
Gustav Mahler ha sido considerado por muchos como “el último gran sinfonista”, título injusto porque Dmitri Shostakovich, a su vez ferviente admirador de Mahler, hizo de la sinfonía un género propio y apropiado para el siglo XX.
Sin embargo, son las sinfonías de Mahler las que primero vienen a mente cuando hablamos de mega-obras titánicas y poderosas, de obras que rebasaron por mucho la tradición vienesa de la sinfonía, convirtiéndose a su vez en novelas de la vicisitud humana más contemporánea.
Pero no solo esa tónica ominosa y semiesquizofrénica es la que ha dado a Mahler un color tan de nuestra época. Debemos considerar también su particular forma de orquestar, y muy particularmente su gusto por crear recursos nuevos, especialmente percusivos para la orquesta.
“El martillo de Mahler” es un recurso inventado por el austríaco y estrenado en su sexta sinfonía. Consiste en golpear una mesa de madera con un mazo (también de madera) gigante. El resultado es musicalmente devastador pues subraya un tutti de apenas una o dos notas que la orquesta no podría realzar sin este apoyo excepcional.
He aquí el martillazo en mención durante un ensayo de la sexta:
Sin embargo, son las sinfonías de Mahler las que primero vienen a mente cuando hablamos de mega-obras titánicas y poderosas, de obras que rebasaron por mucho la tradición vienesa de la sinfonía, convirtiéndose a su vez en novelas de la vicisitud humana más contemporánea.
Pero no solo esa tónica ominosa y semiesquizofrénica es la que ha dado a Mahler un color tan de nuestra época. Debemos considerar también su particular forma de orquestar, y muy particularmente su gusto por crear recursos nuevos, especialmente percusivos para la orquesta.
“El martillo de Mahler” es un recurso inventado por el austríaco y estrenado en su sexta sinfonía. Consiste en golpear una mesa de madera con un mazo (también de madera) gigante. El resultado es musicalmente devastador pues subraya un tutti de apenas una o dos notas que la orquesta no podría realzar sin este apoyo excepcional.
He aquí el martillazo en mención durante un ensayo de la sexta:
Nótese en esta otra grabación como el martillazo hace vibrar el escenario. Por cierto, esas como cafeteras a la derecha en la mesa de los percusionistas son cencerros de vaca, otro recurso que Mahler utilizó en esta sinfonía con gran acierto:
Aquí otra grabación donde se utiliza una variante. La mesa es recubierta de tablas de madera para crear un sonido aún más seco. ¡Cuidado con las astillas!:
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Finalmente una secuencia de cuatro videos con todo el movimiento cuya duración es de más de media hora. Un recurso tan estrambótico invita a ver su contexto, y solo en él podemos apreciar la fuerza dramática que este recurso, aparentemente antojadizo, genera en en la sinfonía. Sin embargo, para aquellos de ustedes que aman la cultura “prete a porté” le señalamos los momentos cumbres. Los cencerros hacen su tenue aparición en el video 2, minuto 1:40, mientras que el primer golpe de martillo ocurre en ese mismo video 2, minuto 5:10. Recomendamos que se escuche desde unos cinco minutos antes para entrar de pleno en el "ambiente" del recurso. También encontramos en el minuto 7:00 del video 2 un golpe con atado de palillos, recurso mahleriano que más adelante devendría en las escobillas de la batería percusiva. Finalmente, el segundo golpe de martillo se encuentra en el video 3, minuto 2:19. Este tercer video tiene un sonido excelente. Recomendamos que se escuche desde el principio. En él vuelve además el onírico recurso de los cencerros de vaca:
Finalmente una secuencia de cuatro videos con todo el movimiento cuya duración es de más de media hora. Un recurso tan estrambótico invita a ver su contexto, y solo en él podemos apreciar la fuerza dramática que este recurso, aparentemente antojadizo, genera en en la sinfonía. Sin embargo, para aquellos de ustedes que aman la cultura “prete a porté” le señalamos los momentos cumbres. Los cencerros hacen su tenue aparición en el video 2, minuto 1:40, mientras que el primer golpe de martillo ocurre en ese mismo video 2, minuto 5:10. Recomendamos que se escuche desde unos cinco minutos antes para entrar de pleno en el "ambiente" del recurso. También encontramos en el minuto 7:00 del video 2 un golpe con atado de palillos, recurso mahleriano que más adelante devendría en las escobillas de la batería percusiva. Finalmente, el segundo golpe de martillo se encuentra en el video 3, minuto 2:19. Este tercer video tiene un sonido excelente. Recomendamos que se escuche desde el principio. En él vuelve además el onírico recurso de los cencerros de vaca:
Como dijimos, un recurso tan llamativo puede caer presa de los charlatanes. He aquí una obra de Aaron Copland que requiere un “martillo de Mahler” con una caja de resonancia de… ¡dos metros cúbicos! El percusionista hasta debe subir una escalera para poder tocar tal “tambor”. El insulso efecto aparece después del minuto 3:35 de la grabación:









NOTAS:



Björn Andrésen en un afiche comercial de su juventud

