacio se mueven en una relación de simultaneidad, no de progresión. Coinciden a un mismo nivel la Historia, con su crueldad y sus excesos, la pequeña y divertida anécdota local y la especulación filosófica.

Lo que articula este mundo de aparente caos son los ritos dionisiacos, una forma de conocimiento en sí, pero a la vez una lógica que permea cada una de las historias. Por una parte, Dionisos invoca al placer, cualquier tipo de placer. Para agradar al dios hay que soltar las riendas y dejar que el cuerpo experimente hasta que quede saciado. Pero Dionisos a su vez es una deidad de la muerte, y somete a los seres humanos a ciclos constantes de violencia y destrucción. Así las cosas, placer y muerte se entrelazan, determinan eventos y explican las acciones de personajes tan diversos y, al menos en apariencia, poco relacionados entre sí como lo son el chico de una soda josefina, Nikki o Mehmet II.

Como ocurre con las narraciones de Borges, El más violento paraíso puede leerse a varios niveles, como una cadena de anécdotas sabrosas, como un compendio de la infamia universal, como un logrado texto de ciencia ficción. Obando muestra el dominio de varios subgéneros y la habilidad para mantener siempre al lector atento e intrigado. Novela de sexo—y mucho—, novela sobre los extremos del poder, retrato de las múltiples posibilidades sensoriales que brindan las drogas, El más violento paraíso es un libro total y universal. Lo primero por cuanto logra abarcar un amplio espectro de temas y formas narrativas en procura de crear una realidad propia, autónoma, donde nada sobra ni hace falta. Lo segundo porque el libro establece conexiones con obras de otras culturas y con autores de distintas tradiciones. No se queda en un realismo local, no imita tímidamente posibles tendencias en la literatura contemporánea, sino que propone su propia visión de la novela como experiencia de lectura y hecho estético.

Laberinto con el tema de Teseo y el Minotauro

Se dice que Borges llegó a Dios por la razón. Asimismo lo ha hecho Obando, aunque en su narrativa esa deidad, Dionisos, nos pueda parecer contradictoria, pues no nos ofrece la eternidad individual sino el placer y la muerte en un ciclo eterno. Les queda a los lectores el reto de acercarse a esta propuesta. Lo bueno es que la lectura promete un disfrute enorme, como lo hace toda novela irreverente y notable.

  * Dr. Uriel Quesada, escritor y docente, Universidad de Tulane, Nueva Orleáns.

sábado, febrero 20, 2010

UNA SORPRESA SINFÓNICA: ¡Solo los españoles!

Jamá imaginé que un instrumento tan sui géneris tuviera tanta presencia en un escenario para orquesta sinfónico. La orquesta es de lujo, la pieza de lujo y la intérprete de lujo. Noten como la señora lleva el ritmo no solo con las manos sino también con la cabeza y hasta con el rostro.

sábado, febrero 13, 2010

RODRIGO SOTO COMENTA UN TEXTO ANTIGUO

Rodrigo Soto presenta; Alexánder Obando escucha.  (Foto Luissiana Naranjo)

En la presentación de El más violento paraíso (10 de Feb, Instituto de México) el escritor Rodrigo Soto hizo un análisis aproximativo a un texto antiguo del que se sabe poco; incluso el nombre de la autora, Krys Alexánder, ha sido puesto en duda por algunas autoridades.

 EL PARAÍSO MÁS VIOLENTO,
ACERCAMIENTO A LA OBRA DE KRYS ALEXÁNDER

                                                                       Rodrigo Soto.-

No es mucho, en verdad, lo que a ciencia cierta sabemos del autor, la autora o los autores de la obra que hoy nos ocupa.

Un número importante de estudiosos defienden la idea de que “El violento paraíso”, “El paraíso más violento” o “La violencia del paraíso” –como ha sido traducido indistintamente el título– es una selección de textos, una obra de carácter antológico antes que un libro unitario, por lo que estaríamos frente a un conjunto de autores y autoras acerca de los que literalmente nada sabemos.
Apoyan su hipótesis en la evidente heterogeneidad de los textos que recoge o agrupa la obra. Como se ha dicho, el libro es un ensamble, un conjunto, una mezcla de textos heteróclitos que hacen referencia a diferentes contextos geográficos e históricos, en algunos casos indudablemente ficticios o ficcionales. En otros casos, los textos parecen tener un sustento histórico que los especialistas en estudios paleo-historiográficos continúan debatiendo. La controversia sobre la naturaleza de los textos se extiende a los campos filosófico, mitológico y hasta paleontológico.

En cuanto al debate filosófico, hasta nosotros han llegado infinidad de versiones en distintas lenguas antiguas del famoso texto de Plato o Platón –no confundir con Plauto, del que desafortunadamente solo tenemos referencia– titulado “Atlantis o la Atlántida”. Sin embargo, los fragmentos que recoge “El paraíso más violento” no aparecen en ninguna otra de las ediciones disponibles. Justificadamente ello ha llevado a sospechar a algunos entre los más perspicaces estudiosos que, en este caso, estaríamos ante una suerte de plagio o mistificación, semejante a lo que ocurrió con algunas versiones, hoy desaparecidas, de “Don Xijote”, o “Don Quijote”, acerca de cuales existen numerosas referencias en textos antigüos.

Sobre el debate mitológico, “El paraíso más violento” ofrece referencias constantes –aunque confusas y contradictorias– a diversos mitos de la antigüedad, cuyo conocimiento llega hasta nosotros de manera indirecta, por numerosos textos del mismo período de la obra que nos ocupa. Sin embargo, la divergencia entre las versiones incluidas en este texto y las versiones que los estudiosos han llegado a fijar o establecer, son numerosas, y con frecuencia resultan evidentes y desconcertantes.

En cuanto a la paleontología, si bien la discusión ha tenido lugar fuera de los medios científicos o académicos, vale la pena hacer al menos referencia a la absurda idea de que el Minotauro pudo existir, como sostienen ciertos autores en el medio de los relatos seudocientíficos de consumo fácil y ligero. Cada tanto, cuando aparece un nuevo hallazgo de las bestias que habitaron el planeta en eras geológicas anteriores, no falta un delirante que pretenda demostrar –mediante los más rebuscados artificios- que “ahora sí podríamos estar ante la evidencia incontestable de la existencia del Minotauro en el planeta.”

Volviendo al debate sobre la autoría de “El paraíso más violento”, debemos decir que, se trate de un antólogo o del autor de los textos, su nombre mismo ha dado pie a dilatadas controversias, pues hay los que sostienen que “Alexánder” corresponde a su nombre de pila y no al familiar. Si bien es cierto que “Alexánder” era un nombre personal en la época –particularmente en la región donde, según toda evidencia, vivió el autor o autora la mayor parte de su vida–, resulta improbable que la tradición nos transmitiese su nombre personal y no su nombre familiar, toda vez que los estudios paleo-históricos confirman la preeminencia, en aquella época, del nombre familiar sobre el personal. Así pues, tan solo un accidente explicaría que fuese este, y no aquel, el que, cruzando los siglos, supo llegar hasta nosotros.

Sea como fuere, la mayoría de los estudios sostienen que Alexánder nació en una remota región tropical al sur de Washingtonia, en la época en que los Wasp disputaban la hegemonía planetaria con los Mishkas. Algunas referencias en el texto así lo sugieren, aunque bien podría tratarse del recurso del autor para despistar o simplemente de una licencia poética más, abundantes en la obra. Algunos estudiosos sostienen que el autor vivió parte de su infancia entre los Wasp, aunque los argumentos y pruebas que aportan resultan endebles. En cualquier caso, se tiene la certeza de que Alexánder vivió la mayor parte de su vida en los trópicos al norte de Istmica. La ciudad que ahí existía desapareció tras una serie de eventos telúrico-volcánicos a mediados del pasado milenio, en el apogeo de la Período Tórrido. Los hallazgos arqueológicos confirman la existencia de vestigios urbanos en esta región. En cuanto a la fecha de producción del texto, casi todos los especialistas la sitúan inmediatamente tras el colapso del reino de los Mishkas, justo antes de que los Sinos consolidaran su dominio durante lo que hoy llamamos los “Siglos Tibios”.

Personalmente adhiero el argumento de que el autor o la autora vivió parte de su niñez y juventud en el reino de los Wasp. Algunas referencias en el texto así lo sugieren, aunque, una vez más, podríamos hallarnos frente licencias poéticas o mistificaciones para despistar lectores o acrecer la leyenda del autor –una obsesión en aquella época.

Como ya anotamos, la controversia sobre el nombre del autor o autora se extiende a su género o sexo. No son pocos los estudiosos que defienden la idea de que Alexánder era una mujer. Se aventuran incluso a afirmar que su nombre personal sería Krys –con lo que tendríamos a Krys Alexánder como autora del texto–, y arguyen para ello que la obra es explícita al respecto.

En efecto, en el capítulo que lleva el número 12, titulado “Eis Ten Polín” –el significado de la frase continúa siendo un enigma– leemos: “Krys soñará todo esto en el fondo del laberinto que será su ciudad mágica (…) La ciudad tendrá el sello de un pueblo que representa a los demás pueblos, o los representa a todos en sus características esenciales. Por eso será importante reconstruir la ciudad con todo y su basura y su decadencia, para que el monumento de Krys sea total, y ella (…) pueda sonreír en la noche eterna cuyo único fin sería, entonces, adorar cada vez más la ausencia del tiempo.”

La precisión con que el pasaje resume el contenido de la obra –o al menos lo que de ella llegó hasta nosotros- sugeriría, en efecto, que la autora del texto se llamó Krys Alexánder: una mujer que gustaba de las mujeres, según se la describe en otro pasaje. Sin embargo, la escena a la que nos hemos venido refiriendo nos presenta a Krys realizando dibujos en Istambul/Constantinopla/Bizancio y no escribiendo sobre la ciudad, como hubiera sido en caso de que estuviéramos ante un libro testimonial y de que la Krys de marras fuese su autora. Por ello, soy de los que opinan que Krys es solo un personaje más entre las decenas que pueblan la obra, y no una referencia autobiográfica del autor o autora.

A mis ojos, semejante composición revela una voluntad creadora única, autónoma, y confirma la hipótesis del autor o autora individual del libro, sobre aquellos que defienden la tesis de que estamos ante una obra de carácter antológico.

En el mismo capítulo 12 al que nos referimos antes, se nos dice que la ciudad de Bizancio/Constantinopla/Istanbul fue “construida por los niños más ancianos del mundo, los que siempre buscaron el pasado en el futuro y así aprendieron a no distinguir uno del otro.” No hay duda de que parte del interés que suscita entre nosotros la obra, reside justamente en este recurso de colocar frente a frente, como máscaras distintas y similares al mismo tiempo, el pasado y el futuro, hasta crear la sensación, o mejor dicho, hasta laboriosamente edificar la idea de que futuro y pasado y presente son apenas máscaras, rostros fugaces de algo más profundo y, para usar la palabrita, eterno.

Pero, de la misma forma como el texto, considerado como unidad, viene a cuestionar la existencia –o más bien la linealidad– del Tiempo, termina por interrogarnos, asimismo, sobre el estatuto o la condición o la naturaleza de “lo real.” “¿Dónde está o cuál es la verdadera realidad?”, parece preguntarnos Krys Alexánder o quien fuera el autor o autora del libro. “¿Acaso todos somos el efecto de otros que nos sueñan en otra dimensión de la realidad o que nos han soñado en otro rincón del tiempo?” Eso parece preguntarnos la obra. Pregunta sin respuesta, claro está.

Pero al lado de estas preguntas acerca de la naturaleza de lo Real y del Tiempo, “La violencia del paraíso” aventura también una serie de ideas acerca de nuestra condición como criaturas. Sin necesidad de ensayar una interpretación, la obra es explícita al respecto. Así, por ejemplo, en la sección que lleva el número 34, titulada “Cornucopia”, se afirma explícitamente: “Porque sin muerte la vida no tendría tributo.”

Esta reivindicación de la muerte y de la violencia ritual como sustrato último de nuestra especie, es quizás el meollo ideológico del libro. Por eso mismo llama la atención que, para referirse él, Krys Alexánder o quien fuese su autor, se sirviera de la ciudad Bizancio y no de las ciudades de la antigüedad americana, donde el sacrificio ritual de seres humanos constituyó parte medular de la vida social y religiosa. Más que Bizancio, México-Tenochtitlán es el emblema de la muerte y el sacrificio ritualizados, así como de la destrucción y reinicio cíclicos del Tiempo, otra de las ideas sugeridas por el texto. Si el autor o la autora vivió al norte de Istmica, como defiendo, resulta un misterio por qué se solazó en la reconstrucción de Bizancio/Constantinopla/Istambul, y no en la de México-Tenochtitlán o las ciudades antiguas del mundo Maya, como la proximidad geográfica podría haber dictado. Pero recordemos que proximidad geográfica no es lo mismo que pertenencia cultural, y la historia del continente que entonces llamaban “América” es la mejor prueba de ello. Aquí, la conquista europea segó de un tajo los vínculos con su propia antigüedad, siendo, desde entonces, la mayor parte de sus habitantes traspuestos o introducidos con violencia en la historia europea, en la que vivirían durante siglos como parias, expatriados o invitados de última hora y de tercera clase.

En fin, la metáfora o el símbolo utilizado por Alexánder para hablar de esta condición es el Minotauro minoico-cretense y no la voraz y sedienta deidad mexica. Valiéndose de esa metáfora, lo que Alexánder parece decirnos es que cada uno de nosotros representa la caverna y, por tanto, todos llevamos dentro al Minotauro. Alimentarlo mediante ritos de muerte es nuestro deber y responsabilidad, pues de otra forma, enloquecido, el Minotauro terminará devorándonos a nosotros mismos.

Así pues, debo repetir lo que suelo decir en estas ocasiones: Leer, aunque sea un ejercicio excéntrico y cada vez más infrecuente, es fácil. Emocionarse también es fácil, sobre todo cuando un texto ofrece imágenes controversiales o desafiantes, o agita ideas con las que nos identificamos. Interpretar un texto, ya no resulta tan fácil. Comprenderlo suele ser francamente difícil. Y asimilarlo resulta a menudo tarea de titanes, en verdad algo casi imposible.

Estas dificultades, comunes a todas las obras, se magnifican cuando hablamos de libros de la antigüedad remota, y se acrecientan aún más cuando se trata de libros de la ambición y complejidad formales como las de este que nos ocupa, “La violencia del paraíso”, “El violento paraíso” o “El paraíso más violento”, cuya autora acaso fuera Krys Alexánder, aunque eso ya nunca lo sabremos con certeza.

 Firma de libros. (Foto Ray Chinchilla).

Alfonso Chase (también presentador) y el autor conversan inmediatamente después de la presentación. (Foto Ray Chinchilla).
 
En días siguientes les traeremos más fotgrafías y videos de este evento, así como la presentación del escritor Chase.

Reseña de esta presentación en Club de Libros.

viernes, febrero 12, 2010

ENTREVISTA A ALEXÁNDER OBANDO


Esta entrevista a Alexánder Obando, realizada por la periodista Evelyn Ugalde, apareció primero en Clubdelibros.com el 8 de febrero del 2010, y de luego en Informatico el 11 de febrero. Esta versión final es levemente distinta.

1- ¿De qué se trata El más violento paraíso?

       Se trata de una novela hipermasiva en lo temático; como una estrella supergigante roja, o simplemente como yo de vacaciones. En síntesis no es el tamaño por lo que la tildo de hipermasiva, sino por la temática. Hay historias de jóvenes homosexuales que se ocultan de su sociedad; plagas rojas que persiguen a los humanos por los campos de la Tierra; historias de asesinos múltiples que además de secuestrar niños, los evisceran vivos, los manosean, los torturan y luego hacen una comilona diabólica con sus partes; También hay instrucciones (mágicas) para seducir, para quitar enemigos de en medio, o simplemente para el mal de ojo. La novela se enfrenta, además con piratas espaciales, sectas mistéricas que se ocultan entre los pobladores de la luna; amantes de mala estrella que viven sus últimos minutos juntos; cataclismos planetarios; mensajes venidos de otros planetas, prostitución al estilo selenita; una gran droga del futuro llamada esquifo; así como la toma de Constantinopla por los turcos; la persecuciones de la diosa Hera al joven Dionisos; los cultos y epifanías a este último; la Atlántida de Platón, y otros temas más.

2- ¿Esta es la segunda edición de El más violento paraíso, por qué cree usted que ha tenido tanto éxito entre los círculos literarios y underground y la juventud pero aún no ha sido descubierta por el gran público tico? ¿Es El más violento paraíso una novela maldita?

       Creo que la respuesta radica precisamente en la intención de esta novela de explorar los campos tabú de la literatura costarricense canónica. Solo muy tímidamente se venía hablando de los otros, es decir, de la diferencia, del derecho a ser distinto. Buena parte de nuestra literatura (a pesar de los esfuerzos de grandes figuras actuales como Tatiana Lobo, Rodolfo Arias, Alfonso Chase o Anacristina Rossi) sigue oliendo a que algún obispo local le ha puesto el NIHIL OBSTAT. Tan es así que nuestras escritoras (muchas de ellas, al menos) siguen escondiendo su fecha de nacimiento; no mencionan los detalles en torno a la muerte de gente como Eunice Odio o Max Jiménez y muchos de nuestros críticos literarios (hasta los premiados) aún van a misa los domingos. Dicho de otra manera, Costa Rica es un pueblo chico no más grande que un calzoncillo…  y los escritores somos el “frenazo” que debe tener en el centro.
       Ahora, en cuanto a “novela maldita”, pues yo muchas veces la he llamado maldita novela (por lo mucho que a veces me ha costado) pero no novela maldita. Imagino que por “maldita” se refieren a una novela que no comparte el paradigma o canon al uso, pero que sí tiene su propio nicho de lectores. Creo que ese es al caso de mi novela, y más que “maldita” yo diría que tiene una leve inclinación “cultica”.

3- La novela ha sido acusada por algunos de "depravada". ¿Que opina usted al respecto?

       Depravado: “se aplica a la persona que tiene un comportamiento vicioso o que se aparta de la moral y las costumbres generalmente admitidas”, el diccionario dixit. Y tiene algo de razón; yo me aparto de las costumbres generalmente admitidas: abomino el patriarcalismo abusivo, la misoginia, la homofobia, la negación de las diferencias, la censura moralista, el autobombo cínico de las figuras religiosas locales, la abulia y la indiferencia ante el arte, el desdén a priori por nuestro sistema democrático, la mezquindad, corrupción y descaro de nuestra clase gobernante, nuestra no voluntad para pensar más allá de quince o dieciséis segundos, y sobre todo, nuestro asquerosa autocomplacencia con nuestros propios defectos como cultura y como nación. Y algo más… también soy un vicioso, como señala la definición. Doy cualquier cosa por un buen libro, por una buena cena, por una gaseosa light o por una compañía hermosa. Todo eso junto a buena música y estoy en mi propio paraíso… ¡Definitivamente soy un vicioso!
       Y para redondear su pregunta, agregaré que mi novela no es depravada. Más bien, el mundo en que nació es un mundo depravado. La novela es solo un espejo.

4- ¿Cuáles obras o autores fueron sus mayores influencias a la hora de redactar El más violento paraíso?

       The Wild Boys de William Burroughs; Endgame de Samuel Beckett; The Martian Chronicles de Ray Bradbury; Interview with the Vampire de Anne Rice; The Tempest de Shakespeare; cuentos diversos de Lovecraft, El color del verano de Reinaldo Arenas; El Satiricón de Petronio; Rinocerontes y Las sillas de Eugene Ionesco. Y como telón de fondo, siempre sentimos el calor cósmico de Rimbaud, Kavafis, Lorca, Eliot y Poe. Eso para solo mencionar las influencias literarias, porque también han influido cineastas y algunos teóricos.
       Todos me enseñaron algo diferente: Burroughs y Arenas me enseñaron que una novela acaba donde acaba la imaginación de su autor, no antes. Beckett, Ionesco y Shakespeare me enseñaron que la literatura también es “realidad”, que tan solo es un subconjunto de esta realidad mayor. Petronio me ha mostrado que el ser humano es degenerado por naturaleza propia y Bradbury, claro, me señaló que esa raza “viciosa” que somos está dispuesta a consumirlo todo. En síntesis, los humanos somos una lindura muy peligrosa.
      
5- ¿Cómo fue el proceso de escritura de la novela?

       Primero, en dos años, escribí “los ladrillos” de la novela; luego me pasé los tres años siguientes construyendo la casa. Esto segundo fue lo más difícil. Llené una pared de mi apartamento con llaves, burbujas, flechas y todo tipo de comentario hasta que a fines de 1999 empecé a ver más o menos lo que andaba buscando. Mi experiencia en este sentido fue que el desorden aparente es más difícil de lograr que el orden explícito.
       Debo agregar que esa forma de “construir” una novela me es consustancial. No me propuse inventar nada nuevo. No planee nada nuevo. Simplemente salió así; y así sigo trabajando toda mi literatura. Yo trabajo en fragmentos y a partir de ellos voy haciendo construcciones más grandes. Supongo que tendrá algo que ver con el hecho de que de niño y adolescente trabajé mucho la escultura en plasticina y barro. Siempre hacía primero las piezas, y luego unía el conjunto.

6- ¿Se considera usted parte de la generación del desencanto, que incluye a Rodrigo Soto y Fernando Contreras, por ejemplo?

       Una fraterna amistad me une a muchos de ellos, pero no me siento parte de su generación. Las razones creo que son personales; por ejemplo, a Soto, Cortés y Contreras los conozco desde hace mucho tiempo, pero no es hasta muy recientemente que me acerco a uno o varios de ellos. Por otro lado, desde hace más de veinte años tengo una cercana amistad con Mauricio Molina, Esteban Ureña y Julio Acuña (Q.E.P.D.), mientras que en los últimos diez años he interactuado generacionalmente mucho con Adriano Corrales, Uriel Quesada, Juan Murillo, Guillermo Barquero y otros. Soy  una pizca menor que Rodolfo Arias, pero me siento parte de su generación. Soy bastante mayor que Ureña, Murillo, Molina, Barquero, o Luis Chaves, pero también me siento parte de su generación; una generación que yo llamaría la generación del 2000, porque creo que la palabra “milenio” todavía nos queda muy grande a los ticos. Y somos, además, una generación aparte porque ya no solo nos llama el desencanto a escribir; nos llama la multiplicidad informática, las plasticidad y elasticidad de los nuevos modelos y valores, la sed de experimentar sin dejar de ser uno mismo. En fin, “Costa Rican Lit moving Off-shore”, como señalé en algún momento. La generación artística, en definitiva, no la mido yo por la edad de sus miembros. De ser así, o William Burroughs o Gregory Corso, tendría que haberse salido de la etiqueta de “beat”. Una generación literaria, es entonces un grupo de personas escribiendo e interactuando activamente en un espacio/tiempo dado. La edad de cada uno de sus componentes no suele ser vital para la definición del conjunto.

7- ¿Podría comentarnos sobre la mezcla de géneros y estilos en El más violento paraíso?

       Es un truco muy viejo. Se encuentra ya presente en la Biblia. También lo encontrará en la novela clásica romana, donde no solo se mezclan géneros diversos sino también con idiomas diversos. Estos tipos de trabajos se llamaban “sátiras”, proveniente de “saturas”, platillos combinados con toda clase de comidas que se servían en las saturnales. Así pues, El más violento paraíso no hace más que adherirse a ciertas técnicas que ya han dejado obras como El Satiricón, Gargantúa y Pantagruel, El Quijote, Las mil y una noches, El libro de Apolonio y otros muchos. No hice más que desempolvar para nuestro medio un estilo que estuvo en boga mientras Jesucristo todavía estaba sangrando.

8- ¿Puede hablarnos un poco sobre sus otros libros publicados?

       El Taller Eunice Odio publicó en 1995 una antología de poesía llamada Instrucciones para salir del cementerio marino. Fue un trabajo colectivo que nos llevó varios años en realizar. Luego vino El más violento paraíso que publiqué en el 2001. Mientras trabajaba esta novela se me cruzó otra por allá de 1998. Esta segunda novela era un intento por desfogar los momentos de tensión y desconcierto que me producía El más violento paraíso.  Así, de repente, me vi trabajando dos novelas a la vez. La primera la terminé en el 2000 y la segunda, Canciones a la muerte de los niños, en el 2007. Canciones… y El paraíso… son complementarias, es decir, remiten la una a la otra; y lo mismo espero de todo lo demás que siga escribiendo. También trabajé entre 2005 y 2007 una antología LGBT para la ECR llamada La gruta y el arcoíris. Este último trabajo, aunque cansado, fue un enorme placer desde el punto de vista humano, no solo por trabajar en compañía de personas como Alfonso Chase, Mabel Morvillo y Albino Chacón, sino también por conocer verdaderas instituciones dentro de nuestro canon como lo son Carmen Naranjo y José León Sánchez.

9- ¿Que está escribiendo actualmente? ¿Tiene algo listo para publicar?

       Actualmente finalizo un libro que imagino será el tercero del ciclo dionisíaco y, a la vez, ya tengo semi armada una novela más… el cuarto miembro del conjunto. Será una novela más histórica y más cercana, en términos generales, a El más violento paraíso. Pretendo con eso darle punto final a mis quince minutos en nuestro medio; claro, si no es que el bus de la Periférica o los bomberos de Tibás no me dejan hecho un amplio graffiti en media calle antes de que yo concluya mis proyectos.
       También voy a publicar, muy pronto ya, un libro titulado Ángeles para suicidas. Es mi pequeño testimonio de los años en que hice bohemia y re-bohemia disfrazado de poeta. Los están trabajando los compañeros de la Editorial Arboleda y ya está pronto a salir. Lo quiero mucho porque creo que será mi único libro de poemas. En fin, como ya te dije, uno pone y la Periférica dispone…

Alexánder Obando
5 de febrero de 2010.

miércoles, febrero 10, 2010

.:: HOY ::. LA NOVELA MÁS "FEA" DE LA LITERATURA NACIONAL.

(Katharsis por Ophelias Overdose)

Presentación de
"El más violento paraíso"

Hoy miércoles, 10 de febrero, 7 pm, Instituto de México, Barrio los Yoses.

Presentan los escritores Rodrigo Soto y Alfonso Chase.


Ver entrevista a Alexánder Obando en Clubdelibros AQUÍ.

domingo, enero 31, 2010

RAZONES PARA NO LEER A ALEXÁNDER OBANDO


RAZONES PARA NO LEER EL MÁS VIOLENTO PARAÍSO.

1. "No sé como alguien es capaz de sentarse y escribr tanta basura". (Jurado, Premio Aquileo, 2001)

2. "Ese libro está lleno de antivalores". (Jurado, Premio Aquileo, 2001).

3. "Ese libro es de los raros. No me lo voy a leer. Se lo regalo". (Jurado, Premio Aquileo, 2001. Dicho un par de años después de la premiación.

4. "No es una novela; tan solo una colección de cuentos exóticos". (Jurado costarricense, Premio EDUCA de novela, 1999).

5. "No me gusta el ataque de mal gusto al medio literario nacional". (crítica literaria local, 2002 o 2003).

6. (Sin comentarios particulares)... (Jurado desde El Salvador, Premio EDUCA, 1999).

7. "Antes muert@ que leer esa cochinada". (Jurado, Premio Nacional, 2001).


RAZONES PARA NO LEER CANCIONES A LA MAUERTE DE LOS NIÑOS.

1. "Son ya 200 páginas y lo único que sale es sexo". (lectora anónima, 2008).

2. "Yo no voy a premiar una novela que no tenga una historia central". (Jurado, Premio Editorial Costa Rica de novela, 2004).

3. "No tiene pies ni cabeza". (Jurado, Premio Editorial Costa Rica de novela, 2004).

4. Es muy repetitiva; muchos detalles que no tienen sentido e imitan la primera novela. (Poeta tico-nicaragüense, lector, 2010).

5. ¿Por qué la gente escribe tanto sobre sexo habiendo cosas bonitas de qué escribir? (Exdirectiva de la Editorial Costa Rica, 2004-5).

¡CÓMPRELOS.... PERO NO LOS LEA!  


Haga clic en la imagen para ver el afiche completo. 

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CRÓNICA DE UNA DEBACLE ASCENDENTE

Esto es para aquellos de ustedes que desean conocer mi memoria como escritor costarricense. No es bonita ni agradable, pero la subo porque creo que las cosas deben llevar nombre y apellido. Además, me parece bien hacer públicos tamto nuestros éxitos como nuestros fracasos en el medio.
 
1999. Certamen Latinoamericano EDUCA de novela.
Participé con El más violento paraíso.
Ganador: Desierto.
Jurado: Raúl Torres, Manlio Argueta, Carlos Morales.

2001. Premio Nacional de Novela Aquileo J. Echeverría.
Participé con El más violento paraíso.
Ganador: Mario Zaldívar con Más allá de la luz roja.
Jurado: Sonia Jones, Doris López, Alberto Fonseca.

2004. Premio de Novela Editorial Costa Rica.
Participé con Canciones a la muerte de los niños.
Ganador: Albán Mora con Cuaderno de rencores.
Jurado: Mario Zaldívar, Quince Duncan, Gilberto Lopes.

2008. Premio Nacional de Novela Aquileo J. Echeverría.
Participé con Canciones a la muerte de los niños.
Ganador: Carlos Morales con La rebelión de la avispas
Jurado: Claudio Monge, Gabriel Baltodano, Marielos Castro.

2009. Premio BRUNCA de Cuento (Pérez Zeledón)
Participé con La espiral descendente (cuatro cuentos)
Ganador: Rony Cambronero Rojas con El inicio del Nuevo Odio
Jurado: Rolando Zamora, Ani Brenes, Evelyn Ugalde.