Nicoló Maquiavelo, mucho menos culpable que sus pupilos.
Debido a que hoy se conmemoran las efemérides de la muerte de un político costarricense, en un espacio de Facebook vecino al mío, los amantes del caudillismo y el culto a lo que algunos de ellos certifican como el hombre del siglo XX de Costa Rica, han desatado una ruidosa mojiganga de proporciones lamentables; una fanfarria de culto a la personalidad. De esas que se ven tan bien en Lady Gaga y Madonna -que no han aportado mucho- y tan mal en Stalin y Fuyimori -que han aportado nepotismo, alta corrupción, estafa ideológica, demagogia, fraude electoral y hasta genocidio-.
Lamentables mojigangas porque tratan de tapar el sol con un dedo. Fiestones grasos donde el lobo mayor es cubierto con abrigo de piel de cordero.
Los políticos exentos de culpas graves (incluidos delitos de lesa humanidad) son casi inexistentes porque su profesión no les permite ser gente honrada y decente. El político honrado y decente es tan transitorio como la vida de un niño pobre y hermoso en los brazos de Gilles de Rais. Los políticos "de a de veras" limpian el campo desyerbando todo lo que sea honestidad, ingenuidad, bondad e interés social, hasta que solo quedan los arbustos de la ambición, la soberbia, la mentira y las palabras de una tal Laura Chinchilla.
El expediente Figueres no es menos siniestro:
-Soberbia, desfachatez, descaro y cinismo (además de peculado) en su "Me lo comí en confites". Y este primer factor es sorprendente porque los figueristas (aquellos que son hijos del "liberacinismo" más auténtico) suelen celebrar como ingeniosa esta confesión pública de malversación de fondos y total desprecio hacia el ciudadano de a pie.
-También traición, al no ayudar a quienes sí ayudaron a ponerlo en el poder, es decir a sus aliados de la Legión Caribe.
-Sumisión a los intereses de los EUA en el "Pacto de la Embajada" y en la persecución posterior de comunistas; Manuel Mora y Carmen Lyra, entre otros.
-Corrupción y contacto personal con delincuentes internacionales. (El muy conocido caso Robert Vesco).
-Autoritarismo e intransigencia. (Matonismo patriarcal).
Y a pesar de todo esto, Figueres fue "bueno" en la triste escala de los políticos. Pero no por ello debemos olvidar que fue un completo bastardo si lo medimos con la escala del hombre común.
Y ese es el punto al que quiero llegar con los compañeros de la fiesta caudillista de al lado. Los políticos ya se ensalzan a sí mismos mucho poniéndole su nombre a toda escuela y calle que se encuentran; además de los benemeritazgos que últimamente están hasta repartiendo en vida a nulidades que solo cumplieron con el deber que tenían como mandatarios, como es el caso de la momia viviente llamada Mario Echandi Jiménez.
¿Cuántas escuelas hay en Costa Rica con el nombre de Joaquín Gutiérrez, Francisco Zúñiga, Eunice Odio o Luis Ferrero? Sin embargo, las de José Figueres, Daniel Oduber, Otilio Ulate y Rafael Calderón Guardia ya existen y tienen su plaquita o estatuita de rigor. ¿Cuántos auditorios o calles con el nombre de Max Jiménez, Manuel de la Cruz González o Fabián Dobles hay en el país?
Y las excepciones solo parecen confirmar la regla.
Carmen Lyra quizás porque fue tan importante en política.
Y Jorge Debravo porque el 29 de enero de 2000 fue oficialmente incorporado al canon cultural PLUSC por medio del benemeritazgo. Así toda su poesía contra la injusticia impuesta por los políticos, fue transferida a la cuenta personal de los políticos. Ahora, en los cínicos discursos que pretenden aplacar el escozor del pueblo, los políticos aderezan su blasfemia con versos del pobre Debravo, convirtiéndolo en un monigote más de su insaciable poder.
Y como todo ser humano necesita tener ídolos, yo me adhiero a aquellos que no me causen una profunda vergüenza tanto propia como ajena.
Arthur Rimbaud, Michelle de Caravaggio, Klaus Kinski, William Burroughs, Francois Villon y Salvador Dalí no fueron castas palomas. Alguno de ellos hasta quedó debiendo una vida o dos. Pero ninguno llegó al odio, a la codicia, a la mentira y la sangre fría que se necesita para gobernar, estafar y abusar de millones. Ninguno fue un Rodríguez Echeverría, un Ortega Saavedra o un Arias Sánchez. Es decir, prófugos, criminales, ladrones, violentos e infumables pendencieros... y aun así fueron mejores seres humanos que nuestro político medio.
Y también hay ángeles... Oscuros y claros:
Marguerite Yourcenar, Anne Sexton, Federico Gacía Lorca, Vaslav Niyinski y Ana Ajmátova son algunos de ellos.
Y sí, bueno, Figueres no fue un genocida. Se preocupó por mantener las reformas que Calderón, Sanabria y los comunistas habían defendido. Promovió la creación y fortalecimiento del estado benefactor. Pero sus últimos años de gobierno fueron cada vez más oscuros, porque pese a lo bueno en él, tampoco dejó de ser un plutócrata, un nepotista, un ladrón y un autócrata con los pantalones del machismo "bien" puestos. Es decir, un político.
Algunos epígonos esperan que estos factores de más y menos den una suma final de más, pero la realidad es la realidad: si ponés veinte manzanas en un canasto y luego quitás veinte, no queda nada. Figueres es un ser común y corriente: Y la burbuja del dios Figueres se tira pedos hasta quedar en nada.
Honor a quien honor merece.
Y horror a quien horror merece.
En el mundo de mis muchos dioses artísticos y espirituales... un político no vale ni para encenderle una vela, menos para alabarlo con mayúsculas en Facebook.















